8 de marzo 2022

recortables

Virginia Bernal

RECORTABLES

Hace unos años, concebí una exposición sobre el recuerdo, como una manera de interactuar con las viejas fotografías familiares en un corolario personal.

Todo aquel proyecto partía del concepto de la memoria como una reconstrucción de la mente, y del crecimiento como una forma de afrontar el mundo con objetos de transición a modo de compañeros de viaje más o menos físicos o tangibles; esos fetiches personales tomaban en la muestra la forma de numerosas fotografías hibridadas con la pintura y la fotoescultura, eran imágenes complementadas con fotogramas de elementos ausentes y objetos personales ya perdidos.

En aquel momento, comprendí que era un viaje hacia la creación como una forma de nombrar lo vivido; algo obligatoriamente asociado a la propia experiencia y a la resbaladiza memoria, como la construcción mental que es, al pasar por el tamiz del tiempo los tipos de relaciones basculantes entre las personas.

He terminado por rescatar los idealizados ecos familiares de las utopías pasadas, una sensación de pérdida acerca de un ánimo pasado que me desencanta menos que un futuro distópico, en ese tipo de estética he confinado esta selección de trabajos; por ello, no puedo más que pensar en la burbuja intelectual donde se gestaron y tratar de expandirlos estéticamente, fuera de ese entorno controlado, se me antoja una utopía.

Inspirada en el papel pintado realizado a finales del siglo XIX y principios del XX, la apariencia de interior burgués, acompañada por la estética de los daguerrotipos y los camafeos de retratos victorianos, trata de representar en esta serie de obras, una especie de teatro doméstico donde los pequeños o grandes dramas adquieren una dimensión mítica en las leyendas de cierto entorno familiar. Finalmente, entre cianotípias, gomas bicromatadas, vestidos reinventados, maquetas en papel, grabados y pinturas recientes se ubican todas ellas.

La creación de diversos soportes, tanto fotográficos como escultóricos y pictóricos, me ha guiado por ese camino que me ha permitido realizar un viaje introspectivo, dilatado en dos décadas. Estas son las imágenes de mi memoria, que parcialmente es la nuestra, las que consumimos e incorporamos a nuestro ideario, olvidando a menudo lo que se cuece entre las bambalinas del recuerdo.

salavir

 

8 de marzo

album

«Un álbum para Madeleine. Recuperación del patrimonio fotohistórico» es un ensayo que forma parte de los proyectos que desarrolla el Laboratorio de Investigación Fotográfica de la Universidad de Murcia, LIFUM, alrededor de la recuperación, salvaguarda y puesta en valor de la fotografía doméstica, entendida esta en todas sus variantes de “álbum familiar”. Una labor que realiza a través de las prácticas formativo-profesionales de estudiantes, principalmente, del grado de Historia del Arte y Bellas Artes; de los másteres universitarios en Investigación y Gestión del Patrimonio Histórico-Artístico y Cultural, y Producción y Gestión Artística; así como del programa de doctorado en Historia, Geografía e Historia del Arte: Sociedad, Territorio y Patrimonio.

Se trata de un ejercicio de investigación y transferencia teórico-práctico que plantea con rigor una problemática presente –la cual se encuentra en pleno desarrollo crítico–, ya que con él se evidencia la indispensable necesidad de la protección (para el futuro) de archivos fotográficos alejados de las bellas artes, e incluso de la historia oficial, de los que no se tiene referencias ni fuentes que apoyen su contenido o valía. 

