Noticias

null Un proyecto europeo de investigadores de la Universidad de Murcia analiza la situación del sector agrícola en la Región y cómo podría ser sostenible

 

Fuente: La Verdad (Suplemento Ababol)

6¿Puede contribuir, la agricultura de secano mediterránea, a la lucha contra el cambio climático, o es parte del problema? Las predicciones existentes avisan de la desaparición de la agricultura mediterránea de secano, con graves consecuencias en cuanto a pérdida de tierras arables, desertificación de territorios, migraciones y hambruna. Y esa pregunta es la que trata de responder– a través del proyecto 'LIFE AMDRYC4' (Adaptación al cambio climático de sistemas agrícolas en secano del área mediterránea) del grupo de Contaminación de Suelos de la Universidad de Murcia, dirigido por Carmen Pérez Sirvent y en el que también trabaja María José Martínez Sánchez, ambas profesoras eméritas de la institución y la última coordinadora del proyecto. Según sus primeros resultados, los datos no dejan duda: si los suelos de agricultura de secano de la Región de Murcia aumentaran el cuatro por mil de carbono orgánico, con la práctica del 'AMDRYC4', se compensarían todas las emisiones de carbono que se producen en la agricultura de regadío de la Región, como mínimo.

Contexto

El cambio climático no es un fenómeno solo ambiental sino de profundas consecuencias económicas y sociales, de ahí que surja la necesidad y el interés de desarrollar proyectos científicos que ayuden a encontrar soluciones y resolver dudas en torno a determinadas actividades humanas que puedan o no ser beneficiosas a nivel global.

Si los suelos de agricultura de secano de la Región crecieran el 4 por mil de carbono orgánico, se compensarían todas las emisiones de carbono de la agricultura de regadío de la Comunidad, al menos.

En zonas acuciadas por la desertificación, como la Región de Murcia, se hace patente una de sus consecuencias más visibles de este problema global: la degradación de los suelos. Un problema que amenaza a más del 40% de la superficie terrestre y que se ve acelerado, precisamente, por el cambio climático, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria.

El equipo, liderado por la UMU, enfrenta esta situación como un reto urgente de actuación en el ámbito rural agrícola mediterráneo, fuertemente amenazado, abordándolo con acciones para la adaptación, mitigación y gobernanza, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y en las distintas Estrategias Europeas.

Así pues, el proyecto LIFE se basa fundamentalmente en cuantificar y poner en valor la posible contribución de la agricultura de secano mediterránea a la adaptación y mitigación del cambio climático con aspectos como el fomento del desarrollo rural, fijando población al territorio; y luchando contra la desertificación, en las zonas más desertificadas de la Unión Europea.

Además –recuerda María José Martínez– «se ha considerado la necesidad de establecer una gobernanza climática con participación de la sociedad civil, mediante la firma de acuerdos voluntarios para la compensación de emisiones y servicios ecosistémicos, a través de la creación de la Asociación de Custodia Agraria por el Clima».

Las investigadoras creen que «la agricultura de secano se percibirá, entre los principales grupos interesados en el proyecto, como una actividad con potencial para generar beneficios a nivel social, económico y medioambiental, así como una herramienta fundamental de adaptación y mitigación del cambio climático».

Así, entre las hipótesis de partida, el proyecto tomó los objetivos de la denominada 'Iniciativa 4 por mil', lanzada por el Acuerdo de París durante la COP 21 en diciembre de 2015, cuyo objetivo es unir a todos los actores voluntarios del sector público y privado para su compromiso activo en la transición hacia una agricultura productiva, altamente resistente, basada en el manejo adaptado de tierras y suelos, generadora de empleos e ingresos, e implicada en el desarrollo sostenible.

Metodología

El desarrollo del 'LIFE AMDRYC4' se lleva a cabo en la Región de Murcia, como zona geográfica representativa del área mediterránea. En concreto, con actuaciones en cuatro parcelas de cultivo de secano experimentales ubicadas en: El Moralejo (Caravaca de la Cruz), Xiquena (Lorca), Nogalte (Lorca) y Corvera (Murcia). «En ellas –detalla la coordinadora del proyecto– se están desarrollando diferentes actuaciones de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE), y con la iniciativa '4 por mil' de aumentos de carbono orgánico en el suelo y de servicios ecosistémicos. Se trata de una agricultura orgánica, con prácticas agrícolas conservadoras, con enfoques tradicionales de conservación de la biodiversidad y los ecosistemas, que proporcionan un desarrollo socioeconómico sostenible».

