VIRUS Y BACTERIAS: BATALLA DE FUTURO, por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico de número

Es buen momento para la reflexión. Los virus, de los que se han contabilizado hasta 800 millones de ellos por metro cuadrado,  se disponen sobre una célula como si se tratara de un insecto posado sobre una superficie esférica mil veces mayor que la de él. Una cabeza poliédrica, cuerpo parecido esférico o alargado y el material genético lo protegen mediante una cobertura de proteínas que se denomina cápside, que solamente puede adoptar unos valores de radios, longitudes, integrando un número determinado de proteínas: los esféricos tienen simetría icosaédrica y agrupan cinco o seis proteínas, formando pentámeros o hexámeros. Los alargados constan de un cuerpo tubular que en los extremos tienen casquetes icosaédricos centrados en uno de los tres ejes de simetría. Son estructuras muy estables y resistentes, con gran parecido a los fullerenos y nanotubos de carbono. Los coronavirus, hoy famosos, se han detectado en 39 especies distintas y el antepasado común más reciente se ha encontrado en el siglo IX a.C.

En general, el mecanismo de actuación de los virus, consiste en acoplarse con “las patas” a la membrana celular de la bacteria victima, colocando su cuerpo sobre un poro y contrayéndose inyecta su ADN a la bacteria.  Pero el ADN contiene el patrón para producir más virus. Los virus no tienen maquinaria molecular para hacer más cosas, por lo que usurpan los mecanismos de las células para multiplicarse. Finalmente las células estallan. La célula a la que se le ha introducido el código ADN, sigue las instrucciones introducidas y fabrica las proteínas programadas. Cuando salen los virus producidos en el interior de la bacteria se dirigen a otras bacterias y se repite un ciclo explosivo de producción de virus. Pero en casos, llega un momento en que se detiene el proceso de producción de virus, porque la maquinaria celular se ve incapacitada para leer el ADN del virus. Esto es lo que ocurre cuando se trata de el bacteriófago Lambda y la bacteria Estchericia Coli. La razón de esto es que la Eschericia Coli se ha reprogramado para utilizar un ADN desconocido en la Tierra y que es incompatible con el código del virus. Esto hace que el bacteriófago sea incompatible con el código del virus. Este es el trabajo que han hecho Ostrov y col. (entre ellos Marc Güell de la Pompeu Fabra) en la Escuela de Medicina de Harvard, que han bautizado a la bacteria como rEcoli-57.

Nada menos que se han precisado hasta 148.955 modificaciones en el ADN para que la bacteria sea resistente al virus. Una bacteria capaz de permanecer inmune a los virus, es un microbio sumamente valioso. La aportación más significativa de estos trabajos es que las bacterias actuales están compuestas de proteínas construidas con los veinte aminoácidos existentes en la Naturaleza, pero la nueva bacteria podría fabricar aminoácidos exóticos, proteínas de diseño que podrían actuar en enfermedades hoy irradicables.

Naturalmente que la capacidad de desarrollar una bacteria a prueba de virus, como es el caso, induce a pensar que se pueda producir una célula humana a prueba de virus, que sería un logro invaluable en la esfera biotecnológica y en la medicina, ya que los virus, como es bien sabido, atacan e infectan a las células humanas. Cabe tener dudas sobre la forma de funcionar las células reprogramadas, con respecto a las naturales, pero queda en la incógnita, de momento.