Temporada 3 – Programa 11 – Hermenegildo, mártir o traidor

 

 

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Dintel hispano-visigodo de San Hermenegildo.

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA. Se trata de un bloque paralelepípedo de mármol gris claro, con una inscripción que hace alusión a la sublevación del rey Hermenegildo que se convirtió al cristianismo y se reveló a su padre, Leovigildo. La pieza se data en torno al año 581. Lo más seguro es que este dintel, que todavía conserva sus hendiduras para anclar a él una puerta, se encontrase en la iglesia que mandó levantar el rey, donde reposaron sus restos. En algún momento incierto anterior al siglo XVII la pieza fue trasladada al molino de Cajul, en Alcalá de Guadaira, donde fue encontrado en el año 1699. Fuente: http://www.arteguias.com/museo/arqueologicosevilla.htm
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Redactado y presentado  por Cristina Guirao
Grabación y Postproducción: Inés Martínez

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Hermenegildo, martir o traidor.

Cuando hablamos de los visigodos nos referimos al pueblo germano procedente del norte de Europa que invadió la Península Ibérica, acudiendo en auxilio del Imperio Romano. Este había solicitado su ayuda con el fin de acabar con las invasiones bárbaras que estaba sufriendo en sus territorios hispánicos.

El pacto que realizaron ambos pueblos se llamó foedus, por el cual Roma cedía parte de sus territorios en la península al pueblo visigodo a cambio de su ayuda; de este modo se inició la conquista de la península, que comenzó en el 414, manteniéndose hasta el 711, momento en que en la península comienza la Conquista musulmana.

Hermenegildo fue un príncipe visigodo nacido en  el 564 y muerto en el 585, hijo del rey visigodo Leovigildo y su primera mujer.

Muerta la reina y madre de Hermenegildo, su padre el rey Leovigildo se casó, por segunda vez, con Gosvinta, viuda de Atanagildo, quien había sido su predecesor en el trono. Leovigildo dedicó su atención a buscar para su hijo una esposa adecuada que asegurase, con su alianza matrimonial, la paz que acababa de dar a sus pueblos y la felicidad de todo el reino.

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Mapa del Reino visigodo en la época de Leovigildo.
En el mapa aparece en el Reino visigodo al advenimiento de Leovigildo en el año 573, la capital del reino en Toledo, las diferentes campañas de Leovigildo señaladas con flechas verdes e indicando el periodo en que tuvieron lugar. Así mismo figura el reino de los suevos y los territorios bizantinos.

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 El rey, influido por su nueva esposa Gosvinta, fijó su elección en Ingunda  nieta de    Atanagildo y de ella misma, aún sabiendo que esta unión tenía la dificultad añadida  de que la princesa Ingunda era de origen franco y católica,  mientras que  el príncipe Hermenegildo era arriano.

Tal situación de incompatibilidades religiosas fue solventada desde el primer momento, haciendo prometer a la princesa que nunca intentaría convertir a su esposo a la fe católica, promesa a la que Ingunda accedió.

A lo que no accedería nunca la princesa, era a abandonar ella misma, su fe. Esta actitud la enfrentaría de por vida, con su abuela y suegra Gosvinta.

Gosvinta  se había equivocado, considerando a su joven nieta como una persona manejable y ante la determinación de la princesa y de su negativa rotunda  a ser convertida al arrianismo,  concibió contra ella un profundo odio. La cruel actitud de Gosvinta hacia Ingunda traería la desgracia total a la nueva pareja real y al propio rey Leovigildo.

Tras el desposorio, apenas llegó a España, Ingunda hechizó a toda la corte,  a todos , menos a Gosvinta su abuela y suegra, que decidió maltratarla y despreciarla sistemáticamente.

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Nueva Gothia. Dioses, estudio y antropología del pueblo godo

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Cuando Hermenegildo conoció la persecución a la que estaba siendo sometida Ingunda, por parte de Gosvinta, decidió retirarse con su esposa a Sevilla y alejarse de  la corte de Toledo. Sería en Sevilla donde Hermenegildo abandonaría el arrianismo y se convertiría a la fe católica.