En este caso, se trata de un fondo efectuado entre 1889 y 1919, compuesto por 31 cajas de placas de vidrio en formato 9 x 12 cm, al gelatino bromuro, de las marcas comerciales Lumiére & Ses Fils, Plaques Louvre y Guilleminot & Cie, entre otros fabricantes. Un conjunto que aporta un total de 532 negativos de diferente naturaleza, en torno al concepto de álbum doméstico, abordándose en el mismo tres temáticas fundamentales como son: el retrato familiar como centro neurálgico; el paisaje en su universalidad y singularidad; y el reportaje documental de objetos o elementos privados. Del grupo de piezas no se tiene información alguna, por lo que para su comprensión se toma como factor primario de conocimiento los propios registros que conforman esta colección, al igual que las cajas originales que los contienen. Por lo tanto, es la iconografía fotografiada, y los escritos que presentan las mencionadas cajas, la evidencia que nos ayuda a recomponer parte del argumento de este patrimonio. De esta forma, tras el proceso protocolario de conservación (limpieza, digitalización, encapsulado y catalogación), se inicia un análisis pormenorizado de los objetos para su descodificación. Tras él se obtienen los datos primarios esenciales para poder descifrar aspectos fundamentales de la historia de las personas, animales, paisajes naturales (o artificiales) y elementos en general representados. Un hecho que vuelve, aun en su simplicidad, a contextualizar este documento familiar, pues podemos establecer su esencia de archivo privado e íntimo, el cual recoge una parte importante de la vida familiar de los Lusurièr, una familia afincada en la población de Bièvres, cerca de la capital parisina. Un núcleo compuesto por un matrimonio y sus tres hijos que, evidentemente, son los protagonistas prioritarios de muchas de las escenificaciones efectuadas. Así pues, y gracias a este trabajo, estas imágenes recobran su esplendor, volviendo a tener un significado propio como retazos de momentos cotidianos de una familia francesa, en la que destaca como protagonista la joven Madeleine.

Laboratorio de Investigación Fotográfica de la Universidad de Murcia LIFUM

 

22 de febrero

tejemaneje

 

Tejemaneje

Tejemaneje es un enredo poco claro para conseguir algo, un tejido que la sociedad patriarcal y la economía global han fabricado en aras de un desarrollo (insostenible) en el que las mujeres -y la naturaleza- quedan atrapadas. Esta exposición desvela algunos de esos nudos y propone modos de desenredarlos.

La muestra se presenta como una acción más en el contexto del mes de marzo, en el que son muchas las instituciones que se suman para apoyar a las mujeres en su reivindicación por la igualdad como derecho fundamental. Pero la muestra se refiere a los 365 días que componen los doce meses y recoge un largo trabajo en el tiempo, una suma -en sí misma- de acciones, puntadas, pespuntes y tramas. Las artistas nos hacen reflexionar sobre los vínculos entre costura y mujer. Más allá de una asumida y cuestionada relación cultural, las obras nos enfrentan, a través de un universo simbólico en torno al tejido, a diversas realidades en las que las mujeres han subvertido sus puntadas.

Tejemaneje es una exposición de alumnas y exalumnas de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Murcia, comisariada por Verónica Perales y Eva Santos y coordinada por la Sede permanente de Beniel de la Universidad de Murcia

Del 22 de febrero al 11 de marzo de 2022

Sala de Exposiciones “Pepe Rubio”

Centro Cultural Beniel

Horario: de lunes a jueves de 9.30  a 13.30 h

​​viernes de 9.30 a 13.30 h

sala

 

 

