Sobre la enfermedad celíaca (3) por el Prof. Dr. D. Cecilio Jesús Vidal Moreno, académico de número

Columna de la Academia publicada en el Diario La Verdad el 3 de febrero de 2018

La celiaquía emana de la confluencia de factores genéticos, inmunes y ambientales, pero ¿de qué factores ambientales? Casi seguro que la ingesta prolongada de alimentos con gluten favorece la celiaquía. Lo prueba el número creciente de celíacos en países de Asia que abrazaron la alimentación occidental (fast-food) en contra de la tradicional. Pero desde 1950, los nuevos hábitos alimentarios han modificado la naturaleza de la flora intestinal. El intestino humano alberga una población numerosa de microorganismos (la flora intestinal o microbiota), que en conjunto aportan un elevado número de genes (el microbioma). El microbioma es único para cada persona y parecido entre los miembros de una familia. La población microbiana de nuestro intestino será diferente de la de nuestros ancestros y responderá de modo distinto a los alimentos con gluten. El uso (y abuso) de antibióticos habrá afectado a la composición y número de organismos del intestino y, aunque el interés por la flora intestinal es reciente, se sabe que el microbioma es dinámico, cambiante con la edad y la dieta, y distinto en el intestino sano y patológico. La inter-relación dieta-flora microbiana repercute en la digestión, la absorción de nutrientes y el metabolismo. Puede, incluso, que la comunicación flora, dieta y sistema inmune contribuya a la obesidad, inflamación intestinal y celiaquía. Los pocos estudios realizados hasta ahora revelan diferencias entre la flora intestinal de personas sanas y celíacas, entre niños nacidos por vía vaginal o por cesárea, y entre los niños alimentados con leche materna y los que no. Si la alimentación materna puede proteger de la celiaquía, tal vez haya bacterias que protejan de la celiaquía y otras que la favorezcan. Todavía no se sabe con certeza si las diferencias observadas entre personas sanas y celíacas en la flora intestinal son causa o efecto de la celiaquía, pero lo cierto es que si los celíacos dejan de ingerir alimentos sin gluten dichas diferencias persisten. Todas estas observaciones sugieren que la flora intestinal es uno de los factores (pero no el único) que favorece la celiaquía. Muchas preguntas quedan por aclarar sobre la celiaquía en los ámbitos de la genética y epigenética, la inmunología, las acciones de la inmunidad innata y la adaptativa, el papel de las bacterias comensales y patogénicas, la influencia de los probióticos, las condiciones del medioambiente…etc. Las respuestas darán paso a nuevas estrategias terapéuticas para suprimir o mejorar el estado de los celíacos..