UNO DE CIENCIAS ANTE LA CAMPAÑA RECTORAL por el Prof. Dr. D. José Sebastián Carrión García, académico honorario

En la Universidad de Murcia estamos de campaña electoral al Rectorado y desde esta atalaya de comunicación científica deseo plantear algunas cuestiones que merecerían atención por parte de los candidatos. A ello me invita el escenario sociopolítico habida cuenta de la labor de gestión universitaria se ha visto muy desacreditada. Diagnóstico: demasiada percolación o exceso de mimetismo con la función política. En primer lugar, me preocupa el modus vivendi de las oligarquías de puerta giratoria y, por tanto, me gustaría saber si los candidatos a rector y sus paneles de vicerrectorables estarían dispuestos a poner por escrito un compromiso de que no aceptarán ningún cargo por designación política ni optarán a ningún puesto remunerado como asesor en entidades de lucro justo después de abandonar su cargo en la gestión académica de la UMU. Segundo, ¿aceptarían temporalizar su programa como se hace con un proyecto de investigación y dimitir al segundo año si los hitos programáticos no han sido alcanzados? Lo digo porque las campañas son gloriosas en promesas, pero luego todos parecen olvidar lo que dijeron. Este comportamiento es impensable con un proyecto científico financiado con fondos públicos o privados. Tercero, me gustaría ver un esfuerzo introspectivo y que aquellos que han tenido cargos académicos (vicerrectorados, decanatos, secretarías,…) o políticos, hicieran una autoevaluación de su propia gestión y se sometieran a preguntas sobre la misma, evitando a ser posible las estadísticas sesgadas, pues estamos en la Universidad y no se puede insultar la inteligencia del votante. Digo si aceptarían ser monitorizados en sus hitos curriculares como gestores, del mismo modo que un científico acepta, cuando solicita un proyecto, ser evaluado respecto a su trayectoria y a cómo ha rentabilizado la financiación concedida con anterioridad. Y al equipo elegido, le pediría que ponga su propia agenda, que sea más proactivo y menos reactivo, que mire a la calle de vez en cuando: que los recursos humanos son más importantes que los discursos, que el departamento de producción de ideas es más importante que el escaparate. Les pediría también que piensen antes de actuar y luego que actúen con decisión y justicia social o que se vayan, pero que no abusen del rigor asambleario como parapeto para la inacción. Un proverbio chino dice que “la persona que dice que “no se puede hacer” no debería interrumpir a la que lo está haciendo”. Para ser libre hay que tomar decisiones.