Una química experta en técnicas electroquímicas con vocación de física

ÁNGELA MOLINA GÓMEZ CATEDRÁTICA DEL DEPARTAMENTO DE QUÍMICA FÍSICA DE LA UNIVERSIDAD DE MURCIA.

“Los seres humanos somos pura transformación química”. Ángela Molina Gómez, catedrática del Departamento de Química Física de la Universidad de Murcia y natural de Abarán, empieza la conversación confesando que su vocación estudiantil no era la química. “Siempre quise hacer física, pero no pude porque me tenía que ir a Valencia, así que me tocó elegir lo único cercano a ese campo que había en Murcia”. Aunque no eligió la carrera por vocación, asegura que al final se reconvirtió. Debido a que su interés estaba en la física, se especializó en química física “para inclinar la balanza”.

A pesar de sentir una atracción tan fuerte por la disciplina, no hubo un detonante concreto. “No recuerdo cómo me surgió el interés durante el bachillerato. Nadie en mi familia se dedicaba a esto ni tampoco recuerdo a ningún profesor que me marcara especialmente. Podría haber elegido las matemáticas porque se me daban muy bien, pero la física me gustaba más porque me parecía que era la ciencia que me enseñaba a entender el mundo. La química también es muy importante para entender el mundo”.

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De principiante a experta

A pesar de ser más de física, “me fue bien en la carrera. Como he mencionado antes, me gustaban más las asignaturas que tenían que ver con la química física. Hay que tener en cuenta que la carrera antes tenía una mayor carga de física y matemáticas en el temario. El químico de antes era multiusos, en los institutos muchos profesores de matemáticas y física eran químicos y se dedicaban a eso porque no había otra cosa. Pero en general me gustó la carrera. Es lo que tiene el estudio, que te vas acostumbrando y te acaba gustando todo”.

Tras terminar la licenciatura, decidió quedarse en la facultad a hacer el doctorado. “Hice una tesis centrada en el química física, dirigida por Jesús Gálvez Morillas, catedrático de esa materia”. Asegura que su tesis fue su gran revelación profesional y le sirvió como punto de partida para sus investigaciones posteriores. “La temática de la tesis me marcó. Trataba de la resolución de ecuaciones diferenciales, fundamentalmente de la ecuación de difusión. Aunque el tema de la tesis era muy especializado, y yo por entonces era prácticamente una principiante y no podía prever cuál era su utilidad porque el espesor de los árboles no me dejaba ver el bosque». Después de doctorarse, profundizando poco a poco y trabajando con su equipo de investigación «fui siendo cada vez más experta en el diseño y compresión de técnicas electroquímicas, que son una herramienta de las muchas que tiene el químico para estudiar y caracterizar diversos procesos, y sirven tanto para estudios cinéticos como analíticos. Se utilizan, por ejemplo, para el análisis de trazas de metales, especies orgánicas o nanopartículas de diferente composición para determinar su actividad catalítica, la cual puede ser beneficiosa o perjudicial para el medio ambiente o para nuestro organismo». Puntualiza que «también son de interés para determinar mecanismos de reacción mediante la producción de especies intermedias electroactivas, que se emplean en optimizar el transporte de iones a través de membranas biológicas y para el estudio de la corrosión, entre otras muchas aplicaciones».

«Para dominar las técnicas electroquímicas es condición indispensable plantear y resolver unas particulares ecuaciones diferenciales con condiciones de contorno muy diversas. Así que he pasado toda mi carrera resolviéndolas para diferentes técnicas, lo que a su vez implica el uso de distintos tipos de electrodos, sobre todo microelectrodos. Todo esto forma parte de la química fina, la de laboratorio, pero es extrapolable a otras disciplinas, como la conversión de energía. La química fina es fundamental para la comprensión de los procesos que tienen lugar en las pilas usuales. Y todo esto forma parte de la investigación básica».

El futuro energético

¿A qué se dedica en concreto de este amplio campo? “Analizo la velocidad de las reacciones que se dan en los electrodos. ¿Para qué? Porque es lo relevante de cara al futuro. Para algunas reacciones se busca acelerarlas mientras que en otras que son perjudiciales lo que conviene es ralentizarlas. Para eso es muy importante el diseño de nuevos materiales; el diseño y estudio teórico de cómo funcionan las nanopartículas cuando las pones en distintas superficies».

