11 LA INGENIERÍA QUÍMICA EN LA FACULTAD DE CIENCIAS

Agustín Miñana Aznar

 

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(Altea, 1939). Se licencia en Ciencias Químicas por la Universidad de Murcia en 1963 y obtiene su doctorado por la misma Universidad en 1972, con una tesis sobre la miscibilidad y oxidabilidad de los sistemas dióxido de azufre–bases pirídicas–agua bajo la dirección del don Antonio Soler Andrés. Ha sido Profesor Adjunto de Química Técnica desde 1973 y Catedrático de Ingeniería Química desde 1993. Su labor investigadora en los últimos años se ha centrado en la evaluación de riesgos en la industria química y en la evaluación y control de la contaminación atmosférica. En la actualidad es Profesor Emérito Honorífico.

 

 

Manuel Rubio Torres

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(Elche, 1946). Licenciado en Ciencias Químicas (1968), se doctoró en la Universidad de Murcia en 1978 con una tesis sobre el diseño y el funcionamiento de un eyector como absorbedor en una reacción gas–líquido bajo la dirección de los profesores Soler Andrés y Bódalo Santoyo. En el curso 1982–83 realizó una estancia de un año en la Universidad de Sherbrooke, Canada, con el profesor Chornet, con el que trabajó sobre el fraccionamiento de materiales vegetales, línea que consolidó posteriormente en Murcia. Ha sido profesor titular desde 1985 y catedrático de Ingeniería Química desde el año 2000. En la actualidad sus campos de interés son el uso y aplicaciones de los fluidos supercríticos y de los líquidos iónicos en el contexto de la ingeniería sostenible.

 

I. Una nueva asignatura: Química Técnica

En los comienzos de la institucionalización (entendida como la colección metódica de los principios o elementos de una ciencia) de la química no había una gran diferencia entre el conjunto de conocimientos teóricos y experimentales que sustentaban esta ciencia y los que servían de base a la incipiente industria química. Se puede afirmar que hasta finales del siglo XVIII, en el laboratorio se podían llevar a cabo las mismas operaciones y procesos que se empleaban en la industria. Siempre, aunque con altibajos, existieron influencias en ambas direcciones. La química, por medio de sus investigaciones, incidía en los procedimientos de fabricación que se efectuaban en la industria. Y a su vez, las nuevas sustancias obtenidas en la industria, en muchos casos no existentes en la naturaleza, constituían campos de investigación para la química.

Cuando se inicia la Revolución Industrial la relación entre química e industria se estrecha. Los descubrimientos científicos eran importantes y desde las empresas se hacía un gran esfuerzo técnico y de desarrollo para hacer llegar la producción industrial al mercado.

Esta situación se va extendiendo y alcanza un mayor ritmo en el período denominado Segunda Revolución Industrial o Revolución Científico–Técnica cuyo principio se puede situar en el último tercio del siglo XIX y alcanza hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial. La demanda de productos aumentaba sin cesar y, simultáneamente, se desarrollaban e implantaban procedimientos de obtención que, mejorando los anteriores, permitían la fabricación a mayor escala y, al mismo tiempo, se diversificaba la oferta de productos que, a su vez, eran utilizados como nuevas materias primas para la elaboración de una gama cada vez más amplia de sustancias útiles.

Inmersa la industria química en esta etapa de crecimiento expansivo, se puso de manifiesto la necesidad de formar especialistas para atender el funcionamiento de las instalaciones industriales, abordar la solución de los crecientes y variados problemas que se iban planteando, mejorar el diseño y la operación de los equipos y del conjunto fabril, buscado las condiciones óptimas y también fomentar la investigación industrial. Todo ello supuso una nueva fase en las relaciones entre la industria y la química universitaria o académica.

La forma de responder a esta demanda fue diferente en los países con mayor potencial químico industrial. Así, en Estados Unidos y Gran Bretaña durante las dos primeras décadas del siglo pasado y especialmente en la tercera, se desarrolló la Ingeniería Química y las disciplinas a ella asociadas. En cambio, en el resto de países europeos y también durante las tres primeras décadas del siglo pasado, la tendencia fue establecer en las Facultades de Ciencias, cursos de Química Aplicada o reforzar la formación en tecnología química, como ocurrió en Francia o en Alemania.

En España, la formación de profesionales para la industria química se abordó, igualmente en el período indicado, siguiendo dos caminos. En un caso por medio de las Escuelas de Ingeniería Industrial, llevando a cabo un proceso de modificación de los estudios que condujo a impartir materias de química y de tecnología química con el objetivo de formar ingenieros con cierta especialización química. Y en otro, mediante las Facultades de Ciencias, con la instauración de la Sección de Química y la posterior implantación, en el año 1922, de un nuevo plan de estudios de la licenciatura en Química. Cabe señalar, además, la fundación en 1916 del Instituto Químico de Sarriá, de naturaleza privada, con el objetivo de formar químicos para el trabajo en la industria.

En el plan de 1922 se reforzaban las asignaturas relacionadas con la química que pasaron de cuatro a diez, introduciendo, entre otras, la de Química Técnica, que en concreto debía ser cursada en el último año de la titulación con el fin de estudiar “los procedimientos empleados para realizar en la industria las operaciones generales de laboratorio y su aplicación a los casos concretos de las industrias químicas y principalmente de las que más desarrollo hayan adquirido en la región donde se encuentra implantada la Facultad, habituándose al alumno a considerar el aspecto económico de los problemas”.

Se puede observar que la propuesta de contenidos fue ambiciosa, pues abarcaba diversas materias –Operaciones Básicas, Fisicoquímica de Procesos Químicos, Química Industrial, Economía, …– que más adelante, en las sucesivas modificaciones de los planes de estudio, se fueron desglosando en asignaturas específicas, cuando se crearon las especialidades de la licenciatura en Ciencias Químicas, entre ellas la especialidad de Química Industrial. Posteriormente, en la última década del siglo XX, dieron forma y contenido doctrinal a la titulación, primero, y al grado, después, de Ingeniería Química, en la que se incluyó la necesaria base física, informática, matemática y química.

Si la propuesta inicial de contenidos de la Química Técnica fue ambiciosa, escaso fue el tiempo asignado para impartirlos. Se destinaban tres horas semanales de clase de teoría y tres para la realización de prácticas. Además, se encontraron grandes dificultades para su implantación por la falta de medios humanos y materiales. En un principio, no existía profesorado específico y la mayor parte de los recursos humanos procedieron de otras especialidades.

