Vista cansada por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

Entre los variados signos del envejecimiento, son los que aparecen a una edad relativamente temprana los que suelen causar más incomodidad en muchas personas. Sobre todo hoy, cuando la mayoría seguimos considerándonos “jóvenes” durante mucho tiempo. Una de estas manifestaciones tempranas del envejecimiento es la presbicia, popularmente conocida como “vista cansada”. El ojo es un sistema óptico relativamente simple que consta de dos lentes, la córnea y el cristalino. En los ojos jóvenes el cristalino cambia su forma para enfocar los objetos a varias distancias. Esto se denomina acomodación y se trata de un sistema natural de “auto-enfoque” muy perfeccionado. Los niños tienen una gran capacidad acomodativa y ven con nitidez detalles colocados muy cerca de sus ojos. Sin embargo, con los años y de manera constante, el cristalino va perdiendo elasticidad, se deforma menos y el ojo no puede enfocar objetos próximos. De una manera general, y bien democrática (no se conocen excepciones), todos seremos incapaces de leer, sin ayuda, un periódico colocado a unos 20 cm. de distancia al final de la década de los cuarenta. Es frecuente no reconocer este problema, por lo que solemos ver personas que parecen necesitar unos brazos extra-largos para alejarse lo que están leyendo, antes de reconocer la evidencia y llevar gafas de “vista cansada” para cerca. Como la presbicia afecta a todos, no resulta extraño que su posible corrección, tanto óptica como quirúrgica, sea una de las principales fronteras de la Óptica Visual y la Oftalmología de este siglo. Las soluciones tradicionales, y de probada eficacia, son las gafas de cerca, bifocales y progresivas. Las lentes de contacto son otra solución parcial, así como diversos tipos de lentes intraoculares multifocales que pueden implantarse en las operaciones de cataratas, es decir cuando ya se llevan muchos años de présbita. Como alternativa, existen varias cirugías que pretenden corregir la presbicia. La realidad es que de momento ninguna de ellas está todavía suficientemente probada. El futuro está a la vuelta de la esquina: aparecerán nuevas generaciones de gafas y lentes de contacto progresivas, quizás nuevas y futuristas gafas opto-electrónicas y probablemente mejores procedimientos quirúrgicos más seguros. Algunas de estas nuevas soluciones están siendo ahora mismo pensadas y diseñadas en nuestro laboratorio de la Universidad de Murcia. En el futuro la presbicia puede ser cosa del pasado, aunque siendo realista, probablemente eso ocurrirá en la generación de los hijos de los que ahora estamos en la cuarentena.