9 de diciembre 2021

Daniela

Daniela Pinheiro

AMPLIACIONES

El acto de reducir se puede perseguir de tal manera, que su concepto antagonista, o sea la condición de ampliar, se queda contenida en sí mismo. De una forma o de otra, el discurso se amplifica en una reducción de medios. Por su parte, la experiencia se transfigura en el movimiento del tiempo y se extiende hacia el espacio imposible de su registro, impulsando nuevos reposicionamientos y relaciones corporales de la vivencia sensible. Como disposición experimental, la observación se disloca con la misma vitalidad que el tiempo y que la imagen no estática, promoviendo —para quiénes se detienen y se predisponen a una fijación atenta— nuevos paisajes y discursos abstractos del territorio. Así, el acontecimiento como estado fluctuante e inestable se convierte inesperadamente en una pausa inconmensurable: en un momento inexistente, ampliado por aquel que lo mira y lo registra entre fugaces segundos im-posibles. Lo mismo se efluye cuando repentinamente el cielo se funde con la tierra. O cuando gradualmente el naranja de las montañas se mezcla con el azul caliente, templado o el oscuro de la noche. Un color, diferentes grados, tonos, percepciones. Todavía, la frontera entre el cielo y la tierra se inscribe delante de espejismos constantes entre la percepción de contornos montañosos casi invisibles —dibujados con la línea más sutil alguna vez imaginable— y los contrastes más exorbitantes que las formas compactas de la tierra pueden inscribir. Así, entre la opacidad y la transparencia se redactan las rutas de la creación artística, como una realidad complementaria que se hace de idas y venidas por medio de pequeños reposicionamientos.

Daniela

conferencia

 

 

4 de noviembre 2021

salvador

Salvador Torres

Paradojas y ausencias

Contemplo la memoria como una sucesión de oleadas conmemorativas acerca de lo que que me interesa. Un análisis obsesivo acerca de lo que ya no esta, siempre en función del vínculo con lo desaparecido. Un intento de salvar la barrera del tiempo, hacia el antes y hacia el después. Cuando me planteo ese memento mori siempre es de ámbito privado. No solo quiero prolongar la memoria de alguien o algo, necesito rescatarlo del olvido hasta donde me sea posible; no tiene que ser una persona, también puede ser un momento importante para mi, por el motivo que sea. Sin embargo, no se trata de nostalgia, se trata de lealtad hacia lo rescatado.

Es un tema que trato continuamente, al estar presente en mi obra el análisis acerca de la presencia y la ausencia. También he tratado el tema de la amenaza constante de extinción, tanto animal como humana. Para ello recurro a la teoría del Eterno Retorno de Nietzsche, según la cual, todo lo sucedido se repetirá eternamente, en un ciclo continuo de ecos de recuerdos recurrentes que trato de reflejar en mis trabajos.

salvador

 

5 de octubre 2021

cartel encuentros

Paco Fernádez

Encuentros

Este proyecto expositivo está conformado por una colección de nueve retratos pintados al óleo en la línea del Realismo histórico consagrado por figuras como Courbet y Millet, pues todos los modelos se han representado de manera sincera, sin ornamentaciones innecesarias que camuflen aquello que una sociedad líquida como en la que nos encontramos inmersos pueda calificar como imperfecciones. Estos modelos son familiares, amigos, vecinos y personas conocidas de mi entorno más inmediato.

Previamente al ejercicio pictórico, resulta imprescindible mantener un contacto cercano con cada una de estas personas, dedicar tiempo a compartir ideas, establecer un diálogo que transcurra por los mares de los que emergen aquellos pilares de la condición humana: nuestros miedos y temores, deseos y aspiraciones, modos de entender nuestra existencia que dirigen cada paso que damos por este planeta. Experimentar el reconfortante placer que genera conocer a nuestro interlocutor, a la persona que tenemos delante; escuchar cómo varía el timbre de su voz en armonía con sus reacciones fisionómicas. Desacelerar y detenernos: conocernos. Pues este el método con el que más cómodo me encuentro para pintar a un ser humano con el respeto y la dignidad que se merece, aspirando a plasmar su idiosincrasia.

Estos son los motivos que me han llevado a escoger las proporciones y medidas para los retratos, no son a escala 1:1 pues sería como si el sujeto estuviera justo a unos milímetros de nuestros ojos, sino que están pintados a una escala ligeramente menor con el fin de simular esa pequeña distancia que naturalmente se establece cuando estamos cara a cara con otra persona.

Para finalizar, quisiera invitar al espectador a detenerse frente a cada uno de estos retratos y que los contemple mientras se adentra en sus propios pensamientos, porque sinceramente creo que es el modo de disfrutar la pintura.

expopaco