Los resultados del proyecto aportarán la modelización de la cuantificación del carbono con tecnología de infrarrojos y drones, además de laboratorio.

Mientras la parcela experimental de Corvera está destinada a cultivo de secano de almendro, olivo y algarrobo, la de Nogalte lo está al almendro. En ellas se realizan acciones para mejorar la biodiversidad, con creación de ecosistemas diversificados y heterogéneos, que fomentan la colonización por nuevas especies y contribuyen a evitar la erosión, la desertificación y la retención hídrica. Se añaden también restos vegetales triturados y estiércol, así como abonado verde (plantando en rotación, sucesión y asociación de cultivos comerciales con especies alternativas como leguminosas, gramíneas, crucíferas o cariofiláceas), prácticas tradicionales muy utilizadas en la cuenca mediterránea, pero relegadas a un segundo plano durante gran parte del siglo pasado. En las parcelas de Xiquena, dedicada a almendros, y El Moralejo, a cereal, se trabaja la gestión de subproductos animales compostados (estiércol y purines) procedentes de explotaciones ganaderas locales próximas, junto a restos de poda triturados y lodos de depuradora, lo que fomenta la economía circular de las zonas rurales.

Según María José Martínez, «todo ello, junto a un uso eficiente de recursos y a un sistema de gobernanza adecuado, permite recuperar, y mejorar las condiciones biológicas, físicas y nutricionales del suelo, contribuyendo a mantener y aumentar la resiliencia de los cultivos frente al cambio climático y a reducir la vulnerabilidad de estos ecosistemas productivos mediterráneos de secano, con la mitigación del cambio climático consecuente, y asimismo mejoran los servicios ecosistémicos».

En conjunto, estas acciones conducirán a una valoración del suelo como capital natural, aspecto no tenido en cuenta hasta ahora por autoridades y organismos.

Resultados destacados

Un resultado importante del proyecto es metodológico, y surge por la necesidad de aportar soluciones a uno de los grandes problemas actuales a nivel internacional, que es la verificación de carbono de los suelos, y como consecuencia financiar a los agricultores por créditos de carbono y servicios ecosistémicos. «Los resultados del proyecto aportarán la modelización de la cuantificación del carbono con tecnología de infrarrojos y drones, además de laboratorio, para que de una forma sencilla se pueda realizar una valoración verificable del secuestro de carbono y de los servicios ecosistémicos», según Martínez.

Muy pronto van a presentar los manuales de procedimientos aplicando las metodologías propuestas en el proyecto, mediante indicadores, así como manuales de distintas prácticas de cultivo valoradas, que irán a una base de datos de una calculadora para que los agricultores puedan realizar los proyectos cuantificados de mitigación y adaptación al cambio climático. De hecho, se van a realizar mesas de trabajo con los agentes implicados, aunque serán abiertas a otros públicos, para recoger las diversas opiniones de las medidas propuestas.

El impacto socioeconómico de las medidas de adaptación y mitigación propuestas por el proyecto es otro de los resultados en los que se está trabajando. La investigadora de la UMU destaca que actualmente ya se han incorporado a la Asociación de Custodia Agraria por el Clima casi 100 titulares de explotaciones agrícolas, «y se espera así igualmente que el mayor número posible de fincas agrícolas de secano en el área mediterránea se gestionen con estrategias de adaptación al clima y almacenamiento de carbono en el suelo».

En base a los resultados que el grupo tiene hasta la fecha, en resumen, se puede afirmar que la agricultura de secano mediterránea es una solución fácil y muy importante, que se puede sumar a todas las demás propuestas para ayudar en la lucha contra el cambio climático, solamente hay que incorporarla y financiarla como corresponde a la cuantificación de los servicios ecosistémicos y la mitigación que realiza como sumidero de carbono. «En estudiar dicha financiación para los agricultores estamos trabajando todos los socios en esta etapa del proyecto, porque es necesaria e imprescindible, sobre todo en los comienzos para la adaptación, pero ¿quién paga, y cómo?, se cuestiona la profesora emérita».

Socios

El proyecto 'LIFE AMDRYC4' incorpora a aquellos agentes capaces que, por medio de su apoyo y colaboración, contribuyan a alcanzar el objetivo de la adaptación al problema del cambio climático. Además de la Universidad de Murcia participan otros beneficiarios como COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), el Gobierno regional a través de la Dirección general de Medio Natural, la empresa consultora Ingeniería del Entorno Natural IDEN, y la asociación Nueva Cultura por el Clima (NCC).

Más información del proyecto en: https://lifeamdryc4.eu/