Discurso del Solemne Acto de Apertura del Curso Académico 2017-2017 de las Universidades Públicas de la Región de Murcia

José Orihuela, Rector de la Universidad de Murcia. Murcia 27 de septiembre de 2017
09:04 28/09/2017

Excmo. Sr. Presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.

Excmo. Sr. Consejero de Empleo, Universidades y Empresa.

Excmo. y Magníficos Sr. Rectores de la Universidad Politécnica de Cartagena y de la Universidad Autónoma de Madrid.

Excmas. e Ilustrísimas Autoridades.
Queridos estudiantes y queridos compañeros. Queridos amigos todos:

Es para mi un gran honor y una formidable responsabilidad pronunciar en nombre de la Universidad de Murcia este Discurso de Apertura del curso 2017-18. Espero que se encuentren ustedes bien de salud y con los ánimos renovados para el comienzo del curso académico. El acto ha sido largo y no debo extenderme demasiado.

En primer lugar deseo expresar mi felicidad absoluta por la investidura como doctor Honoris Causa de mi querido amigo y compañero, D. Antonio Córdoba Barba y dar las gracias al profesor Angel Ferrández Izquierdo por la Laudatio de Investidura, la cual hace honor a los méritos y rasgos humanísticos de nuestro brillante Premio Nacional de Investigación. Bienvenido a la Universidad de Murcia, Antonio. Nos has deleitado en potencias de diez, desde lo infinitamente pequeño de la estructura atómica hasta lo infinitamente grande del universo, ha sido una gran lección magistral, hace la número 100 de nuestra historia como centenario es al acto que nos ocupa ya que tan solo tres fueron los años de interrupción, durante nuestra guerra civil, en los 102 años de historia de nuestra cuarta fundación como Universidad de Murcia. Por siempre bienvenido Antonio.

También es ésta mi cuarta apertura de curso como Rector y por ello el proceso electoral debe tomar forma de nuevo durante el presente curso académico. Es mi deseo que los valores que promulga nuestro recientemente aprobado Código Ético: Compromiso, Respeto, Diálogo y Responsabilidad estén presentes en todo momento.

Debiera señalar para comenzar algún hito relevante que hayamos conseguido recientemente. En primer lugar, tras negociar el II Convenio Colectivo del Personal Docente e Investigador Contratado Laboral de las Universidades Públicas de la CARM, el mismo fue publicado en abril de 2016, hemos continuado con la CARM y la UPCT para proveer el Decreto por el que se desarrolla el régimen jurídico y retributivo del personal docente e investigador contratado laboral de las universidades publicas de la Región, publicado el pasado mes de julio. Gracias a todo ello hemos podido hacer efectivos los complementos correspondientes a quinquenios docentes y sexenios de investigación a los profesores Contratados Doctores en la nómina de este mes de septiembre. Nos enorgullece hoy poder decir esto aquí pues se trata de una reivindicación histórica con la que nos comprometimos en nuestro programa electoral. En segundo lugar destacaré que hemos aprobado también un total de 140 plazas nuevas de ayudante doctor para comenzar a equilibrar plantillas, 141 de Titulares de Universidad así como 141 Cátedras, 6 Contratados Doctores del programa RyC y 11 Contratados Doctores vinculados en los hospitales universitarios que nuestro concierto con el SMS nos permite utilizar, concierto que ha permitido vincular de forma efectiva los tres hospitales universitarios de Murcia a nuestra universidad, la de todos los murcianos, y donde nuestros estudiantes de medicina, fisioterapia y enfermería han desarrollado al fin su docencia clínica con normalidad. Destacaré también como con fondos propios hemos apostado decididamente por dar soporte estructural a nuestros grupos de investigación, incrementando el presupuesto en recursos humanos en un 230%, pasando de 820.000€ a 1.900.000€, aumentando nuestros contratos pre- y post-doctorales muy sustancialmente y abriéndolos en una apuesta decidida por la atracción de talento.

No es mucho, lo sabemos, pero es algo muy positivo para recuperar la ilusión de nuestros miembros. Tan solo gracias a nuestro Plan de Financiación Plurianual, publicado el pasado mes de junio en el BORM, hemos podido afrontar con realismo una financiación mínima e impensable cuando aquí llegamos a mediados de 2014, así como el pago de los complementos anteriormente mencionados del profesorado laboral. Seguiremos caminando por esta senda programable de mínimos, atentos al devenir de nuestra economía regional que afortunadamente parece estar remontando la profunda crisis de los últimos años.