Las dotaciones correspondientes al profesorado tardaron en llegar. Las primeras oposiciones a cátedra de Química Técnica no se convocaron hasta 1934 y solamente para las Universidades de Madrid y Oviedo. Después de la Guerra Civil, en octubre de 1940, comenzaron las convocatorias para cubrir las cátedras de las Universidades de Santiago de Compostela, Salamanca, Zaragoza y Madrid (vacante por cese de titular).

Un poco antes, en el curso 1939–40, se establecen los estudios de la licenciatura en Ciencias Químicas en la Universidad de Murcia y se crea la Facultad de Ciencias que es reconocida, más adelante, en el Decreto de 7 de julio de 1944. La idea de que la Facultad de Ciencias debía formar químicos capaces de desarrollar tareas en la industria, unida al ofrecimiento de su colaboración con las empresas e instituciones para abordar los problemas regionales y contribuir al desarrollo económico, animó desde un principio la creación y fue la razón de ser de este Centro. Esto se hizo patente, por un lado, al tomar la decisión de establecer como primeros estudios los de la licenciatura en Ciencias Químicas y, por otro, al considerar de interés, cuando se comienza a la realización del trabajo en los laboratorios que, junto a las líneas de investigación básica, se incida en aspectos tales como el aprovechamiento de materiales vegetales, el pasivado electrolítico de metales, la fabricación de conservas, la flotación de minerales, etc., todos ellos relacionados con el potencial industrial de la Región.

A partir del curso académico citado, la asignatura de Química Técnica toma carta de naturaleza en nuestra Universidad. El problema, que afectaba a todas las Facultades de Ciencias, para la puesta en marcha de esta asignatura se hizo aquí más acuciante, pues, terminada la Guerra Civil, se entró en una etapa de graves dificultades y gran penuria económica. No se disponía de medios para equipar los laboratorios ni de asignaciones concretas para dotar profesorado. Además, se iniciaba la licenciatura en Ciencias Químicas con los problemas asociados al desarrollo de una titulación ex novo en una Universidad donde solamente se había impartido una Química General en un Curso Preparatorio.

No obstante, cuando llegó el momento, comenzaron las clases de teoría recurriendo, de forma transitoria, como se ha hecho en otras situaciones vividas en la Universidad, a profesores de otra materia que asumieron la responsabilidad de la nueva docencia.

En este caso, en los años 1939 a 1941, participaron en la docencia los profesores don Ignacio Martín, don Carlos del Fresno y don Julián Poveda, pero fue don Francisco Sierra Jiménez, catedrático de Química Analítica, quien se hizo cargo de la asignatura prácticamente desde los primeros cursos académicos de la década de 1940 hasta mediados los años 50. Precisamente en el año 1954 se publica la orden de tres de julio por la que se aprueba un nuevo plan de estudios de la Facultad de Ciencias (sección de Químicas) que contempla, en cuarto curso, la asignatura de Química Técnica y en quinto curso tres grupos de especialización, de cuatro asignaturas cada uno de las que había que elegir tres. Surgen así las especialidades de Química Pura, Química Agrícola y Química Minerometalúrgica. En esta última figuraban las asignaturas de Metalurgia y Metalografía, Análisis Especial, Industrias Químicas y Fisicoquímica Aplicada. De dichas asignaturas, la de Industrias Químicas entraba, claramente, en el campo competencial de la Química Técnica, como también más tarde lo haría, bajo otras denominaciones, la de Físicoquímica Aplicada.

Una nueva orden de 30 de septiembre de 1955 derogó la anterior sin que las especialidades sufrieran modificaciones. Cuando se hace efectivo este plan de estudios, solamente se inician las especialidades de Química Fundamental y de Química Agrícola y no la de Química Minerometalúrgica, cuya implantación se pospone.

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Don Félix Romojaro

En el curso 1956–57 se hace cargo de la docencia don Félix Romojaro Sánchez, al ser nombrado profesor adjunto interino de Química Técnica, contando con el apoyo, entre otros profesores, de don Luis Murcia para las clases de problemas. Introduce en la programación de la asignatura el estudio de las Operaciones Básicas y, en 1959, obtiene el grado de doctor en Química Industrial en la entonces denominada Universidad Central de Madrid, siendo su director don Antonio Rius Miró, catedrático de Química Técnica de dicha Universidad. El trabajo experimental correspondiente a la memoria de tesis, según se indica en la misma, “se realizó en los laboratorios de Química Técnica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Murcia”. El estudio, que versó sobre la formación de chorros y gotas en el seno de un líquido, puede considerarse la primera y única tesis en el campo de la Química Técnica realizada en la Facultad hasta esa fecha.

Es lógico pensar que así fuera por dos razones: desde la implantación de la Licenciatura, la cátedra estaba vacante y, además, se carecía de medios adecuados. No obstante, alguno de los trabajos de investigación que se realizaron en otros laboratorios de la Facultad, dentro de los aspectos relacionados con el entorno regional citados más arriba, podrían ser incluidos en el ámbito de la Química Técnica. Así, se podrían enumerar, por ejemplo, las tesis doctorales de don Joaquín Moreno Clavel, sobre sacarificación de vegetales y la de don José López Meroño sobre aprovechamiento de minerales por flotación, entre algunas otras.

En mayo de 1965 se dota, por el Ministerio de Educación y Ciencia, la cátedra de Química Técnica y don Félix Romojaro es nombrado Profesor Encargado de la misma. El desempeño de su función concluye al acabar el primer trimestre del curso 1966–67. En Enero de 1967 la cátedra es ocupada por don Antonio Soler Andrés tras el Concurso–Oposición celebrado durante los meses de noviembre y diciembre del año anterior, convirtiéndose así en el primer catedrático de Química Técnica en la Universidad de Murcia.

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Don Antonio Soler Andrés

II. El departamento de Química Técnica

Don Antonio Soler Andrés es nombrado oficialmente catedrático de Química Técnica de la Universidad de Murcia el 9 de enero de 1967. A partir de ese día se incorpora a la cátedra, tomando posesión del cargo el 18 de enero.

Había estudiado la licenciatura en Ciencias Químicas en la Universidad a la que regresaba a la edad de 27 años y, qué curiosa coincidencia, los mismos años cumplían la Facultad de Ciencias y la licenciatura en Ciencias Químicas desde su creación. En la Universidad de Madrid había realizado el Doctorado en Química Industrial y, en la cátedra de don Ángel Vian Ortuño, su maestro, se había formado como docente y como investigador.

Su incorporación a la cátedra de Química Técnica marcó un punto de inflexión en el desarrollo de esta materia en la Facultad de Ciencias y supuso un fuerte impulso al proceso de evolución y crecimiento que comenzó sin dilación y, a través de sucesivas etapas, devino finalmente en el conjunto de disciplinas que, hoy en día, nuclean el Grado en Ingeniería Química, además de otras afines que se imparten en diferentes titulaciones.

