Universidad de Murcia SIN HUMO

AÚN NO ESTOY PREPARADO…

REDUCCIÓN DE DAÑOS: el fumador quiere reducir el consumo, pero aún no quiere dejar de fumar.

SUGERENCIAS

Hasta no hace mucho tiempo esta opción se consideraba poco recomendable de cara a un posible futuro abandono del hábito, básicamente porque parecía demostrado que la mayoría de fumadores que lograban dejarlo lo hacían de golpe, sin pasos intermedios.

No obstante si tenemos en cuenta que no todas las personas sufren un mismo nivel de dependencia y ansiedad, y que el daño de la nicotina en el organismo es acumulativo, en algunos casos podría considerarse útil la reducción progresiva de la cantidad de cigarrillos como paso previo e intermedio para un posterior abandono definitivo.

Es por esto que en los últimos años se está poniendo en práctica esta nueva forma de tratar el tabaquismo, consiguiendo así una disminución de los factores de riesgo asociados, en especial en lo referente a la probabilidad de desarrollar enfermedades.

Sería razonable plantearse esta opción en el caso de:

  • fumadores en fase contemplativa crónica con dependencia alta que han realizado varios intentos de abandono sin éxito y están “desesperanzados” ante la posibilidad de un nuevo intento,
  • y fumadores en fase contemplativa crónica con alta dependencia que simplemente no quieren dejarlo pero sí se plantean seriamente reducir la cantidad de cigarrillos consumidos.

Este método puede consistir, además de reducir la cantidad de cigarrillos, en fumarlos menos intensamente o ingerir menos nicotina.

En relación con esto último, a pesar de que ésta sea una postura realista que prepara al fumador para un posible abandono definitivo del hábito, no debemos olvidar que esta reducción de daños te sigue dejando en riesgo de padecer enfermedades. En todo caso puede ralentizar su aparición siempre que la reducción sea efectiva y no se produzca compensación nicotínica, es decir, no se caiga en el error de dar más caladas ni más intensas para conseguir mayores niveles de nicotina.

Lo ideal sería que pasadas varias semanas o meses nos propongamos un abandono definitivo, o cuando menos, una mayor reducción del consumo, pero tanto en un caso como en otro nos iremos acercando a la meta final: dejar de fumar.

Si lo más realista para ti es decantarte por esta opción, aquí tienes algunas sugerencias para reducir el consumo o ingerir menos nicotina:

  • Reducir cada semana en 5 el número de cigarrillos que se fuma actualmente
  • Fumar un tercio menos del cigarrillo desde el filtro
  • Utilizar una boquilla para fumar menos y reducir las sustancias tóxicas que inhalamos
  • Intenta no tragarte el humo
  • No aceptar ofrecimientos de cigarrillos
  • Dejar de fumar en algunos lugares prefijados (en casa, coche, delante de los niños…)
  • Si optamos por cambiar a una marca light, este cambio deberá ir acompañado del descenso de cigarrillos fumados y una menor intensidad de las caladas, de lo contrario estaremos compensando y no servirá de nada (ver apartado de preguntas frecuentes, tabaco light)
  • Anotar en una hoja las razones personales para dejar de fumar y los beneficios que esperamos obtener y llevarla siempre encima
  • Llevar un registro del número de cigarros fumados diariamente
  • Comentar a las personas cercanas que está fumando menos y que su intención es dejarlo en los próximos meses

En concreto estos tres últimos pasos nos serán muy útiles de cara al abandono definitivo, pues también se les recomiendan a aquéllos que de hecho ya están intentando dejar de fumar.