REVISTA ELECTRÓNICA DE ESTUDIOS FILOLÓGICOS


ULRICH DE HUTTEN, FRANÇOIS RABELAIS Y LE MAL FRANÇAIS

Jean MOLINE

(Universidad de Tours,Francia)

         Ulrich de Hutten nació en Steckelberg, cerca de Fulda, en 1488 y murió en la isla de Ufenau, en el lago de Zurich, en 1523.

Procedente de una buena familia noble franconiana, ligada a su tierra, a la que llegó a defender empuñando las armas, el joven Ulrich huyó de la abadía de Fulda de la que era alumno. Se marchó a las Universidades de Colonia y de Erfurt en donde estuvo bajo la autoridad de sus futuros adversarios, los «hombres negros», del clero regular y secular católico, en particular de los Dominicos y Franciscanos de Colonia, hermanos predicadores, ignorantes y libertinos, *popineurs[1], vendedores de indulgencias, hipócritas, beatos, que perseguían a los humanistas con su venganza, *truffeurs et trucheurs, y arrojaban libros a la hoguera a falta de herejes.  

Vagabundo y aventurero, estudiante, letrado, poeta, helenista y latinista, lansquenete, parte hacia Italia y va a Padua, Roma y Bolonia. Allí contrae la sífilis con lesiones secundarias importantes, pues la enfermedad se encuentra en su fase más nueva y virulenta. “Vérole bien fine, comme vous diriez de Rouen” comenta Rabelais en el capítulo XX del Quinto libro. De su estancia italiana, Hutten, en sus Epîtres des hommes obscurs, hace hincapié en lo siguiente: “il n’est pas sain de faire l’amour à Rome pendant l’été”. Al parecer, había 6 000 prostitutas en Roma en aquella época.

De vuelta a Alemania, participa en las polémicas religiosas y políticas y se adhiere a las nuevas ideas de la reforma.

 Defiende con vehemencia al humanista Reuchlin, amenazado por los inquisidores, en sus Épîtres des hommes obscurs (o Lettres des hommes noirs), distribuidas a partir de 1515. Ulrich de Hutten tiene en esos momentos 27 años. La controversia causaba estragos entre maestros y doctores. Los teólogos y gramáticos estaban contra poetas seculares, traductores y juristas. Arnold de Tongres, de Colonia, Ortvinus Gratius, de Deventer, y Jacobus de Hoogstraten, prior de los Dominicos en Colonia, teólogos todos, atacan a Reuchlin, defendido por Ulrich de Hutten. Será Rabelais el que en el capítulo VII de Pantagruel, gracias al Catálogo de la Librería de San Víctor en París, los inmortalice atribuyéndoles las obras Ars honeste petandi in societate, per M. Ortvinum y Callibistratorium caffardie, actore M. Jacobo Hocstratem hœreticometra lo que indicaba el caso que hacía a esos pedantes a veces peligrosos.

Cuando en 1532 se publica Pantagruel. Les horribles et espouventables faictz & prouesses du tresrenommé Pantagruel Roy des Dipsodes, fils du geant Gargantua, composez nouvellement par maistre Alcofrybas Nasier, Ulrich de Hutten está muerto desde hace cerca de 10 años, pero la querella entre los “hombres oscuros” y los humanistas no había terminado y el espíritu de la Reforma continuaba extendiéndose. Rabelais se burla de ellos, pero de forma prudente. En algún momento se acerca peyorativamente a los luteranos y a los *matagots en una misma imprecación, pero para Jean Plattard permanece próximo a los evangelistas. Había que evitar sobre todo la acusación de ateísmo y Rabelais, haciendo referencia con frecuencia a los Evangelios, aseguraba su posición. Sin embargo, cuando el escritor muere probablemente ha caído en desgracia.

   Sobre el valor de la obra de Hutten, opina Laurent Tailhade: “Les Lettres des hommes obscurs du chevalier Ulrich von Hutten furent la première escarmouche des poètes séculiers contre les «sorbonagres», de la Renaissance contre le Moyen Age, de l’esprit moderne contre la vieille routine et les dogmes surannés”.

De Hutten es reconocido como poeta y es nombrado caballero. En 1519, se acerca al luteranismo. En su lucha contra el poder imperial alemán, los caballeros son derrotados y Ulrich de Hutten huye a Suiza en donde es acogido y protegido por Zuinglio. Muere de sífilis en Ufenau. Reitre y panfletario, está considerado como uno de los iniciadores del Humanismo y de la Reforma protestante.  

