REVISTA ELECTRÓNICA DE ESTUDIOS FILOLÓGICOS


ALGUNAS PINCELADAS SOBRE SUEÑO DEL ORIGEN, DE ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

Verónica Cambronero Armero

(Universidad de Murcia)

 

 

Todo un verdadero sueño es lo que nos hace vivir Sánchez Rosillo en su último libro Sueño del origen[i]. A través de sus sesenta y cinco poemas recorremos momentos, reflexiones, vivencias y recuerdos de este poeta, de una manera tan sencilla, y a la vez compleja por su verdad, que bien podríamos creerlos nuestros.

          Ya en sus dos poemarios anteriores, La certeza (2005) y Oír la luz (2008), habíamos vislumbrado un Sánchez Rosillo que iba dejando atrás la melancolía mostrada en sus primeros libros por lo que el tiempo le iba quitando, y dando paso a una máxima gratitud, pasados los años, por todo lo que había recibido en esta vida. Estos atisbos son ya, en Sueño del origen, verdaderas afirmaciones: “Supe de la añoranza y el lamento. / Ahora celebro y canto”. He aquí el contraste entre la juventud, en la que tendemos a maldecir las dádivas cuando nos son arrebatadas, y la madurez, cuando se festeja el haberlas poseído. El mismo poeta lo expresa de esta manera en su poema “Oda a la alegría”: “La juventud ofusca y con frecuencia mueve/ de incomprensible modo a quien la ostenta/ hacia el dolor y la melancolía, / la oscuridad y la perplejidad”.

          Esta manera de sentir y percibir los sucesos que van acaeciendo en la vida y de los que él nos habla, se muestra también con un tono distinto en los poemas del autor murciano según la cercanía existente entre el hecho en sí y el momento en el que se plasma en el papel. Cabe destacar, a este respecto, las composiciones que dedica Sánchez Rosillo a su madre en el poemario inmediatamente anterior a este último: Oír la luz. Tanto en el poema “Madre”, como en “Irreparablemente” se nos muestra el dolor más puro de un hijo ante la pérdida de esta figura tan importante, o el lamento por no haber disfrutado más de su compañía. Sentimientos éstos que contrastan con el reencuentro dulce y dichoso -en un gesto o en una imagen-, que el poeta expresa en su poema “Siempre”, de su último poemario. Como es lógico, la elegía se manifiesta en tanto en cuanto está más próxima al suceso, siempre trágico, de la muerte de la madre, y va dejando paso a la alabanza de esa persona, que continúa en el poeta para siempre, a medida que el tiempo va alejando dicho momento.

    Si bien es cierto que el tiempo es un tema recurrente en la obra de este autor, su percepción ha ido evolucionando a lo largo de su vida, y como consecuencia, en su obra. Sánchez Rosillo ya no tiene una visión del tiempo en fragmentos, sino, como él mismo ha afirmado, siente “el presente, el pasado y el futuro como tiempo entero en el que siempre está todo sucediendo, dentro de este gran sueño maravilloso de la vida”.

    Y es el tiempo, precisamente, el que le ha ido permitiendo a Sánchez Rosillo desarrollar y mostrar ese “bien” que le fue otorgado allá por su adolescencia. Toda la vida entregado a ayudar a traer al mundo los poemas que las musas le dictan. Como el propio poeta reconoce, no es él quien crea el poema, sino que el poema se crea a sí mismo: “Sé muy bien/ que no fui yo quien hizo los poemas/ que en mis libros figuran”. Él es el intermediario que transcribe al papel lo que le llega desde alguna parte. Una tarea ésta dura y sacrificada, pues el poeta se siente obligado a cumplir con ese destino -su destino-, día tras día. Una obligación que, en el caso del poeta que nos ocupa, llega a ser el culmen de la satisfacción por ver realizado ese sueño que “soñó de muchacho”.

    Es interesante destacar que este “milagro” suele sucederse, mayoritariamente, en un lugar concreto, donde el poeta se exilia únicamente para vivir esta maravilla, que no deja de ser un sufrimiento, pues hasta que no se proyecta esa luz sobre el papel en blanco, no se siente la tranquilidad y la satisfacción de haber cumplido con su misión. En cuanto a ese lugar, no podía ser otro que la playa, elemento que tanto aparece en los poemas de Sánchez Rosillo. Junto al mar se ha visto paseando con su hermano, levantando castillos de arena junto a su hijo o cómo acontece el invierno. Parece ser que ahí encuentra el poeta ese momento en el que se produce el anhelado poema, en la soledad del cuarto donde el misterioso prodigio sucede. No hay nada que le colme más de alegría, según el mismo Sánchez Rosillo apunta en su poema “Haciendo el equipaje”, que volver a su ciudad con esos poemas que ya son más de lo que él mismo había soñado. En esa ciudad a la que regresa, dará la bienvenida a marzo y abrirá las puertas y ventanas de su casa para que la primavera se haga dueña de ella e impregne cada rincón con su luz y su música.