Estimado Presidente, queridos Consejeros de Hacienda y Administración Pública y de Empleo, Universidades y Empresa, quisiera expresar aquí y ahora mi agradecimiento por vuestro compromiso y ayuda, lo anterior no hubiese acontecido sin vuestro impulso decidido para la definitiva consecución del Plan de Financiación Plurianual. Estamos comprometidos con él y sabemos de vuestra disposición a asumir los obligados cambios a que nos deben llevar los diversos reajustes salariales, así como su futuro sostén para que el techo de gasto no nos vuelva a asfixiar en el futuro. El Contrato Programa de 2017 ya está aprobado y el de 2018 prácticamente encauzado en una interesante negociación con la Consejería de Empleo, Universidades y Empresa. Muchas gracias Juan Monzó, Director General de Universidades que siempre has estado ahí. Agradecimiento que hago extensivo a los grupos de Ciudadanos, PSOE y Podemos que desde la Asamblea Regional siempre nos han apoyado. 

En estas circunstancias debiera contrastar ahora con la situación financiera de las Universidades públicas españolas, nuestro inagotable pozo de deberes y debilidades. En el primer trimestre de 2017 la Fundación Conocimiento y Desarrollo llevó a cabo el Barómetro CYD 2016, en lo que constituye ya su undécima edición. El Barómetro CYD es una encuesta anual dirigida a un grupo de expertos que tiene como objetivo valorar la importancia del papel de las universidades en la economía y la sociedad española, así como evaluar la evolución reciente de las tendencias más significativas detectadas en la contribución de las universidades al desarrollo económico y social de España. La Fundación CYD, presidida por Ana Botín (Banco Santander), y participada por empresas del más alto nivel elabora este informe constituyendo una pieza clave para los debates, toma de posición y programación de autoridades a lo largo de todo el año.

Los expertos CYD han determinado con nitidez algunas tendencias que deseo cifrar aquí para que los responsables asuman su responsabilidad y tomen las medidas oportunas. En primer lugar, está claro que ha habido un retroceso en 2016 en la dotación de infraestructuras para la ciencia, la tecnología y la creación y transferencia de conocimiento y, sobre todo, en la importancia otorgada por las administraciones públicas a las políticas y recursos dirigidos al sistema universitario. La primera de las tendencias mencionadas lleva empeorando, año a año, según la valoración de los expertos consultados en el Barómetro CYD, desde 2012 y la segunda, desde 2010. Independientemente del colectivo al cual estuvieran vinculados, todos los expertos señalaban que se había producido un empeoramiento en la importancia otorgada por las administraciones públicas a las políticas y recursos dirigidos al sistema universitario. No puedo dejar pasar esta oportunidad para recalcar esta tensión permanente. ¿Por qué nuestra clase política nacional no termina de comprender la importancia de nuestra labor? ¿No se entiende que formamos ciudadanos y líderes para el futuro? En términos generales, volveré más adelante a este asunto.

Permítaseme ahora dar un apunte fundamental en los días oscuros que nos está tocando vivir. En la Asamblea General celebrada el pasado 9 de mayo en la Universidad de Vigo, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, la CRUE, acordó incorporarse a la plataforma denominada “Pacto de Convivencia”, coordinada por la profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, Dña. Ana Ruiz, y adherirse con una Declaración conjunta, que se presentó en la Asamblea.

El Pacto de Convivencia es un espacio de encuentro de un grupo plural y variado de instituciones y asociaciones de la sociedad civil española, a favor del fortalecimiento del conjunto de la sociedad ante el avance de la radicalización en sus diferentes formas, entre ellas el terrorismo. Es evidente que las universidades debemos colaborar en esta iniciativa y sin duda, concienciar y formar a nuestros estudiantes. Mi presidente Segundo Píriz me pide que haga aquí mención a este Pacto. Y yo lamento decir que no me cuesta ningún trabajo hacerlo, pues no es una cuestión trivial, mucho más después de los últimos y brutales atentados en Barcelona y Cambrils.