Ulrich de Hutten y François Rabelais: la descripción y el tratamiento de la sífilis

La lepra se apagaba en Europa hacia finales del siglo XV. De hecho, en 1494, “les léproseries étaient presque désertes” según Potton. La sífilis no era una transformación de la lepra, sino una enfermedad nueva que parece reemplazarla.  

         Ulrich de Hutten publica una obra sobre la Maladie française en Mayence en 1519, reeditada por primera vez en 1523, después en 1524 en Bolonia, y todavía, una vez más, en 1531. Es el Livre d’Ulrich de Hutten, chevalier allemand, sur le traitement de la Maladie française et sur les admirables propriétés du bois de Gayac, libro que alcanzó un gran éxito en su época.

El libro proporciona una excelente descripción de la enfermedad, reconocida como contagiosa, explosiva y espectacular en sus primeros años, con sus síntomas clínicos y  su evolución, las indicaciones sobre su origen (se detecta hacia 1493 en Nápoles, pero quizás existía en Europa desde 1489, es decir, antes del descubrimiento de América). La sífilis parece haber sido frecuente en América en el momento del descubrimiento; los conquistadores habrían traído la enfermedad a partir de 1492. Trajeron después la raíz de Gayac o Gaïac transformada en medicamento en 1508 o 1513, con Juan Gonsalvo de Oviedo de vuelta de la Hispaniola, y una esperanza de curación con un nuevo tratamiento que será frustrado aunque fuera defendido por Jerónimo Fracastor de Verona (1478-1553) que también describió la enfermedad.   

         Incluso si las fases primarias de la sífilis son todavía mal conocidas en esa época, el Libro o Tratado de la Maladie française indica: “Chez les femmes, des petits ulcères durs et calleux peuvent rester quelque temps circonscrits aux parties génitales; foyers d’une contagion excessive, ils sont d’autant plus dangereux que leur existence n’est pas soupçonnée…

Se señalan manifestaciones espectaculares, quizás debidas a asociaciones microbianas (bacilo de Ducrey). Los dolores acompañaban a las úlceras y supuraciones ligadas a afecciones mixtas o asociadas. La enfermedad tenía entonces una evolución  rápida, volviendo menos fácil la observación de las fases sucesivas. Las fases secundarias no parecen individualizadas. Se advierte fiebre.  

De las fases terciarias, es necesario distinguir entre lo que se convertirá en treponema pálido y lo que es consecuencia del tratamiento mercurial.

El autor alemán insiste en los dolores, las úlceras y en otras manifestaciones nerviosas o vasculares, las “apoplejías”, pero todo llevaba a la sífilis.

         Rabelais en el capítulo LIV de Gargantua (Inscription mise sur la grande porte de Thélème) evoca las manifestaciones de la sífilis, desde las primarias a las tardías, al igual que lo hizo Ulrich de Hutten en su momento:

Cy n’entrez pas, rassotez mastins,

Ny vous, gualous, vérollez jusqu’à l’ous;

Portez vos loups ailleurs paistre en bonheur,

Croustelevez, remplis de déshonneur. 

 

Galous: sarnoso. Se trata sin duda de una caída capilar debida a la sífilis secundaria.

Vérollez jusqu’à l’ous: alusión a una goma, lesión tardía.

¿Ous ou os?: “...on dit encore avoir la vérole dans les os, pour dire, l’avoir fort invétérée” (Dictionnaire Universel d’Antoine Furetière, 1690).

Loups: lupus, lesión primaria, chancro.

Crouste: “et aussi ce qui vient sur les boutons de vérole” (Dictionnaire Universel d’Antoine Furetière, 1690).

Croustelevez: sujetos que muestran lesiones limpiadas con productos caústicos.

Rabelais usa tres veces la expresión bosse chancreuse (libro I, capítulo XXXVIII y libro II, capítulo XVI y XVII): ¿se tratará de adenopatía primaria o secundaria?

Jean Mottron piensa que Rabelais empezó a diferenciar la sífilis y las otras enfermedades, y sobre todo estableció el poder contaminador del contacto venéreo.

A propósito de la enfermedad, comenta Ulrich de Hutten: “Le mal, dès son origine, se dissémina, sévit dans toute l’Allemagne; il s’y répandit avec plus de rapidité & de violence que partout ailleurs; les habitudes de débauche & d’ivrognerie du peuple favorisèrent au plus haut degré la propagation. Il faut le reconnaître, la maladie ne conserva que sept années toute son énergie; elle se modifia dès lors pour devenir ce qu’elle est à présent (vers 1516); moins prompte dans ses désordres, moins affreuse dans les altérations qui viennent encore sillonner, indurer la peau, désorganiser les chairs envahies”.