Ese largo camino no estuvo exento de dificultades que ya se manifestaron desde el principio. Ocupada la Cátedra, creado el departamento del que fue director hasta 1984, e inmerso de inmediato en la docencia, dedicó sus esfuerzos a configurar la estructura del departamento buscando colaboradores para que le acompañaran en tan atractiva y ardua tarea. En esos momentos empieza a destacar su capacidad de gestión, organización y de formación de equipos. Muchos frentes estaban abiertos: regular y ampliar las enseñanzas teóricas, conseguir medios materiales para montar las primeras prácticas, disponer de laboratorios y locales adecuados para iniciar las líneas de investigación…

En todos esos frentes trabaja intensamente. Desde los primeros instantes incorpora al recién creado departamento profesores colaboradores – inicialmente don Agustín Miñana y poco tiempo después don Antonio Bódalo – que imbuidos por su talante tratan de superar con entusiasmo los problemas que plantea la precariedad de medios, aportando ideas, trabajo y tiempo a la solución de los problemas ya existentes o que fueron surgiendo. Esta actitud ha sido una constante en la vida del departamento, pero en ese período inicial hubo que redoblar esfuerzos.

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Equipo de prácticas: flujo de fluidos. Sótano de la Facultad. Campus de La Merced

Antes de concluir el curso 1966–67, logra que la junta de Facultad acuerde apoyar la implantación (pospuesta años antes) de la especialidad Minero–Metalúrgica y en el curso siguiente empiezan a impartirse las asignaturas correspondientes. Se inicia la adquisición de componentes y equipos para prácticas y las primeras se montan recurriendo en parte a material abandonado en los sótanos de la Facultad. Comienza el acondicionamiento de locales para laboratorios de investigación y de prácticas en el edificio de la Facultad. Entre ellos, los que se denominaron “Sótano I” y “Sótano II”, situados bajo el “Aula 1”, actualmente “Aula Antonio Soler Martínez” y el Laboratorio frente a la misma, en cuya puerta de acceso figuraba el rótulo “Laboratorio de Química Técnica”. En el curso 1968–69 se impartieron por primera vez prácticas de laboratorio, acompañadas de los respectivos guiones para orientar su ejecución y facilitar la presentación de resultados.

En esos años iniciales, una gran parte de sus preocupaciones fue sentar las bases de la investigación que debería desarrollarse en el departamento. Le impulsaba una doble motivación: abrir el camino hacia horizontes de interés científico–técnico, pero con proyección a otros ámbitos y propiciar y facilitar la realización de las tesis doctorales de sus colaboradores (no era el caso de don Antonio Bódalo que ya era doctor en Química Industrial cuando se incorporó al departamento).

Por orden ministerial de 29 de julio de 1970, se aprueba un nuevo plan de estudios para la sección de Química de la Facultad de Ciencias. Este plan contempla, a partir de segundo año, la estructura cuatrimestral de las enseñanzas, con un primer ciclo común y tres especialidades en cuarto y quinto año, denominadas de Química Básica, de Química Agrícola y de Química Técnica. En todos lo cursos las prácticas se configuran como asignaturas experimentales. Al departamento le corresponde docencia en las tres especialidades con un aumento notable respecto al plan anterior, sobre todo, como es lógico, con mayor carga en la nueva especialidad de Química Técnica. Así, en la de Química Básica imparte tres asignaturas, en la de Química Agrícola, cuatro y en la de Química Técnica, doce. La inicial asignatura de Química Técnica desglosa sus contenidos buscando una mejor y más amplia formación de los titulados químicos para el desarrollo de su trabajo en el ámbito industrial. Ingeniería Química, Química Industrial, Cinética Química, Cálculo de Reactores Químicos, Economía y Proyectos, Análisis Tecnológico, etc. son algunas de estas asignaturas.

Nuevos profesores entran a formar parte del departamento – don Demetrio Gómez, don José Sáez, don Enrique Nicolás y don Manuel Rubio – y colaboran con ilusión y dedicación en la docencia a la vez que comienzan las tareas de investigación que han de constituir las memorias de sus respectivas tesis doctorales.

La prioridad de la acción investigadora formativa condujo, como era lógico esperar, a que las primeras líneas de investigación dieran continuidad a estudios realizados por don Antonio Soler en su etapa madrileña. Por esa razón, estaban relacionadas con los sistemas de interés industrial dióxido de azufre–bases pirídicas–agua y su aplicación a la recuperación del dióxido de azufre como sulfato amónico, la descontaminación de aguas, el aprovechamiento de lejías ferrosas por oxiprecipitación y la obtención de celulosa microcristalina. Así, estudios sobre la miscibilidad y oxidabilidad de los sistemas mencionados dieron lugar a la primera tesis dirigida por don Antonio Soler. Después, se sucedieron las tesis sobre eliminación de catión manganeso contenido en aguas por adsorción en celulosa, oxiprecipitación de lejías ferrosas por contacto gas–líquido en eyectores simples, diseño y funcionamiento de un eyector absorbedor y obtención y caracterización de celulosa microcristalina.

La realización de estas primeras tesis se acompasó, necesariamente, a las crecientes demandas docentes, siguiendo la evolución de los planes de estudio que propiciaban el incremento de asignaturas químico–técnicas.

Surgen nuevas directrices –OM de 23 de septiembre de 1972– para la elaboración de los planes de estudio de la Enseñanza Superior que conducen a la modificación del plan vigente. Mediante resolución de la Dirección General de Universidades de 4 de diciembre de 1973, se aprueba el plan de estudios de primer ciclo que supone, entre otros cambios respecto al anterior, la desaparición de la cuatrimestralidad, la integración de las asignaturas prácticas en las correspondientes de teoría bajo una sola denominación y la introducción de una asignatura de Química Técnica en el tercer año. El plan de estudios de segundo ciclo –OM de 1 de octubre de 1976– se configura en las especialidades de Química Fundamental, Química Agrícola, Bioquímica y de Química Industrial. Como consecuencia de estos cambios, las asignaturas bajo la responsabilidad docente del departamento pasan a ser catorce, a las que se incorporan en el curso 1975–76 las de Dibujo Técnico y Química General del primer año de Escuelas Técnicas Superiores, en virtud de la integración en el sistema universitario de las Escuelas Técnicas Superiores y de las Escuelas Universitarias de carácter técnico. En esos años tiene lugar la incorporación a la Universidad de Murcia de las Escuelas Técnicas ubicadas en Cartagena, seguida de la creación de la correspondiente Escuela Universitaria Politécnica.

