Centro de Estudios de Cooperación y Desarrollo

En el 2000 la Conferencia de Rectores de la Universidad Española (CRUE) aprueba la Estrategia de Cooperación Universitaria al Desarrollo (ESCUDE) dando así respuesta a la creciente demanda por la cooperación al desarrollo de las universidades españolas. Esta estrategia pretende implicar a las Universidades más activamente en el mundo de la cooperación y se presenta como una toma de posición responsable del sistema universitario español a favor de los países menos desarrollados (artículo II.1). 

Posteriormente, en 2006, la CRUE aprueba el Código de Conducta de las Universidades en materia de cooperación al desarrollo, al que está subscrito la Universidad de Murcia. El Código presenta la voluntad compartida de las Universidades españolas por acomodar, a las pautas que en él se establecen, la Cooperación Universitaria al Desarrollo, entendida esta como: 

(…) el conjunto de actividades llevadas a cabo por la comunidad universitaria y orientadas a la transformación social en los países más desfavorecidos, en pro de la paz, la equidad, el desarrollo humano y la sostenibilidad medioambiental en el mundo, transformación en la que el fortalecimiento institucional y académico tienen un importante papel (artículo 9 de la ESCUDE).

La anterior definición, junto con la propia ESCUDE, está siendo revisada por la CRUE ante el nuevo escenario que nos plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), vertebrados en tres grandes ejes: pobreza, desigualdad y cambio climático (http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/). Aquí, la Universidad debe abordar la integración de los ODS de manera global y transversal, incorporando la Agenda 2030 en todas sus estrategias, políticas y acciones.

En este contexto, nace el Centro de Estudios de Cooperación y Desarrollo (CECODE) de la Universidad de Murcia con el ánimo de diseñar y emprender acciones orientadas a comprender las bases subyacentes del subdesarrollo y aportar propuestas de cambio y transformación en el nuevo marco de la Agenda 2030. 

Para ello, ejercerá las funciones propias de la Universidad tales como: la docencia especializada en las áreas que abarca la cooperación universitaria al desarrollo; una investigación e innovación que aporten respuestas de naturaleza interdisciplinar y adecuadas al nuevo marco de acción; y, el asesoramiento técnico y difusión del conocimiento en materia de Cooperación universitaria al Desarrollo.