Museo de la Universidad de Murcia

Exposición Colores de EspañaExposición "Colores de España. Graciano" Del 21 de febrero al 17 de marzo de 2008.

El concepto que yo tengo con respecto al arte de la pintura tiene bastante similitudes con la alquimia. El alquimista consumía su vida trabajando en la búsqueda de la Piedra Filosofal, pero no solamente por la posibilidad de convertir en oro otros materiales más comunes. Lo que él buscaba era mucho más profundo que el simple enriquecimiento material, trataba de encontrar algo capaz de transformar lo innoble en lo supremo, lo difuso en lo nítido, lo oscuro en lo luminoso.

Creía que con la Piedra Filosofal se prodría conseguir un equilibrio universal mediante la conversión de la materia en espíritu, en alma. Quería llegar a la perfecta dualidad, a ver lo más común, incluso lo desechable, convertido en lo más bello.

Cuando yo pinto, soy incapaz de limitarme a retratar en el lienzo lo que veo.

Intento con toda mi alma, que un par de zapatos viejos, unas horas de otoño flotando en el barro o un edificio en ruinas se transformen en un conjunto de colores armónicos, que cada pincelada llegue a comunicar un sentimiento. Pero no es fácil. Estoy convencido de que, al igual que a tantos alquimistas, me llegará la muerte sin haber conseguido mi obra perfecta, mi Piedra Filosofal. Un insigne pintor ya fallecido, que tuve de maestro hace bastantes años, seguía pintando con gran tesón diariamente cuando ya había sobrepasado los ochenta y tantos. De vez en cuando yo le preguntaba: maestro ¿cuándo va ha dejar de pintar? Y él siempre me contestaba: dejaré de pintar el día que pinte "mi cuadro".

Lógicamente, murió pintando, sin conseguir "su cuadro", aunque actualmente esté catalogado entre los más importantes pintores españoles de la segunda mitad del siglo XX.

Juan Pablo II, en su carta en los artistas del 4 de abril de 1999, decía: 

"Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu".

Aunque solamente sea por vivir esos instantes, vale la pena seguir pintando.