Transfección con láser: Biofotónica por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico numerario

El que la importancia de los láseres en Ciencia y Tecnología es creciente es un hecho incuestionable; no hay más que mirar con cierta curiosidad los nuevos dispositivos que lo incorporan como fuente. Las propiedades del láser: monocromaticidad, brillo, coherencia y direccionalidad, hacen de este dispositivo un instrumento único. Las aplicaciones en las que el brillo es la principal cualidad, son quizás, las más aparatosas (cortar chapa de automóvil, por ejemplo), pero no son las más espectaculares, ni siquiera las más importantes. La transfección es una técnica consistente en la introducción y posterior expresión de un ADN extraño en células vivas. Se consigue practicando unos orificios en la pared celular. Unos experimentos llevados a cabo en la Universidad de St. Andrews en Escocia, han concluido que exponiendo las células a, solamente, 0.3 miliwatios de luz violeta (405 nm), durante un tiempo de 40 milisegundos, se consigue perforar la membrana celular para poder introducir los genes extraños, desde el exterior. La ayuda del microscopio es decisiva, porque permite enfocar un objetivo de 1 micra de diámetro. La potencia suministrada en este espacio llega a alcanzar los 1200 megavatios por metro cuadrado que es suficiente para crear un hueco en la pared celular. Pero lo más importante es que la membrana cicatriza muy rápidamente y no hay daños colaterales. Se ha probado implantando en células de hamster, genes resistentes a antibióticos y proteínas fluorescentes de color verde y rojo, comprobando que las células se multiplican normalmente, exhiben fluorescencia y son resistentes a los antibióticos. Hasta ahora la fotoporación con láser requería láseres de femtosegundo, bien de Ti:zafiro, de ión argón o de Nd:YAG, costosos, potentes y grandes, que desencadenan procesos bifotónicos. La luz azul se evitaba, por la razón de que la absorción celular es muy elevada a esta longitud de onda (proceso monofotónico) y se pensaba en que era inevitable la muerte, o el daño celular irremediable. Ahora, se ha demostrado que la potencia de la luz violeta de un láser de diodo es seis órdenes de magnitud que la que requieren los láseres de femtosegundo. Es decir, un láser comercial, poco costoso, pequeño y compatible con los microscopios estándar, optimiza la fotoporación. El camino hacia la cirugía molecular está en marcha.