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Revista de estudios filológicos
Nº34 Enero 2018 - ISSN 1577-6921
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reseñas

PUERTA PRINCIPAL

Guadalupe Arbona

Madrid, Ediciones Encuentro, 2017

ISBN: 978-84-9055-188-2

Antonio Ayuso Pérez

(Universidad Complutense de Madrid)

antonio.ayuso@hotmail.com

 

 

 

La crítica, editora y profesora de literatura Guadalupe Arbona acaba de publicar Puerta principal (2017, Ediciones Encuentro). En el Prólogo, el premio Cervantes José Jiménez Lozano define la obra como «el diario de una enfermedad, y entonces quien escribe nos parece que habla muy bajo como si estuviera comunicándonos algo muy delicado que se pudiera romper cuando se dice». Puerta principal es un cuaderno de «notas» escrito por Arbona a lo largo de varios meses marcados por la enfermedad. La obra responde al género autobiográfico del dietario, del que toma los rasgos genéricos[1].

La escritura es en primera persona del singular. El yo apenas habla de la enfermedad que padece, al contrario, recoge las tareas cotidianas, las obligaciones profesionales, los encuentros con los amigos o las aficiones, como las lecturas o las visitas a exposiciones de arte. El yo relata la intimidad de su día a día al lector pero, a la vez, entrevera sus pensamientos. «Es así, el corazón se abre de repente, después de días o meses de hermetismo y cerrazón […] la puerta principal se abre ante alguien que viene y llama».

 

 

 

Autora, narradora y personaje principal coinciden. Así, la narradora habla de las clases en la Universidad Complutense de Madrid o de que «me llegan las pruebas del libro De Ávila a Constantinopla. Los viajes fabulosos de José Jiménez Lozano […]» publicado por Arbona. El pacto autobiográfico se cumple, por consiguiente, el lector cree como auténticos los hechos que relata la narradora en la obra.

La narración está escrita en presente y se extiende en el tiempo, a lo largo de nueve meses, desde enero y hasta octubre, período de tiempo que cubre el tratamiento y la curación de la enfermedad que padece la narradora. «Con alegría me despido de la enfermedad y del tratamiento». Cada capítulo abarca un mes de tiempo que se divide en breves prosas. Ello confiere a la obra el carácter fragmentario del diario.

Aunque la obra está escrita en la esfera de lo privado (privativa del yo), se trata de una obra pública que se dirige a un lector. Por ello, hay una construcción del discurso literario así como del yo y los hechos que se seleccionan. Así, la narradora además de su intimidad repasa los acontecimientos de la vida pública del momento. «La construcción de una sociedad exige tiempo, trabajo, inteligencia, imaginación y sobre todo que prime el anhelo de construcción sobre el de la destrucción o el defensivo».

Arbona ha encontrado en el diario el género más adecuado para escribir este cuaderno de notas. El dietario permite a la autora dialogar consigo misma. «¿Qué querrá decirme el Misterio dejándome probar esta pobreza y fragilidad?» También le permite encontrar consuelo en Dios. «Y sin embargo, durante estos días y desde dentro de sus horas, ha habido un apoyo seguro, aunque yo durmiese, mi corazón velaba». Y por último dirigirse a los lectores. «Si estas notas que escribo sirven para despertar el corazón de R. y, eventualmente, de otros, seguiré escribiendo». Pues Puerta principal mucho más que un cuaderno de notas o un diario sobre una enfermedad, es una obra literaria sobre la belleza y el misterio de la vida.



[1] Se ha basado el análisis en los rasgos genéricos del diario recogidos por Arizmendi, Milagros en el artículo «Boceto de autobiografía: Ernestina y Zenobia «al margen» de Juan Ramón» incluido en Arizmendi, Milagros y Arbona, Guadalupe (coords.), Letra de mujer, Madrid: Ediciones del Laberinto, 2008: 73-89.