    Si hacemos un recorrido por toda la obra del poeta murciano y nos detenemos en algunos poemas, podemos darnos cuenta de cómo se incita al lector a aprovechar y a disfrutar de un bien o una hermosura que la vida pone en nuestro camino, aunque éste no sea su momento. Nos estamos refiriendo exactamente al poema “El fulgor del relámpago”, del poemario Autorretratos (1989). En él se nos insta a dejarnos llevar por esa maravilla sin miedo, sin pensar en lo que nos conviene. Sin embargo, este empuje a lanzarnos a lo que la vida nos ofrece, contrasta con la negación que el poeta expresa en su último libro, en un poema cuyo título es esa palabra misma: “Negación”. En él podemos ver cómo Sánchez Rosillo ha plasmado de manera prodigiosa el momento justo en el que no apuramos el fulgor del relámpago, pues comprendemos que esa verdad  -pues no hay nada más verdadero que lo que la vida nos pone en nuestro camino-, no nos corresponde ahora. Entonces la negamos, y nos introducimos en “el triste páramo/ donde nada germina ni se cumple”. Aquí se muestra el milagro de este poeta, quien expresa con palabras los misterios y maravillas que la vida nos acerca, y que ya sean negados o apurados, siempre permanecerá en nosotros la certeza de que han estado ahí, y por eso, serán siempre recordados. Cabe citar, a este respecto, el poema “La luz que canta”, donde se hace referencia a un milagro vivo cuya luz no se apagará aunque no continúe sucediendo.

    A pesar de que Sánchez Rosillo muestra en sus últimos poemarios su esperanzador y optimista canto a la vida, no deja de aparecer algún resquicio de esa melancolía tan acentuada de sus primeros libros. Algo que es, no obstante, natural, ya que lo melancólico puede ser también parte de la alegría. Por ello, es otra vez el tiempo el que hace que el poeta se sienta ajeno a sí mismo y no reconozca que las mismas manos sobre las que ahora medita, son las que ayudaron a que se produjeran los primeros “milagros”.

    Muchas veces ha confesado el propio poeta que su mayor pasión es la poesía, a ella se entrega en cada momento de su existencia, y por ella vive. No obstante, hay que destacar el homenaje que hace a esa muchacha pensativa mientras, interesada, lo escucha, pues en su labor como profesor parece ser que, alguna vez, “la insulsez del aula” también ha sucumbido al inigualable misterio de la poesía.

    Se podría decir que Sánchez Rosillo canta en Sueño del origen a todo aquello en lo que ve poesía, como siempre hace. El croar de unas ranas, que para el común de los mortales no pasaría de ser un ruido no demasiado amable, despierta en este poeta recuerdos de juventud y no le tiembla la mano a la hora de mostrárnoslo, de la misma manera que hizo con los grillos o el jilguero. Así, nos demuestra que no hay que buscar fenómenos sobrenaturales para crear belleza, pues ésta se encuentra tanto en la madre que acaricia las manos de su hijo, como en la buganvilia que asoma por encima de una tapia.

    Es esta poesía, la de Eloy Sánchez Rosillo, como una mirada clara y pura que ahonda en lo más profundo del ser para sacar a flote la verdad de la vida.

 

 

Bibliografía

Sánchez Rosillo, E. La vida. Barcelona: Tusquets, 1996.

Sánchez Rosillo, E. Las cosas como fueron. Poesía completa (1974-2003). Barcelona: Tusquets, 2004.

Sánchez Rosillo, E. La certeza. Barcelona: Tusquets, 2005.

Sánchez Rosillo, E. Oír la luz. Barcelona: Tusquets, 2008.

Sánchez Rosillo, E. Sueño del origen. Barcelona: Tusquets, 2011.

 



[i] Resumen:

Sueño del origen es el último libro de Eloy Sánchez Rosillo. En él encontramos un nuevo concepto con el que define el tiempo –tiempo entero-, pues para él ya no hay una división entre presente, pasado y futuro. Los sentimientos de celebración y agradecimiento están muy presentes en este poemario, aunque permanece, todavía, algún rastro de su acentuada melancolía. El recuerdo de su madre, algún momento maravilloso y su infancia también hacen acto de presencia bajo esa claridad lírica que tanto engrandece al poeta.

Palabras clave:

Eloy Sánchez Rosillo, poeta, tiempo, celebración, recuerdo, claridad.

Abstract:

Sueño del origen is the last book of Eloy Sánchez Rosillo. In it we find a new concept that defines the time -full-time-, because there is no division between past, present and future for him. The feelings of celebration and gratitude are very present in this collection, although it remains, still, a trace of his accentuated melancholy. The memory of his mother, a wonderful time and his childhood also make an appearance under that lyrical clarity that so much exalts the poet.

Key words:

Eloy Sánchez Rosillo, poet, time, celebration, memory, clarity.