Virus del SIDA contra el cáncer por el Prof. Dr. D. Cecilio Jesús Vidal Moreno, académico de número

El objetivo de la terapia génica es curar las enfermedades causadas por un gen defectuoso, sustituyéndolo por otro que produzca una proteína funcional. Numerosos investigadores creen que la terapia génica puede ser útil para combatir ciertos cánceres. Con frecuencia, las células tumorales producen proteínas aberrantes que son reconocidas como extrañas por el sistema inmunitario. Cabría esperar que, con su poderosa respuesta, el propio sistema inmunitario destruyera las células cancerosas. En la práctica, la respuesta del sistema es real, pero a todas luces insuficiente. Se puede decir que sin estimulación previa, el sistema inmunitario ignora al tumor. Durante el último siglo, se han venido probando vacunas con la esperanza de estimular el sistema inmunitario, de forma que las propias defensas del paciente exterminen las células cancerosas. Desde el comienzo de los trasplantes de médula ósea, en 1970, quedó patente la eficacia de los linfocitos T (uno de los tipos celulares de la sangre) para combatir la leucemia. De hecho, cuanto más elevada es la cantidad de linfocitos T en pacientes con tumores de ovario, mayor es su supervivencia y mejor su respuesta a la quimioterapia. Si el sistema inmunitario natural puede combatir el cáncer de ovario, quizá pueda detener otros tumores. La eficacia de la respuesta mejoraría aumentando la población de linfocitos T con factores que estimulen la división celular, o utilizando como vacunas organismos que, siendo inocuos, amplifiquen la respuesta inmunitaria. La lucha contra el cáncer daría un paso de gigante si, además de activar el sistema inmunitario, la vacuna incorporara genes, cuyas proteínas facilitaran su entrada en las células cancerosas, pero no en las sanas, y que ya en el interior celular, la vacuna fabricara proteínas capaces de destruir el cáncer. Los virus que originan tumores o SIDA pueden ser manipulados genéticamente para evitar sus efectos perniciosos y usarlos como vacunas. Los virus modificados pueden alertar al sistema inmunitario al tiempo que se dirigen hacia tipos celulares específicos para destruirlos. El éxito de los virus manipulados que, tras infectar la célula cancerosa, producen p53, una proteína que detiene la división celular, estriba en que, si bien son escasas las células tumorales que fabrican p53, son numerosas las células destruidas por la propia respuesta inmunitaria. Actualmente, se está probando una combinación de inmunoterapia y quimioterapia en tumores de laringe. Las investigaciones en curso conseguirán, si no erradicar el cáncer, al menos convertirlo en una enfermedad crónica.