El Puerto de Cartagena

Investigadores iArq: Felipe Cerezo
Investigadores ARQVA: Juan Pinedo, David Munuera, Ana Miñano, Rocio Castillo.

El puerto de Cartagena ha sufrido a lo largo de su historia numerosos dragados. Algunos de menor intensidad y otros totalmente destructivos que han alcanzado cotas de -14 metros sobre el nivel del mar. El Museo Nacional ARQVA, la empresa ARQUEOMAR y la Universidad de Murcia realizaron durante el verano de 2013 un proyecto de investigación arqueológica que pretende evaluar el estado de los fondos de uno de los puertos más importantes del mediterráneo. El puerto se ha dividido en 10 zonas de trabajo. El estudio de la documentación histórica y de archivo nos ha hecho centrarnos en la denominada Zona 2. La prospección visual y la comprobación del sedimento mediante sondeos arqueológicos ha permitido la documentación de diferentes actividades humanas con una cronología que abarca desde la actualidad hasta el s. II a.C. Además y más sorprendente aún durante la realización de los últimos sondeos se han localizado dos pecios claramente definidos. Uno de cronología contemporánea, XIX y otro de cronología tardorromana con un interesante cargamento compuesto por productos africanos, béticos y lusitanos, característicos de mediados del s. IV d.C.

En esta primera campaña se han realizado 26 sondeos por parte del equipo de trabajo ecabezado por Juan Pinedo (Arqueomar) y David Munuera (ARQVA), junto con Ana Miñano y Rocio Castillo (ARQVA), Felipe Cerezo (Universidad de Murcia), el patrón de embarcación de ARQUA (Emilio Peñuelas), el fotógrafo David Balcázar, “Balky” y la supervisión del director del museo (Xavier Nieto). En esta primera campaña:

  • Yacimiento 1.- Corresponde al propio fondo del puerto en el que, como consecuencia de su dilatada ocupación, se han ido depositando objetos perdidos o arrojados voluntariamente. La excavación ha puesto al descubierto una potencia de sedimentos de más de dos metros de espesor localizándose tres paleofondos principales sellados por antiguas praderas de posidonia oceánica. Estos niveles correspondientes a otros tantos momentos cronológicos permiten detectar los aportes aluviales provocados por las avenidas de las ramblas que desembocaban en el puerto. Este estudio de paleotopografía unido al que está llevando a cabo en tierra la Universidad de Murcia permitirá avanzar en el conocimiento de la evolución de la línea de costa y del paleoambiente. Se ha recuperado una gran cantidad de objetos de muy amplia cronología y tipología. Es de destacar una magnífica colección de pipas para fumar bellamente decoradas. Estos restos, junto a desechos alimenticios (huesos de animales, semillas de frutas, vasijas de cocina, etc.), deben corresponder a los detritus arrojados al mar por los marineros durante los periodos de fondeo de las naves.
  • Yacimiento 2.- Se trata de un barco romano de finales del siglo IV – inicios del siglo V d.C. que transportaba un cargamento heterogéneo en cuanto a sus componentes. Presenta junto a ánforas de origen africano que contuvieron vino y aceite, otras béticas y lusitanas para el trasporte de conservas de pescado. Aparecen también lucernas y otros objetos de la tripulación, algunos con símbolos cristianos impresos. A falta de un estudio detallado, parece ser un barco que redistribuía productos desde un puerto andaluz hasta la ciudad de Cartagena o, en un trayecto más largo a las costas italianas, como documentan barcos similares (Dramont E -Francia o el Punta Ala A -Italia).
  • Yacimiento 3.- De momento, y hasta que se estudien los materiales, parece tratarse de un hundimiento ocurrido entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX. Destacan como hallazgos significativos los correspondientes a la arquitectura del barco (especialmente partes del forro del casco) y elementos de las jarcias (poleas, motones, cabos, etc). También una parte de la pala del timón. El sondeo realizado parece coincidir con la zona de cocina de la embarcación dada la abundante presencia de ollas con marcas de fuego, fuentes, vajilla de mesa, cubiertos, botellas de vidrio, aceiteras y un tonel de madera destinado probablemente a contener alimentos.

Este pecio, junto con el material de época moderna procedente del fondeo de las naves, son pruebas del auge del puerto de Cartagena tras la construcción del Arsenal en el siglo XVIII Se inicia ahora una nueva fase para la restauración y estudio de los materiales. Futuras campañas han de permitir realizar excavaciones en extensión en estos dos yacimientos y continuar la prospección sistemática del puerto que, a priori, se presenta, como no podía ser de otro modo dadas sus magníficas condiciones náuticas y su dilatada utilización, como una zona arqueológica de gran interés.

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