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Hasta luego, Paco Flores

Francisco FloresNos dejó Francisco Flores, quien, más que jefe, fue un amigo, un compañero perenne en las diarias tareas, las dichas, los sinsabores, en la vida toda ella.
 
Con motivo de su jubilación, publicamos en nuestro blog una nota sobre su persona y su obra

 

Hasta no hace mucho, aún conservábamos aquella chaquetilla suya, atavío obligado en las tardes de trabajo, al pie de las impresoras, o diseñando cubiertas, o analizando trabajos, entre risas y charletas.

 

Tardes preñadas de chanzas, de inteligentes retratos, de historias siempre contadas con un genial desparpajo.
Remembranzas de Baroja, de las charlas en Itzea; retratos de Ramón Gaya; tardes de toros, de fiestas, de ritos y de costumbres, de amistades y de entregas.

 

Hace poco me lo encontraba, ya enfermo, por las calles de Murcia, junto a su esposa y su hijo, que del médico venían. Ellos no me habían visto, y les salí al encuentro.
Paco se emocionó al punto, y los abrazos del reencuentro acabaron con promesas de visitas y, qué pena, de un arroz compartido, como tantas veces fuera por la Huerta, en sus rincones, entre pucheros, fogones y exquisitas sobremesas.

 

Querido Paco, el arroz quedó pendiente, como tantas cosas buenas. Siempre estarás con nosotros, en el recuerdo que dejas, el de un amigo del alma, el de un amigo de veras.

 

Paco Gil