La formación de los químicos de especialidad Industrial se prolongó casi un cuarto de siglo. Supuso una buena preparación para aquellos que, al finalizar sus estudios, se incorporaban a la actividad de la industria química que, en esos años, se asentaba y expandía con fuerza. La función del departamento era orientar y complementar la base química que los alumnos recibían en el primer ciclo con una formación en ingeniería que les permitiera desenvolverse en las instalaciones químico–industriales, aportando sus conocimientos y ajustándose a las necesidades de diseño, operación, control, medio ambiente, etc. de las empresas.

Otra actividad docente importante para la formación de los alumnos es el contacto tutorizado con la realidad industrial. Utilizando varias vías, se acometió su realización desde los primeros años de funcionamiento del departamento, perdurando hasta la actualidad. Las visitas de prácticas a instalaciones químico–industriales y a otras afines, ubicadas en el entorno regional, ha sido una constante actividad formativa. Del mismo modo, se realizaron viajes a industrias importantes en distintos lugares de la geografía española –Valencia, Flix, Sagunto, Sabiñánigo, polos de desarrollo químico de Tarragona y de Huelva, centrales nucleares de Cofrentes y Vandellós…–. También se ha fomentado, mediante convenios con las empresas del sector, la estancia de alumnos en prácticas durante los meses de verano y, por otro lado, la presencia en las citas bianuales o trianuales de Expoquimia en Barcelona, donde tienen ocasión de asistir a algunas actividades del correspondiente Congreso Mediterráneo de Ingeniería Química que desde 1978 se celebra simultáneamente.

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Visita al Polo de Desarrollo Químico de Tarragona

Hasta mediada la década de los ochenta, aumentó paulatinamente la carga docente, se montaron y pusieron en funcionamiento prácticas a escala piloto, se iniciaron nuevas líneas de investigación, se realizaron estudios para abordar la solución de problemas que planteaban empresas del entorno y se colaboró con la administración regional para profundizar en aspectos de interés para la población. Así, se podría destacar, entre otros: el estudio y directrices para el saneamiento del río Segura – prospección, situación, previsiones y bases – en el que se contó con la colaboración de los departamentos de Zoología y de Ecología, la depuración de aguas residuales urbanas para uso agrícola en el campo de Cartagena mediante sistemas de lagunaje (o lagunas de estabilización), el diseño, construcción y control de funcionamiento de la laguna de depuración de aguas residuales del Campus de Espinardo, la profundización en el conocimiento de los procesos de pirólisis de naftas en colaboración con el Centro de Investigación de EMPETROL y la elaboración de un estudio sobre las posibilidades de industrialización de la Región de Murcia, en el que colaboraron otros profesores de la Facultad.

Por otro lado, la Facultad de Ciencias, a través del departamento de Química Técnica fue durante varios años (1980–82) Entidad Colaboradora del Ministerio de Industria y Energía para la prevención de la contaminación. El trabajo consistía en realizar in situ el análisis de los efluentes gaseosos emitidos por las chimeneas de las instalaciones químico–industriales y elaborar los informes pertinentes sobre los focos de emisión evaluados.

También aumentó la presencia del departamento en congresos y reuniones científicas nacionales e internacionales, ciclos de conferencias y cursos, así como estancias de profesores en el extranjero –Reino Unido, Bélgica, Canadá, Estados Unidos– y la participación en la organización de encuentros científicos –congresos de Química, jornadas de Fluidización, congreso Mediterráneo de Ingeniería Química…–.

El aumento de la carga docente y de la actividad investigadora hizo necesario, por tanto, ampliar el número de profesores, de forma que contando con el apoyo y comprensión de los órganos correspondientes de la Facultad y de la Universidad, y a través de las vías legales establecidas, se incorporaron el profesor agregado don Rafael Font y los profesores interinos o contratados don Manuel Morillas, don José Luis Gómez, don Antonio López Cabanes, doña Elisa Gómez, doña Gloria Víllora, don Jorge Molero, don José Herráiz, don José Ruiz Gimeno, don Jesús Guardiola, don Enrique González, doña María Dolores Moreno, don Luis Martínez–Mena, don Benito Sanblas, don Pedro Montoya, don Jacobo Hernández, don Gaspar Cases, don Joaquín González, don Rafael Valcárcel, don Juan F. Ortuño, doña Josefa Bastida y don Francisco de Asís Sánchez. Para algunos de ellos, la estancia en el departamento fue corta. En unos casos primó su interés por el trabajo en la industria de primera línea y se incorporaron a ella, desempeñando, con el tiempo, puestos directivos en compañías como Fertiberia, CEPSA, REPSOL, etc.; en otros, en cambio, la opción fue la enseñanza en distintos niveles o la investigación (centros de secundaria y universidades). En las tareas administrativas y mecanográficas colaboraron regularmente doña Josefina Moreno, hasta 1976 y, de manera más continuada, doña María Antonia (Toñi) Tovar (1976 a 1984) que, finalmente, ocupó una plaza de Oficial de Laboratorio.

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Equipos de prácticas: operaciones de separación. Planta piloto. Campus de La Merced

Las líneas de investigaciones iniciales, antes citadas, se fueron ampliando y surgieron otras nuevas. En conjunto, la investigación llevada a cabo en estos años se puede resumir en los siguientes campos:

image Depuración de aire. Retención y aprovechamiento de dióxido de azufre y vapores orgánicos. Control de emisiones gaseosas industriales y de niveles de inmisión.

image Depuración de aguas. Autodepuración de cursos naturales de agua. Tratamientos para la depuración de aguas residuales urbanas e industriales. Control de calidad de aguas.

image Estudios de ingeniería química. Comportamiento de lechos fluidizados anulares. Diseño de eyectores líquido–gas. Innovaciones en rectificación. Extracción líquido– líquido en columna pulsante. Adsorción.

image Aprovechamiento de materiales vegetales. Obtención de celulosa microcristalina. Extracción de ceras. Biomasas energéticas. Oxidación de lignina.

image Estudios sobre reactores químicos. Actividad de catalizadores. Pirólisis de fracciones petrolíferas. Reactores enzimáticos.

La producción científica fue aumentando paulatinamente y la mayor parte de los profesores incorporados realizaron sus tesis doctorales en alguno de los campos enumerados.

