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La riada de Santa Teresa. Una tragedia en la huerta

La riada de Santa Teresa de 1879: una tragedia en la Huerta de Murcia

Exposición en el hall de la Biblioteca María Moliner de Espinardo, del 5 al 27 de febrero

 

Se conmemora el 140 aniversario de la riada de Santa Teresa, acontecimiento histórico que asoló el Valle del Guadalentín y toda la Vega del Segura, las cotas más altas de la inundación fueron registradas en Murcia y en Orihuela. A través de esta exposición se quiere rendir homenaje a los pobladores del Valle del Segura que lucharon y se sobrepusieron a la terrible catástrofe.

El 15 de octubre de 1879 el río superó su cauce provocando importantes daños, tanto materiales como humanos, en total se contabilizó más de un millar de fallecidos. Todo comenzó el 14 de octubre a mediodía, el frente de riada llegaba a la ciudad de Lorca. Al caer la noche, la crecida hizo acto de presencia en las inmediaciones del término de Murcia, desdibujando las poblaciones de Alcantarilla, Voz Negra, Era Alta y Nonduermas, en donde el agua llegó a alcanzar casi los dos metros y medio de altura.  Alrededor de las dos de la madrugada el agua inundaba la ciudad, los serenos avisaban a viva voz, las campanas de la Catedral tocaban a rebato y las caracolas de los huertanos no cesaban de sonar.

La solidaridad no tardó en aparecer, se crearon juntas de socorros, se abrieron suscripciones en los periódicos para dar donativos. El Ayuntamiento de Murcia creó comisiones especiales de sanidad, estadística y auxilios. La presencia del destacamento de Infantería de Marina de Cartagena,  los bomberos, la guardia civil, los barqueros del río y cientos de vecinos anónimos fueron imprescindibles para salvar vidas y recuperar animales perdidos.

La importancia del acontecimiento hizo que el 20 de octubre de 1879, llegara Alfonso XII a la estación de Alcantarilla para visitar los principales puntos afectados. Isabel II exiliada en París, organizó una rifa de objetos artísticos en ayuda a Murcia. En el Hipódromo de París se preparó un gran festival a beneficio de los damnificados, a dicho acontecimiento fueron llamadas cuadrillas de tocaores, cantaores y bailaores, se recreó un poblado huertano con el objeto de dar mayor brillantez a la fiesta. Los ecos de la catástrofe llegaron hasta Nueva York en donde se realizaron conciertos de música en favor de Murcia.

Una de las partes más importante de aquel suceso son las fuentes documentales, eje conductor de esta exposición. La asociación de la Prensa Francesa editó en apoyo a las víctimas de la inundación, el periódico Paris-Murcie dirigido Víctor Hugo, con ilustraciones de Gustave Doré, donde se coleccionaban rúbricas de dirigentes y artículos de intelectuales. Otras publicaciones que recogen noticias y grabados del suceso fueron Le Monde Illustré, L’Illustration, The Graphic, Murcia-Paris, El Globo, La Ilustración Española y Americana, La Correspondencia de España. Los periódicos editados en Murcia hicieron un amplio despliegue de información como fueron El Diario de Murcia, El Liberal, El Noticiero y La Paz, dando a conocer lo acontecido a la prensa internacional.

 

María Luján Ortega y Tomás García Martínez