Conociendo Leovigildo que su hijo había abandonado el arrianismo le despojó del título de rey y de los territorios hipanovisigodos que le había concedido, e irritado,  inició una cruel persecución contra la Iglesia Católica, mientras Hermenegildo enviaba a su esposa y su hijo a África para alejarlos de las represalias de los arrianos.

Leovigildo partió a Sevilla a sitiar a su hijo, ante esa situación  Hermenegildo salió de la ciudad para evitar que fuera asediada y  se encerró entonces,  con trescientos hombres en la ciudad de Oseto, plaza por entonces muy fuerte, cuya iglesia,  era célebre y respetada en España, incluso   por los mismos godos,  por los milagros que obraba Dios en ella.

Leovigildo entonces, se dirigió a Oseto, sitió y tomó la plaza. Hermenegildo, acorralado se refugió en la Iglesia, en la que entró a hablarle su hermano Recaredo, que procediendo de buena fe, le indicó que ya no se trataba de un tema de índole religiosa, sino únicamente de pedir perdón al rey.

Hermenegildo, confiando en las palabras de su hermano y en el perdón de su padre, fue a arrojarse a los pies de Leovigildo. Fue entonces cuando el rey mandó  que le apresaran,  le despojó de las insignias reales y le hizo encarcelar en el alcázar de Sevilla.

El príncipe fue encerrado en el calabozo y cuando el rey creyó que estaría  quebrantado su ánimo y que habría cambiado de opinión, en cuanto a la conversión religiosa,  en la fiesta de Pascua,  le envió un obispo arriano para que le diese la comunión.

El príncipe Hermenegildo, horrorizado, le echó del calabozo, indicándole que no volviese nunca. Ante la rotunda negativa de su hijo a abrazar de nuevo el arrianismo,  el rey Leovigildo mandó que le cortaran la cabeza. Hermenegildo, al morir por esta cuestión religiosa quedó  convertido, en un personaje con una cierta ambigüedad histórica, ya que puede ser considerado como:

  • un mártir de la fe católica o un traidor de la fe arriana

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Moneda del Rey Leovigildo (575-586).
CORTESÍA DE LA SOCIEDAD NUMISMÁTICA AMERICANA.
En : http://cultura.elpais.com/cultura/2012/06/21/actualidad/1340233530_256176.html

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FUENTES:

  • BARBER, Beatriz Marcotegui. El tratamiento historiográfico de San Hermenegildo. Anuario de Historia de la Iglesia, 2003, no 12, p. 289-304.
  • CAMPOS, J. Ignacio Alonso. Sunna, Masona y Nepopis. Las luchas religiosas durante la dinastía de Leovigildo. Antigüedad y Cristianismo, 1986, no 3.
  • GARCÍA MORENO, Luis A.. Historia de España Visigoda. Edit. Cátedra. Pp. 122 y ss. Madrid 1998
  • GALBARRO, Jaime. «San Hermenegildo» de Fernando de Zárate: contexto y lecturas de una comedia de santos. Judaísmo y criptojudaísmo en la comedia española, 2015, vol. 31, p. 241.
  • MARTÍNEZ, Concepción Fernández; PALLARÉS, Joan Gómez. Nueva interpretación de la inscripción visigótica de Hermenegildo.  Analecta Malacitana (AnMal electrónica), 2000, no 6, p. 15.
  • NICOLAS, Klein. Historia de un rey y un príncipe: la rebelión de Hermenegildo contra Leovigildo. e-legal history review,  2011, no 11, p. 4.
  • PALLARÈS, J. Gómez; MARTÍNEZ, C. Fernández. Hermenegildo,¿ para siempre en Sevilla? Una nueva interpretación de IHC, n. 76= ILCV, n. 50. Gerión. Revista de Historia Antigua, 2001, no 19, p. 629-658.
  • ROVIRA, José Orlandis. Historia del reino visigodo español. Ediciones Rialp, 2009.
  • VÁZQUEZ DE PARGA IGLESIAS, Luis. San Hermenegildo ante las fuentes históricas. Real Academia de la Historia, 1973.
  • WORLEY JR, Robert D. La politización de la religión expuesta por Sor Juana Inés de la Cruz en el auto titulado El mártir del sacramento, San Hermenegildo. Bulletin of the Comediantes, 2011, vol. 63, no 1, p. 105-120.
  • WILLIAMS, Javier G. Las acuñaciones reales visigodas. En XIII Congreso Internacional de Numismática, Madrid, 2003: actas- proceedings-actes. Ministerio de Cultura, 2005. p. 1269-1279.
    En: http://www.mcu.es/museos/docs/MC/ActasNumis/las_acunaciones_reales.pdf
  • DE FRANCISCO OLMOS, José María. El morbo gothico: La moneda como fuente de estudio de la sucesión al trono en la monarquía  visigoda. Universidad Complutense, Departamento de Ciencias y Técnicas Historiográficas, 2009. En: https://www.ucm.es/data/cont/docs/446-2013-08-22-8%20josema.pdf
  •  https://eccechristianus.wordpress.com/2012/04/13/san-hermenegildo-martir-contra-el-arrianismo/

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Cristina Guirao Pallarés

Alumna de 3º del Grado de Historia de la Universidad de Murcia

Para Radio CEPOAT: el Canal de la Historia.

Temporada 3 – Programa 10 – Zalmoxis

 

Representación de Zalmoxis en The Pagan Beanstalk

Sinopsis

Zalmoxis, el dios que quizás pudo haber sido un hombre, fue la deidad más importante y fascinante del pueblo de los dacios. En este programa hablamos de sus controvertidos orígenes, de su repercusión en la época y de su misteriosa y súbita desaparición.

Redactado y presentado por Francisco del Cerro
Grabación y Postproducción: Inés Martínez

 

Zalmoxis, el dios humano

La religión de los dacios y los getas, habitantes del territorio de lo que sería la actual Rumanía y Moldavia, es de gran interés. Esto se debe a que no es una religión politeísta al estilo de otros pueblos de la Antigüedad, sino que es henoteísta. ¿Qué quiere decir esto? Pues simplemente que se reconoce la existencia de varios dioses, pero solo uno de ellos es suficientemente digno de adoración por parte del fiel. Podríamos decir que es como un monoteísmo que permite la existencia de más dioses aparte del principal, que sería Zalmoxis y del que vamos a hablar a continuación.

Dirá Heródoto, refiriéndose a los mencionados getas, que “se creen inmortales”, ya que “creen que no mueren y que si alguno perece, marcha al encuentro de Zalmoxis, un ser sobrenatural”. Según él, Zalmoxis había sido un esclavo de Pitágoras y que una vez obtuvo la libertad, se enriqueció y volvió a su tierra natal donde se encargó de transmitir las enseñanzas que había aprendido de Pitágoras, junto con la consideración de la inmortalidad del alma. Nos cuenta también Heródoto, que Zalmoxis llevó a cabo una especie de artimaña basada en la construcción de una habitación subterránea con todo lo necesario para sobrevivir durante un tiempo prolongado, y que, una vez terminada, desapareció y se encerró en dicha habitación durante tres años. Al cuarto año salió y su gente creyó que había resucitado de entre los muertos.

Estrabón, por su lado, cambiará la versión de Heródoto en tanto que Zalmoxis aprenderá de Pitágoras, no ya la noción de la inmortalidad que hemos mencionado antes, sino conocimientos sobre los cuerpos celestes, además de mencionar un viaje a Egipto, la tradicional tierra mágica y mística en aquella época. Una vez vuelve a su tierra natal, Zalmoxis se labrará su fama en las altas esferas de su sociedad y conseguirá ser consejero del mismísimo rey. Hecho esto se retirará a una cueva situada en la cumbre de una montaña donde únicamente recibirá al rey o a sus sirvientes. Con el paso del tiempo, dicha cumbre será alabada como un lugar sagrado y Zalmoxis pasará de mensajero de los dioses a divinidad en sí misma.

