CIAPI 2022
III CONGRESO INTERNACIONAL ARTE Y POLÍTICAS DE IDENTIDAD

VISUALIDADES Y NARRATIVAS DE LA RESISTENCIA

2022

Presentación

El III Congreso Internacional Arte y Políticas de Identidad. Visualidades y narrativas de la resistencia, que se celebrará en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Murcia del 19 al 21 de octubre de 2022, pretende analizar -desde el panorama artístico actual y bajo una perspectiva amplia y transdisciplinar-, las dinámicas, procesos y poéticas de la resistencia; un término que es susceptible de múltiples interpretaciones, siendo su definición compleja y poliédrica, abarcando diferentes campos de estudio y enfoques teóricos, algunos de los cuales serán objeto de interés para este congreso.

 

Las visualidades y las narrativas de la resistencia como eje fundamental para el desarrollo de la ciudadanía y la democracia en la sociedad global, pueden considerarse desde un nivel aplicado de la investigación, para la consolidación de iniciativas de proyectos artísticos, educativos y comunicativos que apliquen la innovación social en un contexto de justicia social que haga referencia a los retos éticos a los que se enfrenta la ciudadanía. El objetivo principal de este congreso es promover un análisis en torno a las visualidades y las narrativas de la resistencia en el ecosistema de aprendizajes y diálogos que tienen como marco la investigación y la transferencia  social del conocimiento dentro de la Sociedad Red.

 

La resistencia es entendida en el ámbito del congreso desde diversos enfoques artísticos, como el cine, la música, la literatura, el teatro, los videojuegos, etc., y no exclusivamente desde las artes (audio)visuales, apostando por prácticas que se enfrentan y subvierten entornos sociales y políticos fascistas, autoritarios, imperialistas, neo/colonizadores, patriarcales y opresores, y que son protagonizadas por minorías étnicas, raciales, queer, etc. Este congreso se propone también analizar la resistencia, tanto teórica como práctica, a la comunicación, la desinformación, y la  anti-ciencia que domina muchas de las sociedades contemporáneas. Se subrayan especialmente otras poéticas artísticas ancladas en formas alternativas de conocimiento, como por ejemplo, las basadas en filosofías indígenas, alejadas del saber occidental y conectadas de manera profunda con la comunidad.

 

La práctica artística y la política cultural de las emociones suponen considerar a lo largo de la historia distintos momentos de crisis en los que ésta actúa como detonante de redes de apoyo mutuo en los entornos urbanos y poblaciones rurales. Una de las líneas de investigación del congreso propone la presentación de proyectos -realizados o en proceso- que busquen reflexionar sobre la necesidad de creación de redes de afecto para la articulación de comunidades emocionales (Rosenwein, 2006). Las narrativas de la enfermedad, de los cuidados y de la memoria, así como las prácticas artísticas y sociales que construyen sentido dentro de las propias comunidades y al margen de la institución arte, pudiendo tener un carácter procesual, de interrupción en el tiempo o efímero, serán objeto de estudio de este eje temático.

 

En el mundo actual global, dominado por las políticas del capitalismo neoliberal, los colectivos vulnerabilizados tienden a ser los más afectados frente a situaciones adversas. Mientras que por un lado, resiliencia alude a procesos dinámicos y constructivos que permiten el sobreponerse y adaptarse a las nuevas condiciones de dichas situaciones, por otro, estos procesos pueden jugar un papel clave en la reconfiguración identitaria individual y colectiva. Abordar la resiliencia desde una perspectiva crítica y creativa supone una forma de resistencia que persigue la invención de estrategias con las que mitigar los efectos del trauma, subvertir los efectos negativos de la vivencia e incorporar positivamente sus contradicciones. Dentro de este contexto, el caso de las personas desplazadas es especialmente significativo. El viaje migratorio puede convertirse en un complejo periplo lleno de obstáculos y de paradas de duración indefinida, que afectan emocional y psicológicamente a sus protagonistas, abocándolos a un limbo existencial, que puede generar estrés, frustración, ansiedad e impotencia, pero también representar una oportunidad para la introspección y la resiliencia, así como para crear espacios de solidaridad y responsabilidad social, en la línea apuntada por Bauman (2016). Con la pandemia, la reflexión en torno a la (in)movilidad de los procesos migratorios se ha hecho extensible a toda la ciudadanía, debido a los impedimentos sanitarios para el flujo libre de seres humanos, tanto a nivel nacional como transnacional. La práctica artística, sensible a todas estas cuestiones, ha problematizado sobre ellas desde diversas perspectivas, manifestando su compromiso y su visión crítica. Este foro propiciará un espacio de discusión para las propuestas que analicen estas temáticas.