La Declaración pone énfasis en los puntos ya conocidos por la mayoría de ustedes, pero yo quiero significar la importancia de profundizar en los mecanismos de diálogo y encuentro, reforzando la tolerancia y el compromiso de elaborar y asumir un consenso ético y cívico. El proceso está ahora gestándose y confío en que dentro de poco las líneas de trabajo empiecen a proporcionar estrategias humanísticas para abordar este problema fundamental de las llamadas sociedades occidentales.

En este sentido, debo extenderme un poco y creo que seré algo heterodoxo. Tal vez ha llegado el momento de que yo mismo me levante por encima de mis circunstancias y de aquellas que son específicas de mi propia Universidad, o de la propia Universidad española, para hacer un llamamiento al conjunto de los ciudadanos y, si se me permite, de la humanidad. Tengo la sensación de que estamos entrando en un vórtice que avanza de forma caótica dejando dolor y desesperanza donde antaño hubo vida y no pocas ilusiones. Decía Walter Benjamin: “La humanidad, que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en un espectáculo en sí misma. Su auto-alienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden”.

Entiendo que, en algunos asuntos, hay un exceso de desenfado en estos tiempos, una especie de decálogo prefabricado y mercantilizado que consiste en procurar no pensar y que los demás no piensen, en dejarse programar el ocio, en relajarse y disfrutar aunque anden algunos invadiendo la inteligencia colectiva y la libertad individual a pasos de gigante.

Los impactos sociales de la crisis económica han hecho retroceder todas las cuestiones ecológicas en la lista de prioridades políticas. Pero los hechos dicen que estamos devastando la naturaleza, ignorando que después va la destrucción de la sociedad y finalmente la degeneración y la desaparición de la especie.

La ciencia nos dice que un ecocidio siempre se sigue de genocidio. Lo dicen todos los estudios e informes consensuados: que hay una probabilidad muy elevada de que la mayor parte de la humanidad sea exterminada (por hambre, violencia armada y otros factores) antes de que acabe el siglo XXI. Les daré algunos datos que resultan escalofriantes, pero que no se encuentran por desgracia en la publicidad cotidiana, ni en los medios de comunicación, ni en las agendas políticas ni en las conversaciones de cafetería. El negacionismo ambiental, amigas y amigos, resulta muy rentable, la resignación es igualmente muy conveniente y el cinismo derrotista se ha convertido en una moda cultural que alcanza niveles de pandemia.

No sé si desde una modesta Universidad podemos soñar con transformar la sociedad de la que formamos parte, pero si observamos que la sociedad se vuelve ignorante e indecente, debemos intentarlo ya que nos estamos autolesionando con lo que nos resulta normal y cotidiano.

Debemos tener claros algunos puntos. En primer lugar que la reducción de las emisiones no puede acomodarse al mantenimiento de la rentabilidad que exigen los capitales privados en el sistema de producción capitalista que nos hemos dado a aceptar como intocable. En segundo lugar, que al cénit de todas las clases de petróleo se llegó en 2015, que al cénit del gas natural y el uranio puede llegarse antes de 2020 y al del carbón hacia 2020. En tercer lugar, que los acuíferos se acabarán pronto y que todo ello se contextualiza en una población que no sabe vivir sin combustibles fósiles ni electricidad. De forma más directa: no hay adaptación posible para un planeta con una población de entre 8000 y 9000 millones de almas, que sin duda se va a calentar como mínimo entre 4o y 6o de media global. Finalmente, quiero recordar que el calentamiento climático provocará el deshielo de la capa circumpolar de permafrost. Esto liberará, ya lo está haciendo, cantidades ingentes de metano en la atmósfera. Y cabe recordar que el metano es un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el dióxido de carbono, por lo que su liberación provocará una aceleración del calentamiento hasta extremos espeluznantes. Los últimos años han sido especialmente locos en este sentido, pues desde 1980, solo desde 1980, los humanos hemos emitido más de la mitad de los gases de efecto invernadero de toda la historia. ¿Quo vadis, Homo sapiens?

El profesor de comunicación Antonio Núñez López nos dice que “como colonias de pingüinos sobre icebergs, vivimos cada día en menos espacio, en contacto permanente y generando un ruido ensordecedor”. Sabemos que cuando un pingüino se zambulle en el agua, poco a poco todos los demás miembros de la colonia se van arrojando impulsivamente al agua por instinto.