Sea como fuere, estamos hablando de la creencia en un hombre que es divinizado, lo cual difiere de los dioses habituales que existen desde siempre y que suelen estar asociados a elementos de la naturaleza. Esto es importante a la hora de la llegada del Cristianismo, pues se cree que facilitó la asimilación de esta religión y de la figura de Jesucristo, que al igual que Zalmoxis había muerto y resucitado. Quizás sea por esto, que la figura de Zalmoxis, que había sido tan importante tanto para los dacios como para los foráneos, desaparezca tan repentinamente.

FUENTES

BIBLIOGRAFÍA

  • ELIADE, M. Zalmoxis: The Vanishing God: Comparative Studies in the Religions and Folklore of Dacia and Eastern Europe, University of Chicago Press, 1972, Chicago.
  • ELIADE, M. Bajo el signo de Zalmoxis, Universidad de Zaragoza, 2008, Zaragoza.

Francisco del Cerro Hernández

Alumno de 3º del Grado de Historia de la Universidad de Murcia
Para Radio CEPOAT: El canal de la Historia

Temporada 3 – Programa 9 – La Guerra de las Galias

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Entre los años 58 y 52 a.C., Julio César lideró a las legiones romanas hasta dominar a las tribus galas. Sometió al dominio romano, en una serie de audaces campañas, buena parte de los territorios de las actuales Francia y Bélgica, e incluso realizó incursiones en Britania y Germania. Al acabar su mandato, César había extendido las fronteras de la República romana hasta Europa central y se había convertido en uno de los hombres más ricos y poderosos de Roma. La lucha contra estas tribus constituyó un desafío militar mayúsculo, que puso de manifiesto por qué el ejército romano fue el más poderoso y el más eficaz de la Antigüedad.

Redactado y presentado por David Espinar
Grabación y Postproducción: Inés Martínez

 

La Guerra de las Galias

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La estatua de Julio César realizada por Nicolas Coustou en el siglo XVII lo muestra tocado
con la corona de laurel que se imponía a los generales victoriosos.
Museo del Louvre, París. Imagen en National Geographic

 

Ambicioso vástago de una familia de la más rancia nobleza romana, César protagonizó un espectacular ascenso político en Roma, que lo llevó en el año 59 a.C. al máximo cargo de la República, el de cónsul.

A los 42 años había demostrado su habilidad en las intrigas, su tirón entre el pueblo y, como propretor en la Hispania Ulterior, sus dotes de administrador. Pero para ponerse a la altura de sus rivales de la aristocracia romana, en particular de Pompeyo, le faltaba un triunfo militar indiscutible. Con este objetivo en mente logró que lo nombraran gobernador de la Galia Cisalpina, lo que le daba el mando sobre cuatro legiones, y la posibilidad de emprender una campaña de conquista contra los pueblos que habitaban la Galia libre, provincia que también le fue atribuida.

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Estandarte legionario. Museo Arqueológico, Barcelona.
Imagen en National Geographic

A principios de marzo del 58 a.C., César ocupó su nuevo cargo. Durante los ocho años siguientes sometió al dominio romano, en una serie de audaces campañas, buena parte de los territorios de las actuales Francia y Bélgica, e incluso realizó incursiones en Britania y Germania. Al acabar su mandato, César había extendido las fronteras de la República romana hasta Europa central y se había convertido en uno de los hombres más ricos y poderosos de Roma.

