Servicio de Psicología Aplicada (SEPA)

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ÉRASE UNA VEZ … LA MEDIACIÓN ESCOLAR EN EL PAÍS DE LOS EXTREMOS

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21 de Enero: Día internacional de la Mediación

 

Que la mediación entrara en los colegios era una necesidad social de pacificación, desde hacía décadas. Que fuera a través de dar protagonismo a los iguales, una demostración de evolución educativa. Sin embargo, eso no es suficiente. La mediación tiene por delante de sí el reto de entrar en el día a día de las aulas (no solo en caso de conflicto en el patio), de las normas de convivencia, los sentimientos y los esquemas mentales de cooperación entre los miembros de la comunidad educativa, llámense padres, profesores o alumnos. ¿Estamos preparados para ello y, sobre todo, convencidos de ello?

La evidencia en mediación escolar nos advierte de muchas cosas, desde hace mucho tiempo (Johnson and Johnson, 1996):

  • El primer y más importante problema es la falta de una base teórica relevante en la mayoría de los programas, lo cual crea ambigüedad en su definición y hace difícil valorar su eficacia ¿qué se enseña y cómo se enseña? (variable independiente).
  • El segundo problema es la falta de definición de las conductas a la que se aplica el programa: ¿qué es y qué no es una disputa relevante? ¿qué es un problema de disciplina? ¿ante qué actuación se aplica un protocolo u otro?
  • En tercer lugar, son cada vez más numerosos los problemas metodológicos, como la implantación de programas sin instrumentos de evaluación ni medidas de resultados; muestras pequeñas o no representativas, por ser los mediadores elegidos por los profesores; falta de estudios longitudinales para valorar el impacto de la formación sobre los participantes y la fidelidad a los programas con el tiempo, a lo que se añade la reconocida escasez formativa de los alumnos y de la inmensa mayoría de los educadores en técnicas comunicativas y habilidades para mediar.
  • Finalmente, la falta de fundamentación hace que se tengan en cuenta los acuerdos de forma numérica, pero se desatiende su contenido, es decir, si son adecuados a qué principios o qué mejora real suponen en la convivencia.
  • Frente a eso, existe el esfuerzo de algunos educadores que trabajan en sus centros con una implicación e ilusión que merece ser atendida con información veraz y completa, sobre metodologías y resultados, para que puedan elegir los programas y la formación que mejor se adapta a las necesidades de sus centros. Estos esforzados docentes merecen disponer de recursos para llevar a cabo su labor, y de una formación de calidad,en respuesta a su entrega y dedicación que mejore las habilidades y eficacia de sus chicos.

¿Cómo está, en 2018, el panorama en España? ¿Y en Murcia? ¿Tenemos miedo de evaluarnos? ¿De mejorar, porque implica un cambio respecto a lo conocido? ¿No son el cambio y la mejora las bases de la mediación?

Hace poco me contaban los niños de un colegio de Primaria una “no-intervención” ocurrida en clase: Una niña da patadas y empuja a un niño contra la pared. El chico responde con un bofetón. La profesora solo ve esta última actuación y pone un parte acusándolo de “maltratador”. Los niños se alían con su compañero, ante lo que consideran una “injusticia”. El niño se queja en casa a sus padres, y la madre pide hablar con la profesora que ha “etiquetado” a su hijo. Las niñas se alían con la niña, porque saben que, anteriormente, el niño había escrito cosas feas de la niña en el cuaderno donde debían contar un cuento. Y, anteriormente, la niña se había burlado del niño en el patio, y anteriormente, el niño había llamado “lesbianas” a esa niña y otra amiga, porque siempre iban juntas, y anteriormente….

Lo cierto es que todos los compañeros conocían todos los “anteriormentes”. ¿Por qué no actuaron? ¿No era asunto suyo? ¿No era tan importante?

La convivencia solo es posible desde el respeto de todo ser humano hacia todo otro ser humano. La mediación está llamada a ser ese primer recurso de limpieza que evita escaladas. Nuestras miras son muy cortas, si pretendemos o actuar solo ante el conflicto declarado (lo otro es “cosa de niños”) o eliminarla de los casos importantes (no son asuntos para niños). ¿En qué quedamos?

Los niños conocen la historia que hay detrás de las reacciones de sus compañeros. Son muchos los testigos de cuanto ocurría, aunque en mediación no hablamos de testigos ni de aliados de parte, sino que todos están llamados a participar como comunidad. En la comunidad se origina el problema y la comunidad es responsable de su solución. Los mediadores escolares están llamados a ser mucho más que actuadores ante conflictos. Son los motores de la comunidad. Esa comunidad que será nuestro futuro. Nuestra responsabilidad de adultos, hoy, es permitirles su espacio y formarlos adecuadamente, para que hagan con rigor su labor, en vez de suplantarlos o ignorarlos. ¿Demasiado reto a la vista?

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