Servicio de Psicología Aplicada (SEPA)

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null Día internacional de la felicidad

Día de la felicidad

DÍA INTERNACIONAL DE LA FELICIDAD

20 de marzo

 

Elaborado por Ainhoa Martínez

 

Una de las cosas que tenemos en común los seres humanos es que a la pregunta de cuál es nuestra meta en la vida, la respuesta de la mayoría de nosotros sería la de ser felices. Sin embargo, ¿qué es la felicidad? Este concepto tiene diferentes matices dependiendo de la disciplina que la defina.

En cuanto a lo que nos dicen algunos autores, la felicidad desde la psicología es considerada como un bienestar subjetivo. Para decir que una persona experimenta dicho bienestar, debe tener en su vida un elevado número tanto de satisfacciones personales como de sentimientos positivos, así como un bajo número de sentimientos negativos. Es decir, de la misma manera que la definición actual de salud incluye no sólo la ausencia de enfermedad, sino que también es un estado de completo bienestar físico, mental y social, la felicidad no es sólo la ausencia de factores negativos, sino que también incluye vivenciar una sensación de que la vida de uno es buena, significativa, y que vale la pena. Por otra parte, cabe destacar que se habla de bienestar subjetivo debido a que reside en la propia experiencia del individuo, es decir, no todas las personas realizando las mismas cosas logran encontrarse igual de felices.

En relación a la literatura encontrada con respecto a este tema, un gran número de investigadores han discutido acerca de si la habilidad de ser feliz y estar satisfecho con la vida es un criterio central de la adaptación y la salud mental. Autores como Lyubomirsky, Sheldon y Schkade (2005) han concluido que la felicidad tiene numerosas consecuencias positivas que parecen beneficiar a individuos, familias y comunidades. Concretamente, este estudio reveló que las personas que se consideraban felices obtenían beneficios tangibles en diferentes dominios de sus vidas, incluyendo más recompensas sociales (mayor porcentaje de matrimonio y menor de divorcio, mayor número de amigos, apoyo social más elevado así como interacciones sociales más ricas),  resultados de trabajo superiores (mayor creatividad, incremento de la productividad, mayor calidad en el trabajo), así como disponer de más actividad y energía en sus vidas.

Teniendo en cuenta los beneficios que reporta no es de extrañar que, independientemente de cómo cada uno obtenga este bienestar subjetivo, cuando una persona no logra experimentarlo, decida acudir a consulta psicológica. En este sentido, como aporta el psicólogo Bayés (2010, p. 134) “Si queremos aliviar el sufrimiento y facilitar el camino hacia la serenidad hay que aprender no sólo a explorar a los seres humanos como personas, sino también ayudarles, en lo posible, a adquirir control sobre la situación en que se encuentran”. Así pues, basándose en la psicología científica, que busca soluciones a los problemas que se encuentran en la realidad humana, los psicólogos intentan ayudar a aquellas personas que solicitan sus servicios ofreciéndoles las herramientas necesarias para afrontar sus vidas de una manera más saludable y positiva.

Cuando indagamos acerca de las variables que afectan al bienestar subjetivo que percibe una persona, los estudios aportan que en un 50% partimos de un “set point” o punto fijo, lo cual quiere decir que no es modificable y es estable a lo largo del tiempo. Por otra parte, un 10% se encuentra determinado por las circunstancias en las que nos encontramos y un 40% por las actividades que realizamos en nuestro día a día. Es principalmente en estos dos últimos porcentajes en los que acudir a una consulta de psicología nos puede ser de ayuda mediante:

  • Gestión del tiempo, para poder planificar la realización de actividades agradables.
  • Potenciación de las habilidades sociales con las que poder relacionarse con el entorno de manera más favorable.
  • Estrategias de resolución de problemas para desenvolverse más eficazmente en los conflictos que van surgiendo en la vida cotidiana.
  • Técnicas de relajación y respiración, gracias a las cuales se puede manejar la ansiedad de manera autónoma.

Estas cuatro son solo algunas de las pautas con las que podemos aumentar esa felicidad o bienestar subjetivo que tanto se desea.

Para finalizar, os queremos dejar con esta frase de Mihaly Csikszentmihaly, uno de los referentes de la psicología positiva para reflexionar acerca de la subjetividad de la felicidad. “Una vida alegre es una creación única que no puede ser copiada de una receta”

 

Bayés, R. (2010). El psicólogo que buscaba la serenidad. Sobre la felicidad y el sufrimiento. Barcelona, España: Plataforma Editorial.

Lyubomirsky, S., Sheldon, K. M., y Schkade, D. (2005). Pursuing happiness: The architecture of sustainable change. Review of General Psychology, 9(2), 111-131.