Museo de la Universidad de Murcia

Torre de BabelExposición "La nueva Torre de Babel. Un proyecto entre la utopía y la realidad" desde el 30/10/03 hasta el 12/12/03. 

Museo de la Universidad de Murcia.

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La Torre de Babel es un edificio universal. Así lo corrobora su presencia en el Antiguo Testamento junto a otros temas igualmente universales, como la creación, el paraíso, el pecado, el diluvio, etc. La construcción del mito bíblico que envuelve a este documento tiene su origen en el siglo VI a.C., época en la que los hebreos son deportados a Mesopotamia -actual Iraq- para trabajar en el embellecimiento de la ciudad de Babilonia.

Los habitantes de Babilonia, gobernada por el rey Nabucodonosor II (605 - 562 a.C.) denominaron Etemenanki <<casa fundamento del cielo y de la tierra>> a la célebre Torre de Babel, que había sido levantada en el corazón de la capital babilónica -a unos 100 Km al sur de la moderna Bagdad-. Babilonia <<la puerta de Dios>> era para sus moradores el centro cósmico, el símbolo de la armonía del mundo, nacida de la pujanza de su dios supremo, Marduk, vencedor de las fuerzas del caos y organizador del universo.

Tras la toma de Babilonia por los persas en el año 539 a.C., se inicia el deterioro imparable de la Torre de Babel. De hecho, Alejandro Magno tenía entre sus proyectos reconstruir el célebre monumento, pero su prematura muerte en el 323 a.C. le impediría llevar a cabo la empresa. A partir de esta fecha, comienza la destrucción definitiva del edificio. El estado actual de la Torre babilónica no responde en absoluto a la grandeza que la hizo célebre en la Antigüedad, ya que tan sólo se han conservado sus pobres cimientos de adobe.

Ante esta situación, ¿de qué fuentes documentales dispone el moderno historiador para intentar reconstruir la verdadera imagen de la Torre de Babel? Las fuentes disponibles son de naturaleza y orígenes muy diversos, pero los podemos clasificar en cinco grupos:

- Viajeros y aventureros europeos -religiosos, militares, diplomáticos y comerciantes- que entre los siglos XII y XIX visitaron Babilonia.

- Geógrafos e historiadores greco-latinos como Heródoto, Diodoro, Estrabón, etc., que bien visitaron la zona o bien recogieron la información de otros autores.

- Tablillas cuneiformes escritas en babilonio. La más importante es la llamada tablilla del Esagil -229 a.C.-. Se trata de un ejercicio de aritmética que nos ofrece la única descripción cifrada -las dimensiones de los siete pisos- de la Torre de Babel.

Las excavaciones arqueológicas en Babilonia, realizadas por el alemán Robert Koldewey entre 1889 y 1917, bajo el patrocinio del emperador Guillermo II.

- El Antiguo Testamento -Génesis II-.

Desde 1892 orientalistas, arqueólogos y arquitectos han intentado reconstruir la forma de la Torre de Babel. Todas estas hipótesis se han apoyado en una lectura de la tablilla de Esagil que proporciona al monumento una altura total de 90 m. Esta interpretación del texto da origen a un grave problema técnico: la altura del edificio desafía las leyes de la estática y la resistencia de un material como el adobe, el único disponible en aquella región. La conclusión es evidente: todas las propuestas de reconstrucción basadas en esta lectura son incorrectas, por ser irrealizables. Un monumento de esa envergadura era imposible de edificar con adobe, ya que su empleo limita de forma considerable la altura de los edificios.

Después de analizar todas las fuentes disponibles sobre el edificio, Juan Luis Montero, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de A Coruña, ha propuesto una nueva reconstrucción de la Torre de Babel, la primera original que se ha realizado en españa. Esta hipótesis reduce la altura del monumento hasta los 60 m, a partir de una interpretación diferente de la tablilla de Esagil. La clave reside en el punto de vista del escriba, al que tradicionalmente se le colocaba a ras de suelo, frente a la Torre. En la nueva propuesta se le ubica dentro del edificio, en el tercer piso. El resultado es una construcción más modesta, edificable con los materiales y técnicas usados en la antigua Babilonia, y provista de unos accesos sencillos y lógicos. Este monumento nada tiene que ver con la imagen mitificada y colosal que la fantasia de artistas como el pintor P. Bruegel -siglo XVI- o el dibujante francés G. Doré -siglo XIX- nos han querido transmitir.