Universidad de Murcia SIN HUMO

FAQS

SEGURO QUE ALGUNA VEZ TE HAS PLANTEADO…

1. ¿Seré capaz de dejar de fumar?

Todo fumador puede dejarlo con mayor o menor esfuerzo, de hecho muchos miles lo han conseguido ya, así que no hay motivo para que no lo consigas. Además, cuentas con la ayuda de profesionales.

2. ¿Es posible dejarlo sin "fuerza de voluntad"?

Está claro que el esfuerzo y la determinación son importantes, pero con una buena guía y apoyo, te sorprenderás de lo que eres capaz de hacer por ti mismo.

Aunque la primera vez no lo consigas, y necesites varios intentos, en cada uno te irás acercando cada vez más a tu objetivo.

3. Fumo cigarrillos light, así que no necesito dejarlo.

Esa es una falsa creencia puesto que con estos cigarrillos se inhala más a menudo y con más frecuencia para compensar y obtener el mismo nivel de nicotina que tu organismo demanda, así no te engañes, el daño es el mismo.

4. ¿Por qué tengo que dejar de fumar si me encuentro sano?

Fumar es una epidemia silenciosa, sus efectos negativos se van produciendo en el organismo poco a poco, sin que puedan detectarse en muchas ocasiones hasta que es demasiado tarde. Dejarlo disminuirá tu riesgo de padecer muchas enfermedades graves, como cáncer de pulmón, bronquitis, asma…

5. Yo he fumado durante muchos años, ¿no es demasiado tarde para dejarlo?

Nunca es tarde por mucho tiempo que haya fumado. En cuanto lo dejes empezarás a notar los beneficios (el organismo empieza a recuperarse en los primeros 20 minutos después el último cigarrillo!). Incluso si tienes más de 65 años, dejarlo le ayudará a vivir más tiempo y con mayor calidad de vida.

6. No voy a dejar de fumar porque es el único vicio/placer que me queda.

Calificar el consumo de tabaco como un vicio o placer es en todo caso incompleto: fumar es algo más que un vicio, es una adicción, una dependencia, puesto que estamos hablando de una droga, la nicotina.

El “placer” se experimenta porque con cada cigarrillo estamos evitando sufrir los síntomas de la abstinencia (empieza a notarse en las 2 horas siguientes al consumo del último cigarrillo); y si fumar es una adicción, la frase sería más bien: “No voy a dejar de fumar porque es la única droga que me queda”. Sí, tienes un problema con las drogas.

7. Dejé muchas veces de fumar y volví a caer.

El haberlo dejado alguna vez en el pasado, aunque sólo haya sido un día, indica que sabes que es posible hacerlo. Además, sólo uno de cada cuatro fumadores consigue dejarlo a la primera. La mayoría lo intenta más de una vez antes de conseguirlo, el truco es no desistir.

8. Cuando deje el tabaco, ¿tendré la misma salud que antes de fumar?

Si el tabaco no ha producido ninguna lesión importante (ej. enfisema) las funciones de tu organismo se irán recuperando poco a poco hasta su nivel normal.

Así podemos constatar beneficios desde los primeros 20 minutos: la presión arterial, frecuencia cardíaca y temperatura corporal, se normalizan. A las 8 horas se normalizan el monóxido de carbono y oxígeno en sangre etc. Finalmente a los 5 y 10 años del abandono respectivamente se iguala el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y cáncer con los no fumadores.

9. ¿Es mejor dejarlo bruscamente o paulatinamente?

La mayor parte de los ex-fumadores lo consiguieron de golpe, sin embargo, hoy contamos con una serie de procedimientos psicológicos y farmacológicos que nos pueden ayudar a dejarlo sin padecer el síndrome de abstinencia de la nicotina.

Esto va a depender mucho del grado de dependencia fisiológica y psicológica de cada fumador.

10. ¿Tendré menos riesgos si fumo puros o en pipa?

En principio parece que como estos fumadores no se tragan el humo, pueden verse menos perjudicados, pero, en realidad, con esta forma de fumar exponen su cavidad bucal mucho más al humo del tabaco, lo cual incrementa el riesgo de padecer cáncer de boca.

Por otra parte, si has sido fumador de cigarrillos y te cambias a los puros, mantendrás tu forma habitual de inhalar, con lo que lejos de reducir riesgos, los incrementas.

11. ¿Si dejo de fumar, engordaré?

Es cierto que puedes engordar en las primeras semanas o meses (una media de 2,5 kg), aunque no les sucede a todos los ex-fumadores.

Esto se debe a que la nicotina deja de ejercer su acción lipolítica y anorexígena en el organismo y a la ansiedad asociada al síndrome de abstinencia, que intenta compensarse con la ingesta de alimentos.

