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null Relatos desde el confinamiento: Arturo Sánchez, estudiante UMU en París

Arturo estudiante UMU del grado de Matemáticas, está realizando una estancia Erasmus+ Estudios en la Sorbonne Université de París, Francia, durante el curso 2019-20.

Arturo Sánchez nos cuenta cómo ha vivido el confinamiento en Paris durante el estado de alarma producido por la COVID-19. 

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Relato Arturo SánchezJueves 7 de marzo; todo mi grupo Erasmus en París atento a la rueda de prensa que daría Emmanuel Macron esa tarde sobre las nuevas medidas de confinamiento y seguridad. Justo el día anterior había recibido una noticia que me impactó mucho: en España, mi ciudad, Cartagena, había “eliminado la libertad de movimiento” como muchas otras ciudades en Murcia y el país.

Expectantes, viendo cómo se desarrollaría desde ese día nuestro Erasmus y la evolución alarmante del virus, Macron nos confirmaba que desde el lunes próximo el país entraba en cuarentena y el cierre de fronteras sería inminente.

Caos en el grupo.

Diego, amigo mío, cogió un vuelo a la mañana del mismo día siguiente. El resto, poco a poco en el trascurso del fin de semana, fue dejando sus residencias a medio recoger y regresando a España. De repente, fuimos tres.

Después de mucho debate en casa, al final decidimos que quedarme en la residencia era lo más prudente para evitar desplazamientos y que, de cara a una posible digitalización de las clases, estar con dos compañeros de carrera me ayudaría a sacar mejor el curso. Ese mismo lunes, Francia dejó de hablarse con España y los vuelos ya no aparecían en los buscadores de viajes: empezaba el confinamiento.

Los primeros días fueron la toma de contacto. Quedaba mucho con mis compañeros en la residencia, intentaba alargar lo que podía mi despensa para no tener que ir a comprar e incluso hacía como que estudiaba. Conforme iba pasando el tiempo y asentándose la rutina, disminuyó el ritmo de quedadas, aumentó el de compras y para mi desgracia aumentó también el estudio.

Mis compañeros de residencia son dos de mis mejores amigos de este año y no tardamos en inventar formas de entretenernos: hicimos una cuenta de Instagram para subir retos, nos atrevimos a dar clases de yoga online y empezaron las noches de cine. Clara, la más deportista de los tres (con diferencia) nos introdujo en el mundillo de las sesiones de deporte por Instagram mientras que Ramón Daniel buscaba temas polémicos para debatir en la cena.

Hubo momentos muy bonitos, hubo cabreos y hubo reconciliaciones, pero siempre se estaba al pie del cañón para ayudar al prójimo.

Finalmente, después de más días que skypes (pero no muchos más) las medidas de seguridad, que ya de por sí no se terminaban de respetar en mi barrio, se relajaron. Podíamos salir a la calle, podíamos volver a comer en los Campos de Marte y pasear de noche por el Sena: Monsieur Erasmus atacaba de nuevo. Y ahora con mascarilla, para más inri.

Las semanas de finales nos demostraron que el dicho frecuente entre mis compañeros “París aprieta, pero no ahoga” siempre puede matizarse. La mala gestión de la Sorbona nos mantuvo en vilo hasta que finalmente supimos a una semana vista cuando serían los exámenes. A día de hoy esperamos las notas, esperemos que no haya ningún soldado caído.

El próximo lunes 13 de julio viajo a España y termino mi año en París. Con la gente con la que he estado, con mis amigos Erasmus desde Bonyu a Supervivientes pasando por Polonia y París UPMC cierro uno de los mejores años de mi vida. Y ha sido gracias a ellos.

Que no cunda el pánico y nos vemos pronto.

Arturo Sánchez

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Puedes consultar más relatos en la web Relatos desde el confinamiento.