Pero también practicamos la estrategia del avestruz: meter la cabeza bajo la tierra para no afrontar realidades acuciantes. Vivimos en este planeta como si fuéramos extraterrestres independizados de la naturaleza. O confiados en que la tecnología nos liberará de cualquier dependencia. Sin embargo somos indígenas del planeta Tierra y dependemos unos de otros. Y somos animales, y dependemos de recursos limitados, aunque nuestra capacidad reproductiva y de supervivencia parezca ilimitada. Nos hemos dedicado estas últimas décadas a engañarnos sistemáticamente: a comprar tiempo en perjuicio de la biosfera y de las generaciones futuras. Vivimos el “crepúsculo del deber” en palabras de Gilles Lipovetsky.

La responsabilidad nuestra, la de todos, es ahora de forma urgente, formar ciudadanos diferentes, ciudadanos que no necesiten jugar el papel de depredadores ni de cazadores, que repudien la naturofobia imperante, pero también que se enfrenten con inteligencia y firmeza a la tecnolatría y mercadolatría. ¿Cómo? Pues trabajando por el establecimiento de vínculos de solidaridad ante la barbarie que avanza. Si queremos preparar a nuestros hijos y nietos para el futuro, tenemos la obligación de enseñarles a que sean capaces de vivir más con menos.

Igual hay quién se pregunta por qué un rector de Universidad debe andar asustando a la gente en el comienzo del curso académico. La respuesta es sencilla: porque lo que nos asusta por proximidad, es la consecuencia indirecta de nuestro estilo de vida global, el cual se aleja más y más de la realidad. ¿O piensan que los brotes terroristas no están relacionados geopolíticamente con las crisis ambientales de un buen puñado de territorios que se han quedado sin recursos energéticos y alimentarios provocando el caos regional en los márgenes o más allá de cualquier legalidad.? ¿O piensan que la secesión de los políticos y algunos ciudadanos de Cataluña es algo más que una lucha más por el poder, el reparto de recursos cada vez más escasos, la resistencia de las burguesías a perder sus niveles de acomodo y su poder de influencia, y finalmente la respuesta lógica de una sociedad educada en el miedo y el odio al otro?

Por eso me he extendido con el asunto global. Porque circula demasiada información, pero se trata de información genérica, si no a menudo tóxica. Se suceden los accidentes, se enconan las declaraciones políticas, nos entretienen las anécdotas de las celebridades. Hay unos temas genéricos a través de los cuales, de forma viral, una y otra vez, va circulando la información. Información cuyo devenir acaba por ser un narcótico. Y así nos entretenemos, nos enganchamos y en cierto sentido, nos esquivamos a nosotros mismos, nos alienamos.

Debemos interrumpir esta circular de información alienante. Para ser libres, que no consiste en estar al día, sino en ser capaces de abrir los ojos y vivir los días. Y tampoco podemos seguir callando mientras unos cuantos ganan la batalla del humo y del ruido.

Tenemos, señoras y señores, una gran responsabilidad social. Como nos indica nuestro también Doctor Honoris Causa Federico Mayor Zaragoza en su “En Pie de Paz”:

No podemos guardar silencio.

No podemos cerrar los ojos.

No podemos ni un día más

dejar de decir

alto y fuerte

lo que sentimos y pensamos.

Alto y fuerte

para que llegue

a todas partes.

Y será la brisa permanente

la que prevalezca

sobre el viento huracanado.

No podemos guardar silencio

ni cerrar los ojos,

porque todos tenemos 

un futuro común.

Uno solo.

Andrés Baquero, primer Comisario Regio de la Universidad de Murcia, afirmaba en su discurso de inauguración que “La Universidad de Murcia, ha sido la conquista más grande que nuestros representantes han logrado desde hace muchísimos años”. Sus últimos deseos fueron dirigidos a los futuros jóvenes educados en la Universidad que nacía en esos momentos –llamada a ser el “Alma Máter” de la ilustración regional- porque devuelve a la tierra de Saavedra Fajardo, Salzillo y Floridablanca su histórica “Nobleza, riqueza y hermosura” –la Nobilis, Pulchra, Dives del escudo de Murcia.

Hoy, cien veces después, lo reiteramos.

Muchas gracias por su atención 

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