Pero ante esto debes plantearte, especialmente si eres mujer: ¿estarías enganchada de por vida a píldoras adelgazantes con graves efectos secundarios?

Y ¿sólo engordamos cuando dejamos de fumar o te ha sucedido en otros momentos de tu vida? Ésta es la clave: estos kilos no son diferentes a los ganados de otra forma (vida sedentaria), es decir, no es el caso de los kilos engordados por procesos hormonales tan difíciles de reducir.

* consulta control de peso en síndrome de abstinencia

Beber más líquido, coger menos el ascensor, tomar más fibra, etc. no son necesarios grandes sacrificios porque es algo transitorio, tu organismo se está acostumbrando a funcionar sin nicotina.

12. ¿Qué puedo hacer cuando tenga ganas de fumar?

Lo primero que debes saber es que ese deseo intenso que puedas sentir ("craving") no dura eternamente, sino que desaparecerá en poco tiempo, así que es importante que encuentres formas de ignorarlo (dar un paseo, hablar con alguien...)

El truco para controlar las ganas de fumar consiste en hacer respiraciones profundas, de 10 a 15 hinchando el abdomen al inspirar, reteniendo el aire unos instantes y expulsándolo lentamente por la boca (intentando que la espiración dure el doble que la inspiración). En quince segundos habrá desaparecido ¡Haz la prueba!

Por último debes normalizar por completo esa sensación y no sufrirla como algo extraordinario, ten en cuenta que es una conducta que has repetido miles de veces y que como todo hábito, no se suprime de un día para otro.

13. Voy a sufrir el síndrome de abstinencia de la nicotina, estaré irritable y todos sufrirán mi mal humor.

El síndrome de abstinencia se presenta cuando se deja de fumar de golpe y el grado de adicción es elevado, pero si realizas un abandono gradual, o un tratamiento sustitutivo con nicotina, lo evitarás

Si lo sufrieras, debes saber que este síndrome tiene su máxima intensidad sintomática entre la primera y cuarta semana, y que pasado este período los beneficios son para todos: tú ganarás en autocontrol y estarás menos nervioso que cuando fumabas, y los demás te lo agradecerán.

14. Ahora toso más que antes, cuando fumaba.

Debes tener claro que esto no es un signo de empeoramiento de tu salud, sino todo lo contrario. El incremento de la tos y la expulsión de secreciones es una señal de recuperación de los mecanismos de defensa del pulmón.

NO todos los fumadores experimentan estos síntomas.

15. ¿Es conveniente que le diga a otras personas que estoy dejando de fumar?

Desde luego, el apoyo es muy importante tanto para dejarlo como para mantenerse abstinente. Y en caso de no tenerlo, hay que entrenarse en conseguirlo y obviar los comentarios que puedan influir negativamente en tu motivación.

16. ¿Dejar de fumar produce insomnio?

En personas que tienen un gran nivel de adicción pueden darse problemas de sueño en los primeros días o semanas (en concreto, si este síntoma está relacionado con la nicotina, desaparecerá en unas tres semanas).

No obstante, con un tratamiento adecuado no tiene por qué suceder.

17. “No voy a funcionar bien sin tabaco”. “Fumar me relaja”. “Siento más estrés que antes”.

Algunos fumadores argumentan ésto porque utilizan los cigarrillos como herramienta psicológica. La sensación de relajación se produce porque tu organismo depende de la nicotina y al fumar evitas la abstinencia, es decir, estás evitando que se desencadenen los efectos negativos de no fumar.

Sin embargo el tabaco es un estimulante que aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la adrenalina,... con lo cual no puede ayudarte a estar más relajado ni realizar mejor las tareas cotidianas.

Tienes que plantearte que mucha gente no fuma y funciona perfectamente en esas situaciones en las que tú necesitas del tabaco.

Después de unas semanas, muchos fumadores están menos nerviosos y aprenden a relajarse sin fumar. En resumen: aumentas tu grado de autocontrol sobre ti mismo y tendrás más recursos para afrontar situaciones cotidianas.

18. ¿Qué hago para controlar mi bajo estado de ánimo o mi depresión?

El ánimo bajo o los síntomas depresivos pueden ser parte del síndrome de abstinencia, pero en algunos casos pueden deberse a un cuadro depresivo independiente de la adicción.
Si éste fuera el caso, deberemos acudir a la terapia psicológica o la combinada (con terapia farmacológica); pero si no es así, tenemos que ser conscientes de que son efectos pasajeros y que existen muchas conductas alternativas para afrontarlos (apoyo social, aumentar tu grado de actividad, tanto física como de ocio, regalarte algún capricho con ese dinero que ahorras al no comprar tabaco, etc.)

