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null Día Internacional de Orgullo LGTBI

 

Orgullo LGTBI

 

Día Internacional del Orgullo LGBTI

Elaborado por Alberto Barbero Albaladejo.

El 28 de junio tiene lugar el día del orgullo LGBTI, siendo España uno de los países que en la actualidad más apoyo y promoción dan a esta fiesta reivindicativa, motivo por el cual Madrid ha ostentado el título de sede mundial. Sin embargo, esto no significa que podamos dar por acabada la lucha social que tiene lugar en pos de la igualdad de derechos para todas aquellas personas que no cumplen con la norma impuesta en cuestiones de sexualidad y género. Por ello, desde aquí nos proponemos hacer un humilde trabajo divulgativo acerca de estas cuestiones y del acercamiento y apoyo que la psicología ha mostrado hacia de ellas.

En primer lugar es importante hacer una aclaración conceptual que nos ayude a entender la realidad de las personas involucradas, por lo que empezaremos definiendo el significado del término sexo, que se utiliza para referirnos a las características biológicas relativas a la reproducción, el cual es distinto del género, que son las creencias, actitudes, sentimientos, valores y conductas resultado de una construcción social que diferencian entre hombres y mujeres. A estos dos conceptos hay que añadir el de identidad sexual, es decir, qué sexo considera el individuo que le define, identidad de género, que como hemos visto no tiene porque coincidir con la identidad sexual, y orientación sexual, que indica hacia qué tipo de individuos se siente atraído el sujeto. Pues bien, de forma muy básica, estos cinco términos y las posibles relaciones que existen entre ellos, son suficientes para un primer abordaje de la situación actual.

Ahora que ya contamos con los medios necesarios para enfrentarnos al asunto es momento de volver sobre la celebración de la que hemos comenzado hablando, el día del orgullo. Esta celebración no sería necesaria si en el desarrollo histórico de nuestra sociedad no hubiera tenido lugar la implantación de un modelo normativo de persona heterosexual, cuya orientación sexual es hacia miembros del sexo opuesto, y cisgénero, aquellas personas en las que su género y su sexo coinciden, por contraposición a las personas transgénero; esto ha supuesto la marginación, estigmatización, incluso llegando a darse agresiones y violencia física y social hacia aquellos individuos que no entran en estos parámetros. De forma tradicional se han marginado tanto orientaciones sexuales “desviadas”, es decir, homosexuales o bisexuales, como identidades de género no tradicionales, transgénero u otras. Esta violencia no solo se ha producido desde la sociedad civil, sino también desde las instituciones públicas, con leyes que penaban, y siguen castigando en algunos países a día de hoy, la homosexualidad en una relación adulta y consentida.

Incluso sin apoyo legislativo, los prejuicios y estereotipos sociales hacia estas personas siguen actuando, como queda plasmado en un informe de 2017 de la Comisión Europea sobre las desigualdades a las que se enfrenta el colectivo LGBTI en la atención sanitaria. En este informe se pone de manifiesto que las personas LGBTI tienen de 2 a 3 veces más riesgo que la población general de experimentar un problema emocional o psicológico crónico, como ideación suicida e intentos autolíticos, abuso de sustancias y conductas autolesivas. Las desigualdades vividas en el ambiente sanitario por este colectivo se pueden ver acentuadas por factores sociales y contextuales como la falta de acceso a resursos sanitarios en entornos rurales; la pertenencia a subgrupos vulnerables, como es el caso de personas mayores LGB, que pueden encontrarse en situación de dependencia, adolescentes LGBT, en los que las patologías o el uso de sustancias puede repercutir en su desempeño académico, o inmigrados LGBTI que en muchos casos han recibido abusos en sus países de origen.