Actualmente, como es bien conocido, la mayor parte de energía producida tiene su base en el petróleo -continúa Ángela Molina-. Posiblemente si se estudiaran más a fondo otros tipo de energía, como la solar, se conseguiría un rendimiento más alto. A Molina no termina de gustarle este panorama, pero confía en que acabe evolucionando con el tiempo, como tantas otras cosas en el mundo de la ciencia. “El problema es que el petróleo ha generado mucha riqueza y los que la tienen no la quieren dejar escapar. Para que hubiera un cambio tendríamos que ponernos todos a trabajar con energía solar, ya que el problema no es nada fácil. La esperanza es que el paradigma se modifique, y aún así el éxito no está asegurado porque los resultados son imprevisibles. Fíjate por ejemplo, en los increíbles avances que ha habido con los ordenadores en apenas 40 años. Creo que la ciencia aplicada es muy importante, pero es evidente también que la ciencia básica tiene interés para todos y es necesario apoyarla. Es bien conocido que los grandes avances en la medicina tienen su base en la física, en investigaciones que no fueron, a veces, inmediatamente entendidas. Al descubridor del láser no le aceptaron el trabajo la primera vez que lo envió a una revista científica».

Otro campo de investigación en la trayectoria de nuestra experta en reacciones electroquímicas es el estudio de las transferencias iónicas a través de membranas. “Son de interés para ver la capacidad de un fármaco, como anabolizantes o tranquilizantes, de atravesar una membrana. Estudiamos qué condiciones posibilitan que la membrana transfiera o no un determinado tipo de especies cargadas o iones; algo que está también dentro la electroquímica. Este campo tiene grandes aplicaciones a nivel médico y farmacológico”. Una de sus aportaciones a la especialidad que más le satisfacen es “la investigación de los micro y nanoelectrodos porque recientemente hemos generalizado unas ecuaciones que llevaban muchos años ahí sin resolverse».

Pero lo que más enorgullece a Ángela Molina es dirigir desde 1985 el grupo de investigación de Electroquímica Teórica y Aplicada de la UMU. «Es un equipo sólido y estable, lo que no es fácil en este país en la situación actual de la ciencia, y además ha ido creciendo desde su creación». Nuestra experta en electroquímica defiende a ultranza las bondades del trabajo en equipo: «Es fundamental para conseguir logros y estabilidad, por eso estoy muy agradecida a todos los compañeros que trabajan actualmente conmigo, y también a los becarios que han pasado por nuestro grupo y han hecho su tesis con nosotros. De todos he aprendido».

La motivación como clave docente

La docencia es un labor a que la catedrática de Química Física le confiere una enorme relevancia. “Tiene muchos matices. Podemos hablar de la docencia en la licenciatura y en el posgrado, porque la dirección de tesis doctorales también es una tarea docente. Al fin y al cabo estás formando a una persona, y si luego ella crea otro equipo, estás favoreciendo el desarrollo de la ciencia de forma más inmediata. Cuando das clase en la licenciatura también debes fomentar este desarrollo menos inmediato, pero motivando a los alumnos, y eso no es fácil en química física, porque les llenamos la pizarra de ecuaciones, lo que les da dolor de cabeza a los que no están interesados en la química pura. Creo que en la docencia hay que ser entusiasta porque los alumnos lo notan y rinden más».

Ángela Molina, que puede presumir de ser la primera mujer que fue investida académica en la Academia de Ciencias de la Región de Murcia, intenta distribuir el poco tiempo libre que le deja la actividad profesional en aficiones que le sirven para desconectar. Entre sus hobbies figuran la música, la lectura, las series de televisión de acción y suspense, el pilates, pasear por el campo, la decoración de interiores, entre otras muchas opciones. “La vida está llena de posibilidades. La pena es que no hay tiempo para todo”.

Redacción: Paz Gómez Fotografía: Pablo Almansa Fecha realización: 04 diciembre 2014