Museo de la Universidad de Murcia

Ela W.Exposición "Ela Wozniewska". Del 19 de octubre al 24 de noviembre de 2006

Es para mí un placer presentar a los murcianos en general, y más concretamente, a la Universidad de Murcia, a una artista ineludible para comprender el complejo final que la humanidad dio al Siglo XX, Ela Wozniewska.

Desconocida para el gran público, su pintura pictográfica llamada criptogramas se ha convertido en la enseña de la artista polaca. Su invención artística demuestra la percepción que tiene del mundo y del arte a través de sus infinitas variaciones de la forma, del color, el espacio y de la técnica. Ela nace en Boleslawiec, en 1960. Desde 1980 estudia pintura y diseño gráfico en la Academia de Bellas Artes de Cracovia. En 1983 se traslada a Alemania, donde continua sus estudios en la Hochschule der Künste de Berlín. Tras obtener el título de Diseñadora Gráfica, trabaja como diseñadora e ilustradora para editoriales alemanas, y es a partir de 1991 cuando se traslada definitivamente a España para desempeñar una labor enormemente creativa en las más reputadas editorialles como Alfaguara, Anaya, Tecnos, Ediciones del Prado, y por otro lado iniciando y expoiendo los primeros ciclos de pintura criptográfica, hasta que finalmente, en 1999, decide retornar al Berlín que le vio crecer como artista.

Como es su costumbre, los títulos y su significado son, cuanto menos, desconcertantes. Sus criptogramas no son, de ninguna manera, crípticos. Son más bien propuestas de sugerir lo invisible, de sentir y ver las cosas. A primera vista, se dejan reconocer como un universo agradable de elementos esquemáticos que interaccionan caprichosamente. Transportan significados de carácter antropomorfo para expresar estados emocionales comunes a todo el ser humano.

Compuestos tabulares en constelaciones que se renuevan, cambian su expresión adaptándose en el espacio. La síntasis de Ela Wozniewska aparentemente sólo conoce "frases" agradables, expresión de la inocencia, la ingenuidad, la sorpresa. Uno se siente atraido por un tono lírico, extremadamente femenino, el universo de imágenes que trasmite coexistencia y orden estructural. Pero la reacción de Ela al 11 de septiembre nos demuestra otro lado del mundo armonioso e intacto, da su respuesta al dolor humano.

Aparece entonces un ciclo de cuadros monocromáticos de carácter extremadamente dramático, como si se tratara del negativo de una película. El espacio plano y ordenado que aparece en escritures hieroglíficas toma su rumbo reverso, en el plano tridimensional, en el movimiento descontrolado, como la implosión de un cuerpo vivo -la intromisión del amenazador mundo exterior. Sin abandonar su fundamento esotérico, la artista ha representado el horror de nuestro tiempo como un apocalipsis icónico, el retrete del sentido, como la muerte final de la denominación.

Desde entonces, es su obra aparece la dominancia del color negro, sin prescindir de contrastes fuertes de colores primarios entre nitidez fría y caliente. Las formas se presentan todavía más reducidas y ahorrativas, reestructurando la superficie del cuadro de altos relieves compuestos de arena y pintura. Se nos presenta un mundo al margen del tiempo, tomando el retorno desde la percepción primitiva hacia la necesidad de conretar la sensibilidad y calidad de un mundo moderno.

Jorge Zieleniewski 
Presidente de la asociación cultural de amistad polaco-española "Copérnico"