SUPERINTELIGENCIA por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico de número

La vorágine que vivimos en la actualidad con la Inteligencia Artificial, no se conforma con conjeturas simples, sino que ya pretende ofrecer realizaciones. En algunos casos en estado embrionario, ciertamente. Las especulaciones de la Inteligencia no han tenido sosiego en ningún momento, desde que en la Ilíada, Homero ya concebía la asistencia con antropomorfas realizaciones áureas que ayudaban a caminar a Vulcano por sus mal formados pies, como podemos ver en el Libro XVIII de la Iliada, tomo II de la segunda edición de la Librería Castellana de Paris traducida en 1948 por: José López Hermosilla:

Así Cáris habló, y á Tétis luego

Por la mano condujo del alcázar

A lo mas interior; y en alta silla

Que en variada labor con clavos de oro

Estaba guarnecida, muy hermosa

Y sobre una tarima colocada

En que el pié delicado descansase,

La hizo sentar; y al ínclito Vulcano

Llamó después, diciéndole: « A esta sala ,»

Esposo, ven ahora, porque Tétis»

Aquel gran beneficio. Mas en tanto»

Que voy á recoger las herramientas»

Del oficio y los fuelles, tú prepara,»

O Caris, el espléndido convite»

Que á tan ilustre huéspeda es debido.»

Dijo él tiznado gigantesco numen;

Y alzándose del trono en que sentado

Junto al yunque estuviera, cojeaba,

Y con mucho trabajo se movían

Sus mal formados piés. Quitó del fuego

El fuelle; y recogiendo la herramienta

Con que entonces estaba trabajando,

En un arcón magnífico de plata

La encerró toda ; y del tiznado rostro

Y ambas las manos, y el fornido cuello,

Y el muy velludo pecho, con esponja

Lavó el sudor y el humo; y ya vestida

La túnica y el cetro poderoso

Empuñando, salió donde esperaban Tétis y Cáris.

Cojeando vino ;Pero sus tardos pasos dirigían

Dos estatuas que él mismo fabricara

De oro macizo, y semejantes eran

A las jóvenes vivas. En su mente Inteligencia habia, y

con la boca Hablaban, y del pecho espiraban

Vital aliento, y de los mismos dioses

Las labores de manos aprendieran;

Y entonces por el brazo sostenido

A su señor tenían, que despacio

Aun así caminaba, Y cuando vuelto

Hubo al regio salon, cerca de Tétis

En áureo trono se asentó; y asida

La mano de la diosa, así la dijo :«¿Porqué, augusta deidad, hermosa Tétis» Y á nosotros tan cara, á este palacio» Vienes ahora, cuando no solías» Antes venir? A complacerte pronta» Está mi voluntad, si lo que pides» Lícito fuere y mi poder alcanza.>

Respondió Tétis, lágrimas vertiendo:* Vulcano! ¿piensas que de cuantas diosas…

Como vemos, no se trata de los juegos del Medioevo que siempre acababan por encontrar a alguien debajo de las faldas de la camilla que movía las fichas de ajedrez. A partir de mediados del siglo pasado, con los ordenadores electrónicos en el mercado, se inician las propuestas cada vez más audaces de lenguajes y sistemas de programación en los que el aprendizaje se aborda con seriedad y eficacia crecientes. Tras los sistemas que incorporan reglas operativas, se comienza a abordar la construcción de sistemas capaces de aprender. Primero tímidamente y posteriormente con más extensión y profundidad. Hoy comienza a ser una realidad factible.

En 1965 Good predijo  que “…una máquina superinteligente podría diseñar incluso mejores máquinas:  iba a tener lugar una “explosión de inteligencia” que sobrepasaría de lejos la inteligencia del hombre”. Hoy hay una legión de expertos que mantienen la propuesta. Bostrom describe las consecuencias de esta explosión de IA en términos dramáticos, poniendo en duda la capacidad del humano para controlar el proceso. Otros piensan que una vez que se alcance el nivel humano por parte de la Inteligencia Artificial, tendrá lugar una retroalimentación positiva, lo cual es estimulante. Probablemente, piensan otros, la IA podría ayudar a diseñar mejor IA y así sucesivamente, en una especie de círculo virtuoso.

Al punto crítico en que la IA iguale a la humana se le denomina ”la singularidad”, recordando procesos físico-matemáticos de referencia. No es probable que llegue a tener existencia real un momento  tan concreto, ya que hay que interpretar que estamos inmersos en un proceso .y no en un evento aislado. Por otro lado, no es previsible que la IA iguale las capacidades humanas, todas, de una vez. En algunas facetas como la del cálculo complejo, ya se puede considerar que lo ha alcanzado, incluso superado, mientras que en otros, como el reconocimiento de las emociones, estamos todavía algo lejos.

Los partidarios de la Superinteligencia, opinan que ya se han superado las expectaciones formuladas poco tiempo atrás. Sin ir más lejos, a mediados del siglo pasado no mucha gente era capaz de conjeturar que el ordenador superaría a un avezado jugador de ajedrez. Ocurrió. En 1997 el Deep Blue de IBM derrotó al campeón del mundo Gary Kasparov en  un enfrentamiento al mejor a seis partidas. Del mismo modo, en el año 2000 se pensaba que nunca sería derrotado por un ordenador, el campeón humano del juego asiático  Go. En 2016 el DeepMind’s AlphaGo derrotó al jugador campeón Lee Sedol por cuatro juegos a uno.

Naturalmente, la cualidad de la inteligencia para mejorarse a sí misma es un capítulo aparte al de las capacidades para resolver problemas. El pensamiento humano se ha desarrollado a lo largo de miles de años y todavía no estamos capacitados para diseñar programas con una inteligencia superior a la nuestra. No obstante, en los últimos tiempos se han desarrollado de forma significativa avances notables. En 2017 ya se ha anunciado la existencia de programas de IA capaces de desarrollar programas de IA. Si tenemos en cuenta que los desarrollos siempre están más avanzados que lo que se publicita, los avances deben ser significativos. Estamos en ello, que diría el genuino. Pues, ¡bienvenidos sean!