Relatos desde el Confinamiento

Relatos desde el confinamiento: experiencias de estudiantes internacionales

Estudiantes internacionales nos cuentan cómo están viviendo el confinamiento en Murcia y en sus destinos internacionales durante el estado de alarma producido por la COVID-19.

null Relatos desde el confinamiento: Marta Gómez, estudiante UMU en Polonia

Marta Gómez, estudiante del grado de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Murcia, está realizando una estancia Erasmus+ Estudios en la Universidad Adam Mickiewicz en Poznań, Polonia, durante el curso 2019-20.

Nos cuenta cómo está viviendo el confinamiento en Polonia durante el estado de alarma producido por el coronavirus COVID-19.

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Ellos han hecho mejor mi confinamiento. De izquierda a derecha, ellos son Isi, Julio, David, Paula y yo en Varsovia.

El confinamiento lo vivimos en Poznań, Polonia, nuestra ciudad erasmus. Y aún recuerdo cómo el día antes de que todo empezara salimos de fiesta con la sospecha de que todo iba a acabarse de golpe. Y así fue, por un mes entero, desde el 12 de marzo comenzaron las restricciones, cerrando absolutamente todo exceptuando supermercados y farmacias, y los pedidos a domicilio, aunque sí, fuimos afortunados porque al menos podíamos salir de uno en uno a la calle a pasear, y tal y como estaba la cosa en España, decidimos quedarnos en Polonia.

Cuando las clases comenzaron online, me costaba mucho empezar una rutina y seguía sin poder creer todo lo que estaba pasando porque en teoría ¡2020 iba ser nuestro año!

Mi erasmus que siempre había deseado, mi viaje a Londres, a Bucarest, la visita de mi familia justo el mes que todo empezó, todos los conciertos, las salidas de campo que iba a tener con mi carrera, y de repente me encuentro en Poznań, en medio de una pandemia mundial, sin poder hacer nada y teniendo que salir con mascarilla obligatoriamente a la calle. Así que tenía una mezcla de sentimientos cada día: tristeza, enfado y frustración, incertidumbre porque mi familia estaba en España mucho peor, pero también me reía mucho, y realmente, si me paro a pensarlo, me sentía feliz la mayoría del tiempo.

Sin embargo, llegó un día que me encontré muy agobiada, me sentía en una jaula, era como el día de la marmota, todos los días lo mismo, como en un videojuego donde tenía solo dos opciones, o salir a pasear un rato yo sola, porque no se podía con un grupo más grande, o ir a comprar y vuelta a la habitación de la residencia.

Entonces decidí que, a pesar de eso, estaba en Polonia, con un montón de gente genial, que se encontraba en la misma situación que yo, y empecé a fijarme en las pequeñas cosas positivas de cada día.

Creo que el confinamiento hizo que todos nos uniésemos más, parecía que pasaban muchas más cosas durante este que cuando estábamos normal.

Así que comencé a echar fotos de las cosas que me llamaban la atención durante el día a día, y a fijarme en los pequeños detalles, como bajar al césped de la residencia y comer unas pizzas mientras hablábamos de la vida.

O cuando me puse a escuchar con Paula a todo volumen música que creía que nunca me gustaría   en la repisa de la ventana y me di cuenta de lo mucho que me ha aportado este erasmus y de lo agradecida que estoy por haber vivido tantas experiencias juntas.

Y cuando le cortamos el pelo entre todos a David, porque me reí muchísimo, aunque luego nos dejasen la habitación llena de pelos.

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Mi confinamiento, junto a ellos ha sido bastante guay, para mí, han sido mi pequeña familia durante este cuatrimestre tan irreal.

Así que sí, voy a echar mucho de menos los bailes de David y su acento canario, la forma de hablar tan rápida de Julio y lo mucho que nos hace reír, la risa de Isi, y todos los datos pequeños que siempre tiene para dar, y la intensidad de Paula y todas nuestras conversaciones, toda su música, su poesía y lo mucho que nos hemos reído estos 10 meses.

Polonia está llegando a su fin, y ha sido una experiencia inolvidable, desde septiembre, pasando por una pandemia mundial y hasta ahora junio, donde ya podemos hacer una vida más normal que en España, y aunque me da mucha pena saber que todo se está acabando, voy a recordar estos 10 meses con mucho cariño, han sido momentos increíbles y de nuevo, inolvidables, así que este relato también va para todas aquellas personas que han formado parte de mi erasmus y sobre todo de este confinamiento. Polonia se acaba, pero nuestra amistad va para largo.  ¡Dziękuję bardzo!

Marta Gómez

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