Algunas de las barreras que les impiden el acceso al ámbito sanitario son los prejuicios y las conductas discriminativas de los profesionales, las necesidades no reconocidas o el miedo a revelar su identidad u orientación sexual, este último hecho se ve agravado por la tendencia de los profesionales sanitarios a asumir la heterosexualidad del paciente, empleando un lenguaje que invisibiliza y excluye a este colectivo, por no hablar del uso patologizador del lenguaje que a veces tiene lugar. Esto se debe a que los profesionales deben hacer frente a su falta de conocimiento, concienciación y habilidades culturales hacia las personas LGBTI, lo cual tiene su origen, como hemos comentado antes, en las normas sociales y culturales que priorizan la orientación heterosexual, dando lugar a estrés, victimización, discriminación y estigmatización asociados a la orientación sexual, identidad de género y características sexuales.

A este respecto la psicología también ha tenido una época oscura, situándose del lado de las normas sociales y obviando lo más beneficioso para el individuo. Nos estamos refiriendo al caso de la terapia de conversión sexual que, aunque ya en 2011 se negaba su utilidad y se abogaba por intervenciones respetuosas con la identidad y orientación del sujeto, no ha sido abierta y directamente rechazada por la propia APA hasta 2016, a raíz del suicidio de una adolescente estadounidense por haber sido sometido a dicha terapia. La terapia de conversión sexual es una intervención que tiene como objetivo conseguir un cambio en la orientación sexual del individuo homosexual o bisexual, para conseguir su transformación en heterosexual. Este tipo de terapia ha resultado ser contraproducente y en su práctica ha dado lugar a técnicas coercitivas.  Un informe realizado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos acerca de este tipo de terapia llega a varias conclusiones entre las que encontramos que las diferencias en orientación sexual, identidad de género y expresión de género son normales y no constituyen un trastorno mental.

Además de no ser eficaces, las terapias de conversión de la identidad u orientación sexual o de género o similares refuerzan estereotipos de género perjudiciales y no son prácticas de salud mental apropiadas, y lo que es más importante, pueden situar a los jóvenes en riesgo de daño grave. Por último, no existe ninguna evidencia científica que respalde que las intervenciones conductuales puedan alterar la identidad de género o la orientación sexual y los serios problemas que siguen encontrando las personas para afianzar sus identidades LGTBQ y las consecuencias en su salud que esto tiene reafirma la necesidad de brindarles apoyo y evitar la estigmatización.

En lugar de la aplicación de terapia de conversión sexual se aconseja la aplicación de varias medidas consistentes con el consenso de expertos y asociaciones, como son la aportación de información sobre el desarrollo de la orientación sexual y la identidad y expresión de género, fomentar el apoyo social y concretamente familiar, facilitar la libertad de auto-descubrimiento dentro de un contexto de aceptación y apoyo, incluir el trabajo con padres y tutores debido a las repercusiones que su comportamiento tiene en la salud del niño, tanto directa como indirectamente, y realizar siempre que se pueda intervenciones en el contexto escolar y comunitario. En consonancia con lo expuesto en este informe cabe señalar que el tratamiento que para adultos, niños y adolescentes cuenta con más evidencia empírica es la terapia afirmativa, cuyo principal objetivo es asumir la identidad sexual que presenta la persona y ayudarla a desarrollar un afrontamiento efectivo para combatir el estigma social.

Aunque sigamos viviendo tiempos de dificultades y amenazas para la comunidad LGBTI, el avance social continua y el apoyo y afán sanitario y de apoyo al individuo es el que se impone en la psicología; por todo el camino recorrido y con la esperanza de que se alcance el objetivo de eliminar la discriminación por estas cuestiones queremos unirnos a la celebración del día del orgullo para que cada vez haya más que celebrar y menos que lamentar.

Ortigosa Quiles, J. M. (2019). Tema 10. Trastornos Sexuales. Disforia de Género. Apuntes no Publicados. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos, Universidad de Murcia, España.

Consejo General de la Psicología de España. (2016). El fin de la terapia de conversión sexual: apoyando y afirmando a los jóvenes LGTBQ. Recuperado de http://www.infocop.es/view_article.asp?id=6176

Consejo General de la Psicología de España. (2011). Informe de la APA sobre el abordaje de los problemas de identidad y orientación sexual. Recuperado de http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3576

Consejo General de la Psicología de España. (2017). Las desigualdades en la atención sanitaria a personas LGBTI. Recuperado de http://www.infocop.es/view_article.asp?id=7059