La superficie disponible se fue ampliando generando distintas entreplantas, primero en el laboratorio principal de la planta baja y después en la llamada planta piloto, de reciente construcción. La planta piloto constituyó un hito importante para el departamento y el devenir de la especialidad Industrial. Don Antonio Soler consiguió el apoyo y la financiación del rectorado, así como la autorización para su ubicación, cerrando uno de los dos grandes patios de la parte trasera del edificio que ocupaba la Facultad. Estaba provista de líneas de distribución de servicios de electricidad, agua, vapor de agua, aire comprimido y vacío. Se configuró para la instalación de equipos de tamaño piloto que eran utilizados por los alumnos en prácticas, algunas de las cuales constituían operaciones de separación completas, de modo que los acercaban a su futuro trabajo profesional. Una parte importante de estos grandes equipos fueron adquiridos mediante un mecanismo de pago a plazos –dos, tres y hasta cuatro años– convenido entre las empresas suministradoras y el departamento. Esto permitió rentabilizar las escasas partidas presupuestarias anuales destinadas a la adquisición de este tipo de material inventariable.

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Equipo de profesores del departamento

Arriba: Jesús Guardiola Muñoz (i) [Prof. Tit. Ing. Química de Alcalá], Manuel Rubio Torres (UMU), Gaspar Cases García [Técnico de REPSOL Cartagena], Antonio Soler Andrés (UMU), Antonio Bódalo Santoyo (UMU), Rafael Valcárcel Pérez [Técnico de CEPSA, Madrid].

Debajo: Demetrio Gomez Pérez (i) (UMU), José Luis Gómez Carrasco (UMU), José Sáez Mercader (UMU), Agustín Miñana Aznar (UMU), Enrique Nicolás Panalés [Técnico de Aguas de Murcia].

Todos los señalados son Químicos egresados en Murcia, que algún tiempo trabajaron en el departamento de Ingeniería Química de Murcia

Estos fueron años que se recuerdan con añoranza por lo que se consiguió partiendo de muy poco, a la vez que crecía la amistad y el compañerismo entre los miembros del departamento. Con altibajos, pero sin perder la continuidad, se celebraron comidas o cenas de Navidad y fin de curso, que prosiguen en la actualidad, y también algunas excursiones a los montes cercanos que dieron lugar a gratos momentos de convivencia familiar.

También fueron tiempos de actividades deportivas colectivas, impulsadas por el propio Antonio Soler. Tomando como base a los miembros del departamento aficionados al fútbol –que eran muchos– y con la participación de profesores de otros departamentos de la propia Facultad y de la de Derecho y, en algún caso, reforzados con algunos ex alumnos, se constituyó un equipo, “C. F. Profesores Facultad de Ciencias”. Durante varios años, este equipo participó en el campeonato “Contamos Contigo” auspiciado por la Organización Sindical, compitiendo con equipos de entidades diversas –Bancos, Colegio de Abogados, Empresas, Colegio de Árbitros...–. Es justo añadir que en raras ocasiones se consiguió una buena clasificación pero casi siempre el equipo era premiado con el “Trofeo a la Deportividad”.

Muchas son las personas participantes que habría que enumerar, cada una con un papel decisivo, así que baste este recuerdo colectivo a todos ellos. Así mismo, era habitual competir en el “Trofeo Decano” en el que se alcanzó el título de campeón varios años. Del mismo modo, era casi una obligación formar parte del equipo de profesores que se enfrentaba al de alumnos en la festividad de San Alberto. Igualmente, con cierta frecuencia se jugaban partidos contra equipos de alumnos de los últimos cursos. Otros miembros del departamento se inclinaron por el tenis, el baloncesto e incluso el balonvolea, participando en torneos diversos.

Entre los años 1973 y 1984, don Antonio Soler compatibilizó la actividad docente e investigadora y la dirección del departamento con puestos de gestión y gobierno de la Universidad de Murcia. En 1984 fue elegido rector por el Claustro Constituyente, produciéndose su cese en la dirección del departamento al tomar posesión del cargo el nueve de junio de dicho año.

A partir de ese año, comienza una etapa de transición y transformación, auspiciada por los cambios legislativos, que conduce a la estructuración del departamento de Química Técnica como departamento de Ingeniería Química.

Equipos de Dirección del Departamento

Directores

Período

Secretarios

Período

Departamento de Química Técnica

Antonio Soler Andrés

1967–1984

Al no existir esta figura , sus tareas eran desempeñadas por alguno de los miembros mas antiguos

Agustín Miñana Aznar

1984–1987

Demetrio Gómez Pérez

1984–1987

Departamento de Ingeniería Química

Agustín Miñana Aznar

1987–1991

José Luis Gómez Carrasco

1987–1989

Antonio López Cabanes

1989–1991

Manuel Rubio Torres

1991–1996

Antonio López Cabanes

1991–1996

Antonio López Cabanes

1996–2000

Mercedes Lloréns Pascual del Riquelme

1996–2000

Manuel Rubio Torres

2000–2006

Juan F. Ortuño Sandoval

2000–2006

Antonio Bódalo Santoyo

2006–2010

José Luis Gómez Carrasco

2006–2010

Demetrio Gómez Pérez

2010–2014

María Isabel Aguilar Sanchís

2010–2014

Mercedes Lloréns Pascual del Riquelme

2014–

Antonia Baeza Caracena

2014 -

 

III. El departamento de Ingeniería Química

La Ley Orgánica 11/1983 de 29 de agosto, de Reforma Universitaria, da lugar a importantes cambios en las universidades que afectan tanto a su estructura organizativa como a su funcionamiento y a su relación con la sociedad. Entre otros, conviene resaltar la formación del Claustro Constituyente al que corresponde la elección de rector y la redacción de nuevos estatutos. Estos deben establecer los diferentes órganos colegiados –Consejo Social, Claustro Universitario, Juntas de Gobierno y de Facultad, etc.– y unipersonales – rector, vicerrectores, decanos,…– llegando a los que más afectan al nivel que sirve de referencia: consejos y directores de departamentos universitarios.

El real decreto 1888/1984 de 26 de septiembre, por el que se regulan los concursos para la provisión de plazas de los cuerpos docentes universitarios, estableció en un anexo el denominado “Catálogo de Áreas de Conocimiento”. En cada área se relacionaban las asignaturas de los planes de estudio vigentes que le correspondían. La denominación de “Química Técnica” no figura como área de conocimiento, pero sí lo hace la de “Ingeniería Química”. Esta es la primera vez que aparece oficialmente dicho nombre, respondiendo a una demanda generalizada consecuente con el conjunto de materias que abarcaba, la homologación internacional del término y la formación que se impartía. Todas las asignaturas bajo responsabilidad docente del departamento de Química Técnica –salvo Dibujo– figuran en el área de conocimiento de la Ingeniería Química y, por lo tanto, todos los profesores del departamento se integran en dicha área.

El real decreto 2360/1984, de 12 de diciembre, sobre departamentos universitarios, establece que éstos se constituirán por áreas de conocimiento y agruparán a los docentes e investigadores cuyas especialidades se correspondan con tales áreas.