Sin embargo, la guerra de las Galias no fue un paseo militar para César y sus tropas, pues los galos ofrecieron una enconada resistencia y derrotaron a los romanos en varias ocasiones. La lucha contra los galos constituyó un desafío militar mayúsculo, que puso de manifiesto por qué el ejército romano fue el más poderoso y el más eficaz de la Antigüedad.

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Legionarios romanos en la formación de fastigiata testudo.
Relieve de la Columna Trajana. Museo de la Civilización Romana, Roma. Imagen en National Geographic

 

César sabía que el resultado final de sus campañas dependía de sus tropas. Por ello, actuó como un excelente motivador, capaz de conseguir que sus hombres se entregasen en cuerpo y alma a cada tarea, ya fuese un asedio o bien una batalla. Puede que los soldados romanos no fuesen, individualmente, más valientes o más fuertes que los guerreros galos, pero colectivamente eran más disciplinados.

El ejército romano de entonces, era heredero de las reformas llevadas a cabo, medio siglo antes, por el cónsul Cayo Mario, pariente de César. Entre ambos lo habían convertido en una fuerza de guerra casi profesional.

Por todo esto las unidades romanas eran más eficaces en combate que las galas y, sobre todo, eran mucho más capaces de superar situaciones adversas.

Cabe destacar la importancia de los centuriones, quienes en último término garantizaban la cohesión de las legiones. Cada legión, contaba con sesenta de estos oficiales al mando de una centuria de ochenta hombres. En combate se esperaba de ellos que dieran ejemplo de valor y desprecio a la muerte ante sus hombres.

Los Comentarios sobre la guerra de las Galias, obra que escribió el propio Julio César para glorificar sus conquistas en este territorio, están repletos de historias heroicas protagonizadas por estos centuriones.

Por ejemplo, la de Publio Sextio, el centurión que, pese a llevar varios días enfermo y sin comer, formó junto con otros centuriones ante la puerta de un campamento el tiempo suficiente para organizar la defensa, luchando hasta que se desmayó por las graves heridas recibidas.

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La conquista de la ciudadela de Alesia por Julio César y sus legiones dio la victoria final a los romanos frente a los galos.
En la imagen, el asedio de Alesia visto por Henry Motte. Siglo XIX. Imagen en National Geographic

 

La superioridad tecnológica fue también determinante, en la victoria final de los romanos en territorio galo, en particular en lo que se refiere a las conquistas de ciudades. Dominaban un gran número de tácticas estratégicas y máquinas de asedio que podían ser utilizadas en los asaltos a las fortalezas, como torres móviles y arietes, hacían obras de circunvalación para aislar a las ciudades atacadas y construían campamentos fortificados para pasar la noche. Se mostraron como grandes maestros en el arte de la guerra.

Esta combinación de un ejército casi profesional, dirigido por un general brillante y con gran capacidad para tomar ciudades, resultó ser demasiado para los galos. Así pues, las conquistas de César cambiaron para siempre la historia de las Galias y de la propia Roma.

Bibliografía y fuentes

Alumno de 3º del Grado de Historia de la Universidad de Murcia
Para Radio CEPOAT: El canal de la Historia

Temporada 3 – Programa 8 – Los Druidas

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En el mundo galo, la religión y con ella sus principales representantes, los druidas, ocuparon un lugar preeminente en su historia. Los druidas ostentaban cada vez un mayor poder en la sociedad como principales intermediarios entre los hombres y los dioses honrándolos mediante sacrificios. Sin embargo, no solo se ocupaban de los asuntos religiosos sino que también estaban presentes en los asuntos diplomáticos, judiciales y políticos siendo considerados grandes sabios que debían ser respetados y escuchados. El prestigio que rodeó a los druidas no duró eternamente ya que fueron perdiendo su función espiritual, pero lo que más les afectó fue la creciente influencia de la cultura romana.

