Una parte importante del yacimiento, adyacente a la zona del mausoleo, es la denominada «villa romana». Se le ha dado esta denominación debido a que la mayoría de elementos que la componen nos permiten creer que se trataba de este tipo de edificación rural romana, si bien todavía no se han realizado los suficientes estudios o investigaciones pertinentes que nos permitan afirmar de una forma absoluta que se trata de este tipo de edificación.

Cabe añadir, que este yacimiento sufrió a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX, un grave expolio que afectó a la integridad física de la propia villa, hasta las primeras intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en los años 30 por C. Mergelina, extrayéndose una serie de materiales que se encuentran en el Museo Arqueológico de Murcia, como es caso de diferentes columnas y capiteles, fechados a finales del s. V o inicios del VI d. C.  pertenecientes a a una comunidad latifundista hispanorromana.  Existen hipótesis como la de T. Hauschild en la que explica que los capiteles y columnas corintias añadas pertenecían a una basílica situada en las inmediaciones.  Actualmente se conserva apenas la planta de propio edificio y el afloramiento de una serie de muros que han sido excavados en las últimas intervenciones llevadas a cabo por el Centro de Estudios de Próximo Oriente y Antigüedad Tardía (CEPOAT). Poniendo de nuevo en valor un yacimiento apenas intervenido en las últimas décadas.