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null Relatos desde el confinamiento: Mar Miras, estudiante UMU en Francia

Mar Miras, estudiante UMU del grado de Grado en Traducción e Interpretación (francés), está realizando una estancia Erasmus+ Estudios en la Universidad de Poitiers, Francia, durante el curso 2019-20.

Mar nos cuenta cómo está viviendo el confinamiento en Poitiers durante el estado de alarma producido por el coronavirus COVID-19. 

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Mar Miras

Aquí podéis verme, junto a los que han formado parte de mi Erasmus y ya forman parte de mí. Podría llamarlos familia porque no ha habido ni un solo momento en el que no hayamos estado unidos.

Recuerdo perfectamente cómo vivimos la noticia del confinamiento. Estábamos en un pueblo llamado La Rochelle, donde decidimos irnos a pasar el fin de semana. Pero qué sorpresa nos llevamos el último día cuando recibimos un correo de nuestra residencia diciendo que nos teníamos que ir, ya que cerrarían y no tendrían donde alojarnos. En ese momento, nadie sabía nada y yo ni siquiera podía pensar, pero afortunadamente dejaron que aquellos que no podían volver, se quedaran y, al final, todo se solucionó.

Fue justo al volver de La Rochelle cuando comenzó el confinamiento (16/03/2020) y ninguno de nosotros era consciente de lo que se nos venía encima. Pasar cada día encerrados en nuestra residencia, sin poder salir a pasear por las calles y parques de Poitiers y sin poder ir a nuestros bares, esos que eran parada obligatoria cada vez que salíamos. Pero a pesar de esto, lo que más importaba es que al menos teníamos la suerte de vivir todos juntos y podíamos vernos cada vez que queríamos.

Afortunadamente, la situación que vivimos aquí era muy distinta a la de España, ya que al menos podíamos salir a hacer deporte en un radio máximo de 1 kilómetro desde nuestra residencia, y de vez en cuando salíamos a correr y a despejarnos un rato. Es cierto que la época del confinamiento se hizo muy pesada, había días en los que ni salía de mi habitación porque tenía que hacer todos los trabajos que mandaban de la universidad y, aunque pareciera mentira, me faltaba hasta tiempo para hacer todo. También había días en los que no hubiera querido ni despertarme, estaba tan cansada y agobiada... no tenía ni fuerzas ni ganas de nada, pues todos los días eran casi iguales. Había momentos en los que ya no sabía ni qué sentía, pero ahí estaba el chico de rojo, David, para aguantarme a mí y a todas mis rayadas. Bere, la otra chica de la foto, no se quedaba atrás, y tampoco faltaba en ninguna de mis movidas. Del mismo modo, mi familia supo estar día tras día para hacer que todo esto fuese más ameno. Fue una época tan extraña que no sabría ni cómo describirla, pero lo que sí sé, es que a todos nos sirvió de aprendizaje. Aprendizaje para valorar todo lo que teníamos y ni siquiera nos habíamos dado cuenta, para saber qué es lo verdaderamente importante y, sobre todo, para convertirnos en personas más fuertes.

A pesar de toda la situación que hemos vivido este año, el que se suponía que sería “nuestro año” para salir, conocer a gente de todo el mundo, viajar y hacer mil cosas más, no lo cambiaría por nada, ya que sino no hubiese tenido la oportunidad de conocer a estas personas que han hecho que este año sea único e inolvidable.

Desgraciadamente, y como ya se sabe, todo lo bueno se acaba y esto está llegando a su fin, pero lo que también sabemos es que siempre tendremos nuestra ciudad, Poitiers, la que se ha convertido en nuestro segundo hogar y la que siempre nos recibirá con los brazos abiertos. Echaré de menos lo bonito que es Poitiers, pero sobre todo, os echaré de menos a todos y a cada uno de vosotros.

Pour toujours

Mar Miras

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Puedes consultar más relatos en la web Relatos desde el confinamiento.