Terapia celular contra la calvicie por el Prof. Dr. D. Cecilio Jesús Vidal Moreno, académico de número

Ciertas situaciones clínicas, conocidas como alopecias, y las quemaduras en la piel producen pérdida de pelo y distintos grados de calvicie. Sus efectos ocasionan graves trastornos psicológicos. En los últimos años, se han hecho importantes progresos para resolver el problema de la pérdida de pelo, que afecta a gran parte de la población. Se considera que el folículo del pelo es un mini-órgano totalmente distinto de los demás tejidos, y que se caracteriza por sufrir ciclos sucesivos. En cada ciclo, se pierde toda la maquinaría de crecimiento del pelo, que luego se reconstituye a partir de células madre específicas. Se admite que, aparte de producir pelo, el folículo interviene en la regeneración de la piel y en la cicatrización de las heridas. A pesar de la extraordinaria capacidad regenerativa del folículo, en ocasiones, la degeneración en las personas adultas es tan intensa que pierden la facultad de reposición. En estos casos, la escasez de folículos en el cuero cabelludo hace impracticable el autotrasplante. Además, la naturaleza y calidad de los folículos en otras partes del cuerpo son distintas de las de los folículos del cuero cabelludo. Para combatir la calvicie, se puede recurrir al trasplante de células madre del folículo capilar humano (HFSCs) del propio paciente. Estas células reúnen una serie de ventajas en comparación con las células madre embrionarias. Por ejemplo, hasta hoy, no se han dado casos de cáncer tras el uso de HFSCs; tampoco producen reacciones inmunológicas adversas, pues proceden y vuelven a la misma persona; en el cuerpo humano, se sitúan en sitios de fácil acceso. Aunque el número de HFSCs es pequeño en personas con alopecia, hoy día, estas células se pueden cultivar y multiplicar en el laboratorio, conservando su capacidad regenerativa y sin cambios en el fenotipo. Pasado un tiempo, y tras los controles pertinentes, las células se reincorporan al donante. En julio de este año, un grupo de investigadores japoneses ha descubierto que la vitamina D3 mejora y prolonga la capacidad de las HFSCs para producir pelo. Según estos autores, la adición de vitamina D3 a las células en cultivo acelera la maduración del folículo, de modo que el pelo es más grueso, resistente y duradero. Los nuevos hallazgos abren perspectivas muy prometedoras para combatir la alopecia mediante terapia celular.