 Redactado y presentado por Marina García
Grabación y Postproducción: Inés Martínez

 

 

LOS DRUIDAS:

Los druidas muy pronto pudieron crear un calendario basado en el doble recorrido del sol y de la luna. Tal realización fue el resultado de una constante observación de los astros durante siglos, una práctica que los acercó primero al cálculo, luego a la geometría y, por último, a las ciencias en general. Todos estos conocimientos hicieron que se considerara a los druidas como grandes sabios que debían ser respetados y escuchados.  Además de intermediarios entre los hombres y los dioses fueron considerados guardianes del orden natural.

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Druidas durante la realización de un ritual
Fuente imagen: National Geographic España, Los druidas: los misteriosos filósofos de la Galia

 

Desde el siglo IV a.C., diversos autores griegos utilizaron el término de «filósofos» para referirse a los druidas de la Galia, dándoles el mismo estatus que tenían los «magos» para los persas. En esa época, el término «druida» ya se conocía en las orillas orientales del Mediterráneo y servía para referirse a «aquellos que mejor ven y perciben lo que vendrá; los que adivinan». Con los druidas, la religión ya no se limitó a la esfera privada, sino que adquirió una función social y política. Sus conocimientos en astronomía y geometría les permitieron levantar majestuosos santuarios para la comunidad separados de los lugares de residencia y que se disponían en relación con los elementos naturales: el agua, la tierra, el bosque o el cielo.

La educación de los druidas duraba cerca de veinte años, periodo dedicado en gran parte a memorizar conocimientos ya que los celtas despreciaban la escritura por considerarla rígida y carente de alma, para ellos, las ideas escritas estaban destinadas a morir mientras que la palabra estaba viva. Cada año se reunían en una gran asamblea y debatían sobre cuestiones teológicas, pero también sobre los últimos avances científicos. En el curso de esta asamblea, los druidas impartían justicia; y los pueblos se comprometían a acatar las decisiones tomadas. Entre ellos se elegía al Gran Druida, el equivalente a un jefe político, que conservaba este título hasta su muerte.

 Intermediarios entre los hombres y los dioses
Fuente imagen: Nueva Acrópolis: Los druidas, sacerdotes de los celtas

 

Fue así como, a partir del siglo V a.C., los druidas alcanzaron una posición preeminente en los asentamientos galos dominando el arte adivinatorio así como todas las ciencias. Entre el siglo V y II a.C., el paisaje de la Galia se transformó por completo, fue una «edad de oro» en la historia de la Galia, una época mítica en la que los sabios druidas gobernaban la comunidad si no políticamente, sí espiritualmente. También, además de los druidas, existían otras dos órdenes de religiosos que se ocupaban de los asuntos sagrados: los bardos y los vates. De las dos, los bardos eran los más conocidos, actuaban como auténticos censores de la sociedad, dedicaban elogios a algunos personajes y les ayudaban a ocupar cargos políticos. Los druidas, que reivindicaban el conocimiento exclusivo de los dioses y del universo, los consideraban sus rivales y se enfrentaron a ellos, al parecer con cierto éxito. Por otro lado, los vates, de origen muy antiguo, practicaban la adivinación mediante el sacrificio de animales e incluso a veces de seres humanos. Pero estos también fueron suplantados por los druidas que pretendían ser los únicos intermediarios entre los hombres y los dioses. Así pues, los druidas pretendían ser los únicos intermediarios entre los hombres y los dioses. Como inventores del calendario, eran ellos quienes decidían las fechas de las fiestas religiosas; como teólogos, sólo ellos podían conocer la naturaleza de los dioses, sus deseos y la manera de honrarlos.

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Fuente imagen: Ásterix , personajes de Ásterix y Obelix

 

Esa posición clave en la práctica del culto les permitió impulsar una profunda reforma de la vida religiosa en la Galia antes de la conquista romana. El extraordinario prestigio que rodeó a los druidas no duró eternamente. Su implicación en los asuntos políticos, diplomáticos y judiciales les hizo perder su carisma espiritual, pero lo que les afectó más profundamente fue la creciente influencia de la cultura romana.