También en 1984 y con anterioridad a la publicación del último real decreto citado, es nombrado un nuevo director del departamento de Química Técnica, se elige secretario y se constituye el consejo de departamento y una comisión permanente. El ocho de abril de 1986, el director es designado responsable del área de conocimiento de Ingeniería Química con el fin de elaborar la propuesta de creación del departamento del mismo nombre, de acuerdo con los criterios aprobados por la junta de Gobierno sobre estructura departamental. El 26 de abril del mismo año, se eleva la propuesta de creación del departamento de Ingeniería Química. La constitución tiene lugar el tres de abril de 1987 y el acta se firma por todos los miembros del consejo asistentes. En ese momento, al área de conocimiento, inicialmente integrada por los profesores del departamento de Química Técnica, se habían incorporado cuatro profesores de la Escuela Universitaria Politécnica de Cartagena. En la misma fecha se procede a la elección de director, puesto que vuelve a ocupar el anterior. El seis de mayo es elegido un nuevo secretario y se establecen los plazos y mecanismos para la elaboración del reglamento de régimen interno. En principio, el funcionamiento se rige por un reglamento provisional elaborado por la junta de Gobierno, hasta que ésta, en sesión de 11 de marzo de 1988, aprueba el definitivo, presentado por el departamento.

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Acta de Constitución del Departamento de Ingeniería Química

Durante el proceso de elaboración del reglamento, el consejo de departamento, buscando una mayor fluidez y operatividad para el funcionamiento, actividades y actuaciones departamentales, en su sesión de 22 de diciembre de 1987, acordó iniciar el procedimiento que debía concluir en la creación de dos secciones –Murcia y Cartagena–. Para alcanzar este objetivo, en sesiones del Consejo de 21 de abril y de 22 de junio de 1989 se aprueban, por unanimidad, las propuestas de modificación del reglamento necesarias. Son enviadas a las autoridades académicas el 27 de junio y la Junta de Gobierno, en sesión de 15 de septiembre, ratifica la creación de las dos Secciones. A partir de este momento, se facilita el funcionamiento del departamento y de cada una de las secciones, respetando la unidad departamental y manteniendo una estrecha relación entre los órganos unipersonales y equilibrando la operatividad de los órganos colegiados.

El traslado de la Facultad de Ciencias, que solamente se realizó para la Sección de Química, a las nuevas instalaciones del Campus de Espinardo se efectuó durante el verano de 1988. El edificio se terminó en el mes de junio de dicho año, incluidas todas las modificaciones necesarias no previstas en el proyecto inicial, entre ellas, por lo que concierne al departamento, la planta piloto y la sala de máquinas. En general, supuso una expansión de la superficie de los departamentos y con más razón para el de Ingeniería Química, dada su situación en la antigua Facultad del campus de La Merced. Estuvo precedido de diversas visitas a las obras en ejecución y de reuniones relativas a las modificaciones a realizar y a la distribución y asignación de espacios. Fueron momentos de gran actividad: hubo que desmontar los equipos de la antigua planta piloto y montarlos en la nueva, ya dotada de los servicios correspondientes. Después se trasladaron los equipos de investigación a los laboratorios asignados.

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Planta Piloto. Campus de Espinardo

El curso 1988–89 comenzó el uno de octubre en el nuevo edificio.

En las nuevas instalaciones, a no mucho tardar, se realizan obras para acomodar a nuevos becarios y profesores, reubicar la biblioteca, el centro de cálculo e instalar el sistema de extracción localizada en la planta piloto y en los laboratorios de prácticas.

Más adelante, se inician los trámites para lograr la escisión del departamento en otros dos mediante acuerdo del Consejo de 21 de diciembre de 1992. Esta modificación exigía la aprobación previa de las juntas de Centro de la Facultad de Ciencias y de las Escuelas Universitaria Politécnica y Técnica Superior de Ingenieros Industriales, a las que estaban adscritas las secciones departamentales de Murcia y Cartagena, respectivamente. La petición de constitución de los departamentos de Ingeniería Química–Murcia e Ingeniería Química–Cartagena es informada favorablemente por las juntas de Centro y el 11 de enero de 1993 se eleva la propuesta a la Junta de Gobierno que la aprueba en su sesión de 14 de octubre.

Posteriormente, en el año 1999, se crea la Universidad Politécnica de Cartagena, en la que se incluyen todos los Centros del campus de Cartagena que se escinden de la Universidad de Murcia. El proceso de separación incluye que tanto el personal docente e Investigador como el personal de administración y servicios puede optar a integrarse en una u otra universidad. Esto conduce a que dos profesores del departamento de la Universidad Politécnica de Cartagena, doña Francisca Tomás y don Víctor Meseguer, decidan ser incluidos en el departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Murcia.

Progresivamente se van incorporando nuevos profesores: doña Mercedes Llorens, doña Fuensanta Máximo, don Gerardo León, don Joaquín Quesada, doña Asunción María Hidalgo, doña María Isabel Aguilar, doña Antonia Baeza, doña Claudia Montiel, doña Esther González, don Francisco Cuello, doña María Gómez, doña María Dolores Almagro, doña Antonia Pérez de los Ríos, doña Marta Doval, doña Ana Belén Pérez Marín que terminan su período formativo, realizan sus tesis doctorales y van alcanzando situaciones administrativas estables, bien como funcionarios o como contratados permanentes. Otros permanecen como Profesores asociados, compartiendo su actividad con otros trabajos externos. En este período, las tareas administrativas son atendidas por don Juan Carrillo (1988– 91), doña Amparo Martínez Serrano (1991–93), don Manuel Noguera (1993–2002), doña María Dolores Melgarejo (2002–05) y doña María Dolores Riquelme, desde 2005. Al dotar plazas de oficiales y especialistas de laboratorio, las plazas correspondientes las ocuparon doña María Antonia Tovar (1984–86), don Joaquín Herráiz (1986–2012) y, en la actualidad, doñaAzucena Paredes, desde 2010.

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Departamento de Ingeniería Química. 1988

Pronto también se manifestaron las necesidades de espacio para montajes de equipos de investigación y desarrollo de otros proyectos. Se consiguió la autorización para ocupar temporal y parcialmente la planta piloto de Tecnología de Alimentos de la Facultad de Veterinaria. Cuando esta autorización concluyó y hubo que desalojar los equipos allí instalados, se logró la concesión de utilización de una de las naves de investigación que el vicerrectorado de Infraestructura y Economía tenía proyectado construir de inmediato.