 

La democratización de la imagen digital en la sociedad red imprime un giro en la creación de obras y difusión del arte. La condición de no-presencialidad en el periodo de pandemia y con mayor asiduidad durante los próximos años, junto con los avances tecnológicos que se han debido implementar de forma acelerada durante el confinamiento y que representan una evolución lógica de otras praxis o “modos de hacer” (De Certeau, 1999), tales como la ocupación del espacio no-presencial o la creación de obras en entornos cotidianos, ha sido definitiva para que se produjera un gran aumento de producciones artísticas que utilizan el propio medio para la creación y difusión de sus obras. Estas prácticas serán abordadas dentro de uno de los ejes temáticos del congreso, así como aquellas que revisan de una forma crítica la dependencia de la sociedad actual a las tecnologías de la comunicación y del entretenimiento. Como dice Shoshana Zuboff (2020), ya no podemos ser ingenuos en el uso de las tecnologías: los datos, intencionales o no, de nuestras vidas y deseos, son codificados y empleados por grandes corporaciones. Clarissa Vélliz (2021) lo llama la ley de hierro de la digitalización: digitalizar es vigilar, y el surcoreano Byung Chul Han (2014) actualiza el concepto de psicopoder, observando la extensión de la vigilancia cotidiana y la ausencia de mundo a la que inducen los smartphones -y todo objeto con atributo smart-. ¿Es el vigilante (la tecnología entendida como espía potencial) una amenaza para la libertad y la democracia?

 

Vivir y sobrevivir a un estado de confinamiento debido a causas como una pandemia mundial o un pensamiento político contrario a un régimen, transforma a las personas, las hace más fuertes y acucia su ingenio y creatividad, pero también conlleva un ejercicio mental muy arduo para superar dicha situación. El espacio privado, cerrado, limitado y “seguro”, se convierte en estos casos en un lugar desde el que proyectarse y relacionarse con los demás, así como en ámbito para la acción artística, reivindicativa e intelectual. Sin embargo, el espacio público, por el que sienten predilección desde hace décadas las prácticas artísticas comprometidas y de protesta (Ardenne, 2006), al igual que el urbanismo táctico (Lydon, 2012), despierta inseguridad, al vetarse en él las relaciones interpersonales (por el riesgo sanitario que suponen), o bien la libertad de expresión (en sociedades no democráticas). Cualquier manifestación artística que analice estos nuevos enfoques del espacio público-privado será objeto de interés para este congreso.

 

Las nuevas pedagogías en educación tienen un apartado especial en CIAPI 2022. Éstas elevan a la creatividad como alternativa al clásico aprendizaje memorístico de las humanidades y automático de las ciencias dando paso al Arte como catalizador del conocimiento. A caballo entre la psicología y la neurología, la teoría de la plasticidad del cerebro presente en la obra de Catherine Malabou (2007) fundamenta la idea de que el Arte no puede ser aprendido por el discente, sino estimulado desde un entorno apropiado en total libertad, ni tampoco enseñado por el docente tal y como predijo Arno Stern (2000). Todas estas observaciones son la base para la aplicación de métodos pedagógicos en torno a la libertad y al errar como los propuestos por Montesori (2014) y Fernand Deligny (2009) que no son otra cosa que formas de resistencia a la domesticación y búsqueda de alternativas híbridas cada vez más visibles, como Arte y Tecnología o Arte y Sociedad que desbancan a las asignaturas compartimentadas y estancas.

 

Finalmente, otro fenómeno que acapara la atención de este congreso es la relación entre arte y ecología. La práctica artística relacionada con el pensamiento ecológico supone considerar el concepto de colapso. En este sentido se comprenden las prácticas artísticas y activistas que proponen una acción y reflexión sobre la crisis ecológica desde perspectivas políticas, comunicativas, sociológicas, culturales y de impacto en las formas de vida. El concepto de colapso ecológico, las ecologías oscuras (dark ecologies), ecología profunda (deep ecology) y la ecología queervienen a subvertir la revisión crítica de la representación de arte, vida, biotecnología y entorno medioambiental. Esto es, las relaciones entre la práctica del arte con la ecología social y la ecología ambiental plantean nuevas soluciones y vías alternativas para relacionarnos con nuestro entorno.

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