FUENTES:

 Marina García Soto

Alumna de tercero del grado de Historia de la universidad de Murcia
Para Radio Cepoat: el Canal de la Historia

Temporada 3 – Programa 7 – La Batalla de las Termópilas

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Sinopsis

La Batalla de las Termópilas fue uno de los acontecimientos históricos de la antigüedad más importantes y que más repercusión ha tenido en nuestra época. Tres días pudieron soportar los griegos el ataque persa, que, a causa de una traición, acabó con la vida de Leónidas y sus 300 espartanos. Asi mismo, esta batalla ha servido de inspiración a poetas, pintores y directores de cine a lo largo de la historia, dando lugar a obras maestras de todo tipo.

Redactado y presentado por Víctor Serrano Requena
Grabación y Postproducción: Inés Martínez

 

La Batalla de las Termópilas

 

Audio inicial en : https://www.youtube.com/watch?v=wZR9qBs2GOE

 

AUDIO INICIAL ENhttps://www.youtube.com/watch?v=wZR9qBs2GOE

La batalla de las Termópilas tuvo lugar durante la Segunda Guerra Médica en el 480 a. C. El conflicto duró tres días y se desarrolló en el paso del mismo nombre, cuya traducción “Puertas calientes” proviene del término θερμός,-ή,-όν que significa caliente y Πύλη,ης, que significa puerta.

Todo esto comenzó en el año 481 a.C. cuando Jerjes, rey de Persia, envió emisarios en la península griega exigiendo toda agua y tierra que allí se encontraba. La respuesta por parte de los griegos fue la creación de la liga Helénica, y a pesar de que varias polis se habían puesto del lado de Jerjes, las principales comandadas por Esparta, Atenas y Tebas decidieron frenar el avance Persa.

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Link de la imagen: Mapa de las Termópilas

 

Tras el fracaso de Darío en la primera invasión de Grecia, Jerjes decidió intentarlo de nuevo, esta vez con un inmenso ejército formado por 250.000 hombres. Las tropas griegas estaban formadas por pequeños contingentes de las diferentes polis, en concreto los famosos 300 espartanos de Leónidas, junto a soldados tespios, arcadios, tebanos y corintios, entre muchos otros. En total el ejército heleno llegaba a los 7000 hombres.

Los generales griegos decidieron que el mejor lugar para enfrentarse por tierra a este inmenso ejército persa, era el angosto paso de las Termópilas. Por otro lado, en el flanco marítimo, la flota griega, mejor preparada que la persa, estaba formada por 270 barcos contra los 700 navíos persas. El ejército de Jerjes dependía por completo de su flota para el aprovisionamiento, por lo que no podían distanciarse mucho de la costa. Además, en la zona existía una fortaleza en ruinas, el llamado “muro focense”, que fue rápidamente reforzado por los 7000 griegos.

El ejército persa llegó a las Termópilas el 20 de agosto del 480 a. C., y Jerjes lanzó a su ejército contra la muralla griega inmediatamente. Durante dos días de combate, los griegos comandados por Leónidas rechazaron a los persas, pero entonces, un campesino local llamado Efialtes traicionó a los griegos mostrando a los persas un sendero transitable por el único flanco no cubierto por los griegos. Este esperaba ser recompensado por los persas, pero terminó por no obtener nada cuando éstos fueron derrotados en la Batalla de Salamina.

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AUDIO 2 Escena encuentro entre Efialtes y Leónidas

Leónidas, que conocía la existencia de dicho sendero, había apostado un contingente de focios los cuales advirtieron a Leónidas de que el paso estaba comprometido y la retaguardia por tanto amenazada.

Fue entonces cuando Leónidas tomó la heroica decisión de permanecer en el paso de las Termópilas y luchar, dándole tiempo suficiente al ejército griego a retirarse, e impidiendo a la caballería persa perseguirles.