La actividad investigadora del departamento, desde su creación hasta 2015, ha experimentado un notable crecimiento tanto en proyectos competitivos, financiados por organismos europeos, nacionales o regionales, como en contratos con empresas de dichos ámbitos o con las administraciones estatal y regional. Algunos de estos trabajos han permitido incidir en aspectos de interés general para la población y, en otros casos, se han elaborado informes de utilidad pública.

La producción científica ha seguido la misma evolución y, a la par, las publicaciones en revistas de reconocido prestigio y la asistencia y participación en congresos nacionales e internacionales. Tesis doctorales, trabajos fin de máster, libros y capítulos de libros, tesinas, proyectos fin de carrera y trabajos fin de grado han ido en aumento.

Todas las acciones enumeradas han sido canalizadas a través de los grupos de investigación, cuya configuración y consolidación se ha ido forjando merced al esfuerzo constante de muchos años, en los que han sido protagonistas profesores, colaboradores, becarios y también estudiantes, que dieron sus primeros pasos en este campo.

En el capítulo 13 de este libro, “Los grupos de investigación en la actualidad” quedan recogidas las líneas de investigación de todos los grupos del departamento. Por otro lado puede obtenerse más información en la página web del departamento.

VI. Los títulos de Ingeniero Químico y de grado en Ingeniería Química

Casi simultáneamente a la elaboración del reglamento del departamento surgen las propuestas de nuevos títulos, entre ellos el de Ingeniero Químico. Desde el primer momento se comienza a trabajar sobre los contenidos y se inicia un largo proceso en el que se tuvieron que superar muchas dificultades. Todos los profesores abordan la situación con ilusión, pues el nuevo título venía a satisfacer un deseo tradicional de la mayor parte de los Departamentos de Ingeniería Química como era la implantación de los correspondientes estudios de la disciplina en España, cuando ya en tantos países del resto del mundo eran una realidad desde hacía décadas.

En una primera fase se establecen contactos con empresas y profesionales del sector industrial. Se les remiten encuestas para conocer su opinión sobre la posible estructura del título y las materias formativas, tanto obligatorias como optativas, que podrían configurarlo. Como era de esperar hubo coincidencias importantes en las respuestas pero también un amplio abanico de opiniones diversas en algunos aspectos. En el departamento se crean grupos de trabajo y se debate en función de criterios propios y generales del ámbito académico y profesional.El Real Decreto 1497/1987 de 27 de noviembre establece las directrices generales comunes de los nuevos planes de estudio, de obligado cumplimiento. Además, se plantea la necesidad de aceptar que su impartición no suponga aumentos en la subvención presupuestaria, es decir, que sea “a coste cero”, lo que implicaba que su implantacióncomenzaba con recursos escasos y sin apoyos económicos de carácter extraordinario

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Reunión de catedráticos de Química Técnica. Santander (A.Soler, segundo por la derecha)

Años después, en el Real Decreto 923/1992 de 17 de julio, se configura definitivamente el título oficial de Ingeniero Químico y se aprueban sus directrices generales propias. Queda fijada la estructura en dos ciclos, la duración mínima de dos años por ciclo y de cuatro o cinco años en total, las cargas lectivas por ciclo y totales y la carga lectiva semanal, situada entre veinte y treinta horas. Además, se relacionan las materias troncales, la descripción de sus contenidos, los créditos que deben corresponderles y la vinculación de las mismas a una o varias áreas de conocimiento. De un total de veintidós materias troncales (doce en el primer ciclo y diez en el segundo) solamente en cuatro no figura como área vinculada la de Ingeniería Química.

La presencia, el papel y la responsabilidad del Área y, en consecuencia, del departamento, es importante en la nueva titulación.

Al mismo tiempo, mediante el Real Decreto 1050/1992 de 31 de julio, se autoriza la implantación en la Universidad de Murcia de las enseñanzas conducentes a la obtención del título de Ingeniero Químico. La iniciación de los estudios requiere la previa homologación del plan de estudios elaborado por la Universidad y la correspondiente autorización del Ministerio de Educación y Ciencia. Ya en aquel momento todos los departamentos de Ingeniería Química de España (todos los de Facultades y varios de Escuelas Técnicas) fueron conscientes de la trascendencia del momento: por primera vez en España iba a implantarse un título para la profesión de Ingeniero Químico.

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XXVII Reunión de departamentos de Ingeniería Química. Campus de Espinardo

Las reuniones de profesores de Química Técnica y de Ingeniería Química venían celebrándose sin periodicidad establecida para concretar y definir aspectos comunes generales, aunar criterios para oposiciones o, simplemente, para hablar de los problemas de cada universidad en el ámbito de interés de la disciplina. En la primera de ellas, celebrada en Santander en 1967, los catedráticos asistentes (entre ellos don Antonio Soler) fijaron los contenidos básicos de la Química Técnica y definieron, de alguna forma, sus límites científicos. No obstante, fue en 1991 cuando, convocados por la Universidad de Santiago de Compostela, se produjo una reunión a la que acudieron representantes de casi todos los departamentos de España en la que hubo unanimidad en la importancia de la futura aprobación de un título de Ingeniero Químico y se decidió sistematizar estos encuentros y celebrarlos anualmente. En las cuatro siguientes reuniones, entre 1992 y 1994 (Sedano–Burgos, El Bosque–Cádiz, Jarandilla de la Vera–Badajoz y Los Narejos–Murcia), el objetivo más importante era la discusión y la elaboración de un plan de estudios que fuese común a toda España, al menos en un 85–90%. Las sesiones de trabajo se extendían durante dos días y, gracias a ellas, pudo configurarse una estructura que cada departamento, en la medida de lo posible, proponía y defendía en su Universidad.

Una prueba del éxito de convocatoria de las reuniones y de su utilidad para la coordinación es que en 2015 tendrá lugar en Málaga la edición XXXIII, habiéndose celebrado en Murcia tres de ellas (en 1985, en 1994 y en 2009). Además, han dado origen a un órgano nacional con carácter representativo conocido como la Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Química (CODDIQ) y a un congreso de innovación docente en Ingeniería Química, de periodicidad bianual, que en 2016 celebrará su tercera edición.

En el procedimiento de elaboración del plan de estudios se siguen las pautas y acuerdos adoptados por la Universidad de Murcia para tal fin. Es necesario definir las asignaturas obligatorias propias y las optativas, describir sus contenidos y asignarlas a los departamentos que incluyan las áreas de conocimiento a las que se vinculan.

En esta etapa del proceso hubo que alcanzar acuerdos internos, defenderlos en las comisiones y órganos universitarios, explicar los criterios de bondad de los contenidos del plan y, en su caso, alcanzar compromisos con los departamentos implicados o rechazar con argumentos sus propuestas consideradas inadecuadas. En este sentido se superaron algunos desacuerdos planteados por otras áreas de conocimiento. La simultaneidad en la elaboración de otros planes de estudio en los que el área de Ingeniería Química estaba implicada por su vinculación a determinadas materias o asignaturas acrecentó las tareas del departamento en este período.

