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null Las cifras por suicido han aumentado un 20% desde el año 2007

Suicidio

              El 10 de Septiembre se celebra el Día Internacional de la Prevención del Suicidio.

              Según los últimos datos publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística), en el año 2014 se suicidaron 3.910 personas, lo que supone un incremento del 20% desde el inicio de la crisis económica en 2007.

              La elevada incidencia de suicidios se ha convertido en un "grave problema" para la salud pública mundial, siendo la primera causa de muerte no natural (casi triplicando la tasa de los accidentes de tráfico). No obstante, es una realidad que no se ha afrontado en nuestra sociedad, convirtiéndose en un tema "tabú", siendo imprescindible abordarlo desde una perspectiva multidisciplinar. Así mismo se necesita promover campañas de concienciación, de sensibilización, visualización mediante implementación de políticas sociales y con la implicación de la ciudadanía en general y la colaboración de todos los medios de comunicación. Este silencio generalizado en la sociedad, se debe, entre otras, al desconocimiento sobre este fenómeno. En numerosas ocasiones el desconocimiento no hace más que perpetuar o incrementar el sufrimiento, tanto de aquellas personas que se plantean el suicidio como la solución a su malestar, como a los familiares y/o allegados.

Los mitos instaurados en nuestra sociedad, como: "si avisa es que no lo va a hacer", "lo dice para llamar la atención", "es un impulso, no lo planifican" nos alejan cada vez más de la realidad y gravedad de este problema. Si bien es cierto, que cada persona es diferente, así como las circunstancias que lo rodean, se estima que 8 de cada 10 personas que se suicidan habían advertido o emitido señales previamente a su entorno. No obstante, la gran mayoría de las personas que manifiestan su deseo de suicidarse no llegan a hacerlo. Por ello, ante las graves consecuencias que puede conllevar la ideación suicida, la valoración del riesgo de suicidio debe hacerla un profesional cualificado.

              Desde una perspectiva biopsicosocial, se deben de tener en consideración la combinación de los factores biológicos, psicológicos y sociales que pueden influir en el riesgo de suicidio. En este sentido, entre los principales factores de riesgo están: eventos vitales estresantes (separaciones, violencia, enfermedades, muertes..), factores familiares (maltrato, divorcios…), sociales (marginalización, desadaptación, etc.), económicos o laborales (malas relaciones con personas cercanas, situaciones de acoso, pobreza, dificultades económicas, desempleo...), y factores personales. Dentro de estos últimos, podemos encontrar una gran variedad, como son diferentes trastornos mentales (Trastornos de la personalidad, Trastornos del estado de ánimo, consumo de sustancias, etc.), y/o factores psicológicos como: impulsividad, rigidez cognitiva, poca tolerancia a la frustración o desesperanza. No obstante, otros factores deben ser tenidos en cuenta como la facilidad de acceso a armas, la familiaridad del individuo con dosis letales de medicamentos, etc.

              Desde SEPA, queremos manifestar nuestro apoyo tanto a aquellas personas que se encuentran en situaciones semejantes, como a sus familiares, considerando que es necesario mejorar las medidas de prevención del suicido desde una perspectiva multidisciplinar con la implicación conjunta institucional de Educación, Sanidad y Políticas Sociales.

              Si desea más información o necesita ayuda respecto a esta temática u otras relacionadas, no dude en contactar con nosotros

 

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Entrevista publicada en el diario La Opinión, el 10 de septiembre de 2016.