VIAJANDO POR EL TIEMPO por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico numerario

La invisibilidad es una pretensión humana, largo tiempo apetecida e intentada en muchas y muy variadas ocasiones a lo largo del tiempo. El cine se ha ocupado profusamente en el caso de lograrlo por parte de los humanos. Pero en el caso de objetos, el alcance es de otra naturaleza. Por ejemplo, imaginemos que se trata de un barco que, en especial, si es de guerra  supone una ventaja comparativa de tal magnitud, que cualquier ejército apostaría cualquier cosa por disponer de esa ventaja máxima. Y no es imaginación la cosa, porque se describe como un proceso de carga distribuido por el barco para lograrlo. Hoy se manipula la luz para lograrlo con éxito. Einstein y Tesla, al parecer, colaboraron con el ejército norteamericano en un proyecto que había establecido ese objetivo. Cuando murió Tesla, se dice que la CIA fue a su casa con objeto de incautarse de apuntes y notas, supuestamente relacionadas con investigaciones super secretas que debió llevar a cabo

 

Cuando Einstein demostró que el tiempo no es un parámetro fijo, inamovible, que discurre de forma autónoma e independiente, sino que se puede acelerar o acortar, hizo posible viajar a través del mismo.  La base de Camp Hero situada en Montauk, ciudad próxima a Nueva York se fijó como un emplazamiento de defensa a la invasión de la capital norteamericana por mar. Ya empezó a usarse en la guerra de la independencia. Hoy está abandonada. Se hizo famosa porque en sus instalaciones se llevaron a cabo experimentos secretos en los que se trataba de controlar el tiempo. Desde 2002, los terrenos que ocupaban las instalaciones, forman parte de un parque público, pero que mantiene algunas partes inaccesibles, que coinciden con las que tuvieron anteriormente uso militar.  Allí, se dice que había habido una instalación, denominada Sage (operador ambiental semiautomático) conectada a un ordenador y que daba una cobertura de radar muy amplia. Las instalaciones pudieron tener uso para experimentos con seres humanos, según se deja entrever en muchos documentales y escritos de referencia. En Estados Unidos los derechos que se adquieren con la propiedad de los terrenos abarcan también derechos sobre lo que hay bajo tierra. Pero, curiosamente, no dejan explorarlo Hay alguna prueba indirecta de que bajo Montauk se encierran secretos. Hay, incluso, una declaración de una persona que participó en viajes en el tiempo y que sobrevivió.  Se dice que un “tipo especial de energía” permitió viajes por el tiempo. Se llega a afirmar que “la silla” de Montauk fusionaba la energía mental de los participantes con la que generaba esa especie de radar. Esto pudo ser la contribución que pudo proporcionar Tesla en el experimento Filadelfia. Hoy se interpreta que pudo alcanzarse capacidad para la creación de un agujero de gusano. La Teoría de la Relatividad, precisamente, es el fondo de cultivo que permite y justifica la existencia de tales elementos. Se dice, probablemente todo sea imaginación, que a veces aterrizaban en el espacio y otras en el suelo o en madera. Pero se dan cifras espeluznantes, que alcanzan a unas 300.000 personas que participaron en aquellos experimentos Y lo peor es que también se afirma que sólo sobrevivieron unos pocos. Es muy posible que Estados Unidos haya llevado a cabo experimentos y con estas características.  En los años 50 se expusieron seres humanos a bombas atómicas, para estudiar los efectos.

 

Si hay pruebas de cómo enviar personas a viajar a través del tiempo habría que protegerlas, pero conocerlas no estaría nada mal. Hechos desconcertantes los hay. Una miniatura de reloj fabricado en Suiza apareció en una tumba sellada hace 400 años en China. Podría haber sido un viaje por el tiempo. Anacronismos físicos, cuando menos. Cosas que no pertenecen a una época, que están fuera de época, aparecen de forma natural en otro momento. Uno de los incidentes dignos de destacar es el denominado caso Leonardo da Vinci. Su vida está documentada. Cuando nació, su familia, donde viajo, etc. Faltan en su biografía los años 1476 y 1478 en que estuvo desaparecido, Nada se sabe de lo que hizo ni donde estuvo. En la Historia hay casos en que de repente parce que personas han adquirido conocimiento por mecanismos poco usuales. En el caso de Leonardo, algunos afirman  que en esos tiempos de los que no tenemos información, fue a una cueva. ¿Qué hizo allí? Lo cierto es que está documentado que su producción se incrementó enormemente después de 1478. Sabia de anatomía, biología, geología, ingeniería, etc. ¡Dibujó planos cenitales de ciudades de Italia!  Así que la constancia es que hay dos años ausentes en su biografía, seguidos de un tiempo con adelantos sin paragón:  como las máquinas voladoras, que no sabía ni qué eran ni cómo funcionaban. Volvió a la cueva y lo dibujó. La conjetura podría llevarnos a que lo pudo recuperar del futuro. No parece que pueda ser una evolución gradual de conocimiento. Tiene la apariencia de que son saltos cuánticos. Siempre cabe el deseo de que, si vives en el futuro, que debe ser mejor, podrías querer volver al pasado para mejorar el mundo

Viajar en el tiempo ha podido suceder en el pasado. No se sabe si tuvimos ni si tenemos la tecnología necesaria, pero es razonable que puedan haber vuelto al presente y estén entre nosotros. Sin alarmarse y sin dar rienda suelta a una imaginación desbordante. La teoría lo ampara. La tecnología, no sabemos, porque no todo se cuenta. Si fuera sólo la Ciencia la que se pronunciara, sabríamos a Ciencia Cierta en qué punto estamos. Seguimos manteniendo el deseo de poder viajar a velocidad próxima a la de la luz, porque es la única opción para aspirar conocer de cerca el Universo y despejar alguna de las grandes incógnitas, como la de si hay vida fuera de nuestra querida y estimada tierra.