19. Mis síntomas de abstinencia están durando ya mucho tiempo.

Si pasado un tiempo razonable sigues sintiendo deseo de nicotina o cualquier otro síntoma de la abstinencia, debe contemplarse la posibilidad de realizar una terapia adicional (ej. terapia sustitutiva de la nicotina o fármacos) y entrenarte en estrategias de prevención de recaídas.

20. Nadie me apoya en mi ambiente para que deje de fumar.

En este caso los profesionales te serán de gran ayuda, ya sea a través del contacto directo, llamadas telefónicas de seguimiento...

Pero en todo caso hay que intentar identificar fuentes de apoyo en tu entorno: empieza a fijarte más en la gente que no fuma, en cómo afrontan esas situaciones en las que habitualmente estarías fumando, empieza a identificarte con ellos.

21. Si vuelvo a fumar un solo cigarrillo, ¿soy fumador?

Aquí hay que diferenciar dos procesos diferentes: caída (desliz) y recaída.

La caída hace referencia a un episodio ocasional y puntual (la emisión de la conducta en un momento del tiempo, por ejemplo, darle una calada a un cigarrillo).

La recaída supone haber adoptado nuevamente un patrón regular de consumo (fumar diariamente otra vez).

Por tanto, si un ex-fumador vuelve a tener un consumo aislado, sigue siendo un ex-fumador.

Un desliz no tiene la capacidad de anular los esfuerzos realizados y beneficios conseguidos hasta entonces: puede servirte como aprendizaje (tipo de situación, emoción asociada…), relájate y sigue con tu propósito.

22. ¿Podría fumar un cigarrillo en alguna ocasión especial?

La ilusión de todo fumador es poder fumar algún cigarrillo sólo cuando le apeteciese, pero la realidad es que sólo hay un pequeño porcentaje de personas que fumen menos de 5 cigarrillos al día. Y de ser así, no es porque hayan reducido el consumo a estas cantidades, sino que siempre han fumado poco y su dependencia es escasa.

Es decir, la inmensa mayoría no puede controlar el consumo y cada vez necesitan fumar más para conseguir los mismos efectos, debido a la tolerancia desarrollada. Por tanto, volver a fumarse un cigarrillo en cualquier ocasión después de haberlos dejado, incrementará considerablemente el riesgo de que vuelvas a fumar y que el consumo se dispare rápidamente hasta volver a los niveles previos.

¡¡¡Resiste la tentación y te sentirás mucho mejor cuando hayas superado ese momento!!!

23. He vuelto a fumar varios cigarrillos, ¿tengo alguna posibilidad de poder conseguir la abstinencia?

Tienes todas las posibilidades. Si ya conseguiste dejar de fumar y ahora fumas menos cantidad que antes indica que vas adquiriendo un mayor control sobre el tabaco y que puedes estar días sin fumar.

Vuelve a intentarlo y aprende de esta experiencia: las caídas o recaídas son habituales en la mayoría de ex-fumadores, así que no te desanimes ni pienses nunca que lo has perdido todo, porque una vez que estás decidido a dejarlo cualquier pequeño paso -incluso hacia atrás- forma parte de un proceso de aprendizaje de una conducta nueva para ti: vivir sin tabaco.

24. Estoy fumando la mitad de cigarrillos que antes, pero ¿no volveré a fumar igual que antes?

En absoluto. Reducir el consumo a la mitad puede ser un objetivo intermedio muy válido. En especial, con las personas que tienen un alto grado de dependencia. Hay que intentar mantenerse en esos niveles y planificar el intento de dejarlo definitivamente.

El abandono definitivo puede hacerse a corto o medio plazo, hay que ver qué es lo más realista o adecuado en cada caso.

25. Si el tabaco es tan perjudicial, ¿por qué no se prohíbe?

La respuesta es sencilla: ¿sabes lo que sucedió en EE.UU. cuando se implantó la Ley Seca?

Pues que se disparó el consumo de bebidas alcohólicas comercializadas a través del mercado negro, hasta tal punto que el gobierno tuvo que derogar la ley.

Cuando un producto adictivo lleva siglos integrado legalmente en una cultura (caso del tabaco), su prohibición causa muchos más problemas de los que intenta solucionar.

En el caso concreto del tabaco, la solución a la dimensión epidémica que tiene el problema, pasa por ilegalizar su publicidad y promoción, incrementar su precio, normalizar los espacios libres de humo, ofrecer programas educativos eficaces a las nuevas generaciones y apoyar a las personas que quieran dejar de fumar.