El virus se mantiene en el organismo (el treponema pálido no será descrito por Fritz Richard Schaudinn y Paul Erich Hoffmann hasta 1905 y será llamado Spirochoeta pallida) y engendra numerosas enfermedades.

         Es posible dudar de la unidad etiológica de las manifestaciones descritas. Pantagruel no conocía menos de cinco especies de sífilis (Quinto libro, capítulo XX).

En el capítulo IV de su libro, Ulrich de Hutten pasa revista a todos los tratamientos de la época, entre ellos los que conoció Panurgo (baños, fricciones, ungüentos, uso de sales metálicas, mercurio, minio, plomo, sulfato de hierro, albayalde, cinabrio, alumbre, aceites y esencias, mirra, laurel, resina, terebinto, enebro, nardo, rosa, infusiones de absenta, camomila, hisopo, menta, etc.). Después da su propia receta terapéutica en el capítulo V y habla de la raíz de gaïac y de su uso (descubrimiento, preparación en decocción, indicaciones, régimen o dieta de acompañamiento, consejos de higiene de vida, etc.) en los capítulos VI, VII y siguientes. 

El gaïac o «saint-bois» era administrado con frecuencia en decocción durante cuarenta días, acompañado por un ayuno que debía dejar a los pacientes muy debilitados.

Los tratamientos, de los que tanto se quejaba Ulrich de Hutten, eran tan fuertes que a veces el paciente podía morir sin ni siquiera curarse…

Es difícil decir que gracias a sus recetas Ulrich de Hutten vivió mucho tiempo, pues murió a los 35 años.

Rabelais apenas daba crédito al ayuno y a la sudación, a las estufas, a las que se enviaba a los sifilíticos más preciados. No les daba más que a la raíz de gaïac.

La importancia de la sífilis y de los sifilíticos aparecen en Gargantua ya desde el mismo Prólogo del autor: “Buveurs très illustres et vous, Vérolez très précieux (car à vous, non à aultres, sont dédiez mes escriptz)”. Pero Rabelais no proponía otro tratamiento que la lectura de sus obras y, sin duda alguna, el mercurio. Porque el mercurio, los ungüentos y las pastillas, tenían cierta eficacia, atestiguada por la observación.  

 

BIBLIOGRAFÍA

 

HUTTEN, Ulrich de: Livre du Chevalier allemand

Traducción de De Guaici medicina et morbo Gallico, liber unus, Mayence, Scheffer, 1519.

Edición del Dr F.-F.-A. POTTON, Lyon, 1865, Imprimerie de Louis Perrin, 218 p.: Livre du Chevalier allemand Ulrich de Hutten sur la Maladie française et les propriétés du bois de Gayac. Orné d’un portrait de l’auteur, précédé d’une notice historique sur sa vie et ses ouvrages. Traduit du latin, etc.

Traducción de las Epístolas de Laurent Tailhade e introducción sobre Martín Lutero: Épîtres des hommes obscurs du Chevalier Ulrich von Hutten, traduites par Laurent Tailhade. Paris, La Connaissance, 1924, 296 p.

Traducción de las Epístolas de J. Priel: Épîtres des Hommes obscurs,au vénéré maitre Ortvinius Gratius de Deventer, professeur de belles-lettres à Cologne Agrippine, épîtres adressées de localités diverses et à des dates différentes mais à présent recueillies en volume. (Par Ulrich de Hutten). Paris, à l’enseigne du Pot cassé, 1933, 2 vol., 209 et 232 p.

Traducción y presentación de Jean-Christophe Saladin: Lettres des Hommes obscurs. Paris, Les Belles Lettres, 2004, 768 p.

 

MOTTRON, Jean: Rabelais et ... Les vérollez très précieux. Tours, Arrault et Cie, 1947, 123 p.

 

RABELAIS, François: Les Cinq livres de Rabelais, texte établi par Roger Delbiausse, présentation par Marcel Aymé. Paris, Éditions Magnard, 1965, T. I, Gargantua, Pantagruel, 242 p., T. II, Le tiers Livre, Le Quart Livre, Le Cinquième Livre, 348 p. Œuvres complètes, edición de Guy Demerson, texto latino establecido por Geneviève Demerson. Paris, Éditions du Seuil, 1973, 1023 p., edición de 1976.



[1] Algunas expresiones como popineurs (buveurs de chopines), truffeurs et trucheurs (menteurs et voleurs), matagots = cagots (faux dévots et lépreux), permanecen en el original francés puesto que son palabras del francés antiguo empleadas por Rabelais o por  Ulrich de Hutten y sería muy difícil encontrar un término similar en español actual. Las escribimos a largo del texto en cursiva y las acompañamos de un asterisco.