La Universidad aprobó el plan de estudios de Ingeniero Químico el 12 de julio de 1995, fue homologado por acuerdo de la comisión académica del Consejo de Universidades el 25 de septiembre del mismo año y comenzó a impartirse en el curso 1995–96. En conmemoración se plantó un árbol enfrente de la planta piloto.

Cuando comienza el primer curso de Ingeniero Químico, en 1995, se efectúa un análisis sobre las necesidades futuras en relación al profesorado (para atender adecuadamente el aumento de carga docente), a locales, (adecuación de los disponibles para una mayor aprovechamiento o conseguir nuevos espacios, dentro o fuera de la Facultad), reestructuración de horarios buscando la máxima utilización de los laboratorios disponibles, equipos de prácticas adaptados al nuevo título (operaciones de separación, cinética y reactores, transmisión de calor, flujo de fluidos, control de procesos, termodinámica aplicada, contaminación de aire y de agua, análisis tecnológico, separación y mezcla de fases), paquetes informáticos, (cálculo de equipos y operaciones, simulación de procesos, optimización), aulas informáticas propias, etc. Se trataba de estar alerta ante el desfase de los medios y recursos que podría producirse y tomar conciencia del déficit y las dificultades que habría que superar.

Es necesario hacer notar que en la docencia de la titulación de Ingeniero Químico además de las áreas típicamente químicas (Orgánica, Inorgánica, Analítica y Química Física), participaban áreas técnicas (Ingeniería Química, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Eléctrica, Proyectos de Ingeniería, Expresión Gráfica…), con el apoyo de otras como Física, Electromagnetismo, Matemática Aplicada, etc. Las áreas ingenieriles, excepto Ingeniería Química, estaban ubicadas en edificios provisionales con instalaciones (despachos y laboratorios) mejorables.

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Departamento de Ingeniería Química. 1999

Todo lo anterior llevó al departamento a estudiar la posibilidad de crear un centro docente independiente que pudiese aglutinar todas las áreas ingenieriles, sus laboratorios de prácticas y de investigación, despachos, instalaciones auxiliares, etc. y que, incluso, pudiera englobar, en el futuro, alguna otra titulación tecnológica. La idea ya había sido aplicada en otras Universidades y en muchas se configuró un centro nuevo, con distintos nombres –Centro Tecnológico Superior, Escuela Técnica Superior, Escuela Politécnica Superior, etc.– para impartir el título de Ingeniero Químico.

En esa línea, el departamento de Ingeniería Química siguió todos los trámites necesarios para conseguir también la creación de un centro propio, que administrativamente podría continuar dependiendo de la Facultad: aprobación en consejo, contactos con las otras áreas afectadas y aprobación en junta de sección. Simultáneamente, las conversaciones mantenidas con las autoridades académicas permitieron augurar ciertas posibilidades de poder llevar a cabo la separación e incluso se llegó a especular con posibles ubicaciones en edificios entonces vacíos por traslado de Facultades o desalojables por futuros traslados. En sesión de 23/04/2002, la junta de Facultad aprobó la “Propuesta de segregación de los estudios de Ingeniero Químico” por amplísima mayoría. No obstante, el proceso entró en una fase lenta de desarrollo y, finalmente, llegó a su total estancamiento.

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Departamento de Ingeniería Química. 2015. Ante el árbol conmemorativo

Más adelante, en 2006, en el actual edificio "Rector Soler" y en un espacio anexo a la instalación de lagunaje, se dotaron locales para los grupos de investigación del departamento existentes, lo que resolvió, en aquel momento, los problemas de espacio y permitió instalar en ellos equipos de investigación y analíticos.

Posteriormente se produce una reforma no sustancial, como consecuencia de otra modificación legislativa y el nuevo plan se homologa en la resolución de 28/12/1999, incorporando una última modificación con fecha 20/06/2003. En segundo ciclo se ofertan tres intensificaciones: Ingeniería Química General, Ingeniería Bioquímica e Ingeniería Química Ambiental.

La implantación del título de Ingeniero Químico, como transformación de la especialidad Química Industrial de la licenciatura en Ciencias Químicas supuso la extinción de esta especialidad, cuya última promoción finalizó sus estudios en el curso 1998–1999.

El actual grado en Ingeniería Química surge por adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior del título del Ingeniero Químico, el cual entra en proceso de extinción. Se aprobó en Consejo de Gobierno de la Universidad de Murcia el 18 de diciembre de 2008, con una duración mínima de cuatro años y se ajusta a los requisitos que debe contemplar para obtener las atribuciones profesionales del Ingeniero Técnico Industrial (especialidad Química Industrial) teniendo en cuenta la orden C.I.N./351/2009 de nueve de febrero. También en la puesta en marcha del grado se tuvieron que vencer algunas dificultades o impedimentos planteados por la Universidad Politécnica de Cartagena, que reivindicaba, con exclusividad, la impartición de las enseñanzas.

Establecido el grado, comenzó a impartirse en el curso 2009–10 y su implantación, curso a curso, terminó en el 2012–13, lo que supuso la extinción del título de Ingeniero Químico.

El departamento ha participado, desde su creación, en diferentes programas de doctorado de la Facultad y en otros específicos de Ingeniería Química. En el curso 2007–08 se ofertó por primera vez un programa de postgrado que ofrecía los títulos de máster en Ingeniería Química, en Ingeniería Bioquímica y en Ingeniería Ambiental que podían ser cursados con una orientación profesional o como estudios de iniciación a la investigación. En la actualidad, y desde el curso 2010–11, se imparte el plan de estudios del título oficial de máster universitario en Ingeniería Química aprobado por resolución de la Secretaría General de Universidades de siete de septiembre de 2010.

La responsabilidad docente del departamento abarca, en 2015, un total de 72 asignaturas (43 en estudios de grado y 29 en estudios de máster) de las que 24 corresponden al grado de Ingeniería Química y 18 al máster.

Antes de finalizar, es obligado referirse de nuevo a la figura de don Antonio Soler, clave en el ámbito general universitario pero, sobre todo, en el departamento que creó y al que tanto aportó a lo largo de su vida. Antonio murió el 30 de octubrede 2003 y, desde entonces, su recuerdo permanece y se hace presente en dos espacios significativos de la Facultad: el aula y la planta piloto que llevan su nombre, en los que desarrolló gran parte de su actividad y que representan, simbólicamente, sus preocupaciones personales de mejora e innovación en las tareas universitarias mas importantes: la docencia y la investigación.