Cabe decir, que no sólo permanecieron los 300 espartanos, sino que un gran número de tespios y tebanos prevalecieron hasta el final. También hay que resaltar que salvo los espartanos, que eran soldados profesionales, la mayoría de los contingentes eran simples ciudadanos sin casi formación militar.

Como curiosidad cabe resaltar que el número de muertos entre los espartanos no fue de 300, sino de 298. Dos fueron los soldados que, según Heródoto, sobrevivieron a esta celebérrima batalla. Gracias a este mismo autor conocemos sus nombres y la causa de que estos sobrevivieran: Aristodemo y Pantitas. El primero enfermo de un ojo y junto a otro soldado también herido, Éurito, recibieron el permiso para dirigirse a un pueblo cercano a ser tratados de sus dolencias. Pese a no estar en condiciones de combatir, Éurito prefirió volver junto a sus hermanos muriendo en el desfiladero, no así Aristodemo que permaneció alejado del combate en el pueblo de Alpeno. Por su lado, Pantitas fue enviado como mensajero a Tesalia para informar de la situación pero a su regreso se había consumado el desastre.

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Link de la página: Guerras Médicas
Link de la imagen: Mapa de la Batalla de las Termópilas

 

En la actualidad, tras 2500 años de desgaste, el río Esperqueo, situado en la parte inferior del desfiladero, ha ampliado notablemente su anchura. La superficie de la tierra en la que se libró la famosa Batalla está ahora enterrada bajo 20 metros de tierra y la costa se ha retirado en gran medida a través de los siglos debido a la sedimentación.

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Link de la imagen: Escultura, cómic y película. 
Link de la página: From history to comics to cinema.

 

Este acontecimiento histórico de la batalla ha llegado hasta nuestros días a través de Heródoto, entre otros autores griegos, pero la hemos visto recientemente representada en películas  como “300” dirigida por Zack Snyder y protagonizada por Gerard Butler y Lena Headley. Dicho film es una adaptación cinematográfica del comic homónimo de Frank Miller. Además, tuvo repercusión literaria que vemos reflejada en autores como  Constantino Cavafis que le dedicó uno de sus poemas más famosos:

“Honor a aquellos que en sus vidas

se dieron por tarea el defender Termópilas.

Que del deber nunca se apartan;

justos y rectos en todas sus acciones,

pero también con piedad y clemencia;

generosos cuando son ricos, y cuando

son pobres, a su vez en lo pequeño generosos,

que ayudan igualmente en lo que pueden;cavafis

que siempre dicen la verdad,

aunque sin odio para los que mienten.

Y mayor honor les corresponde

cuando prevén (y muchos prevén)

que Efialtes ha de aparecer al fin,

y que finalmente los medos pasarán.”

 

 

 Constantine Cavafy, dibujo de Yiannis Kephallenos.
Link de la imagen: http://www.cavafy.com/archive/pictures/content.asp?id=9
Link de la página oficial del poeta:  http://www.cavafy.com/

FUENTES. WEBGRAFÍA:

OTRAS FUENTES:

  • Sierra Martin, César. 2011. Jerjes, Leonidas y Temistocles modelos griegos en el relato de Heródoto. Universidad Autónoma de Barcelona. (Consultado en:file: C:/Users/usuario/Downloads/286614-395575-1-SM%20(1).pdf )
  • Fornís, César. 2012. Leonidas y las Termópilas: entre literatura, arte y propaganda. Universidad de Sevilla.(Consultado en: http://personal.us.es/cfornis/uploads/publicaciones/capitulos/Homenaje%20a%20Mangas.pdf)
  • Sánchez-Moreno, E. El paso de Las Termópilas 2.500 años (y algunas ficciones) después. (Consultado en: http://www.uam.es/departamentos/filoyletras/hantymed/hantigua/publicaciones/termopilas.pdf 15 de Enero de 2016)

Víctor Serrano Requena

Alumno de Cuarto del Grado de Filología Clásica de la Universidad.
Para Radio CEPOAT, el Canal de Historia.