Una domesticación interesante por el Prof. Dr. D. Mariano Gacto Fernández, académico de número

El estudio de los microorganismos proporciona información esencial sobre los mecanismos básicos de la vida. Además, permite controlar las propiedades indeseables de algunos de estos seres que son patógenos, así como potenciar los efectos de otros beneficiosos a través de técnicas biotecnológicas. Como ejemplo, el control de las enfermedades infecciosas es posiblemente la aportación singular más notable al aumento de la vida media del hombre. Varias investigaciones recientes abren también la esperanza de utilizar microorganismos frente a enfermedades humanas menos dominadas, como el cáncer.

Una publicación aparecida en la prestigiosa revista PNAS (Actas de la Academia Nacional de Ciencias, USA) ilustra cómo la bacteria Listeria monocytogenes, que se transmite por los alimentos y causa una enfermedad grave, puede domesticarse hasta el punto de convertirse en una bacteria asesina de tumores. Los actuales tratamientos contra el cáncer, basados fundamentalmente en quimioterapia y radioterapia, suelen ser de eficacia limitada y producir una supervivencia baja de los pacientes debido a la escasa toxicidad selectiva de estos agentes, que no diferencian mucho entre células normales y tumorales. La mejora de esta situación requiere tratamientos alternativos.

Las cepas patógenas de Listeria tienen tendencia a desarrollar un ciclo de vida intracelular que les permite eludir el sistema inmunitario del hospedador al que infecta. Se ha descubierto que una cepa atenuada (no virulenta) de dicha bacteria puede igualmente ser eliminada por el sistema inmunitario fuera de las células normales pero no cuando penetra en las células tumorales. Tal hallazgo ha sugerido una nueva técnica molecular para luchar contra el cáncer mediante biotecnología microbiana. La estrategia consiste en la posibilidad de utilizar la cepa bacteriana inocua de Listeria para introducir agentes anticancerosos directamente en las células tumorales de una manera selectiva. Aunque la radioactividad puede destruir físicamente células cancerosas, la liberación específica en las células tumorales de moléculas de radionucleidos, como derivados del Renio o del Cobalto, ha sido siempre un problema. Los autores del trabajo unieron 188Renio a la cepa atenuada de Listeria y esta bacteria cargada con el agente radioactivo se comportó de hecho como destructora de tumores cuando se inoculó en células tumorales de ratón. La bacteria se replicó en el interior de esas células y redujo la incidencia de metástasis sin dañar a las células normales. Esta investigación demuestra que la microbiología puede domesticar una bacteria virulenta y convertirla en un agente terapéutico.

Columna de la Academia publicada en el diario La Verdad, el 9 de enero de 2016