Sobre la enfermedad celíaca (2) por el Prof. Dr. D. Cecilio Jesús Vidal Moreno, académico de número

Columna de la Academia publicada el 27 de enero de 2017 en el Diario La Verdad

Para un celíaco, cada día representa un desafío para escoger alimentos y preparar comidas libres de gluten. El problema se reduce o desaparece con dietas sin gluten, pero el asunto no termina aquí. Un celiaco tiene mayor riesgo de padecer otras patologías, como diabetes, infertilidad, hipotiroidismo…. La curación de los pacientes pasa por aclarar el origen de la celiaquía: 1) un fallo genético ‘interno’; o 2) una sucesión de fallos desencadenada por factores externos. La sangre extraída de personas en 1950 y la sangre de personas de género y edad parecida, pero extraída desde 1995 revelaron que, respecto al total de muestras, el número de celíacos había aumentado del 0.2% al 1%, o sea 5 veces en 15 años. Dicho aumento en tan poco tiempo muestra que en la celiaquía intervienen factores genéticos (en el ADN) y no genéticos. Lo demuestra el hecho de que entre los pueblos del norte de la India, los que toman alimentos elaborados con trigo, la cantidad de celíacos se acerca al 1%, una cifra mucho mayor que la de sus vecinos que consumen sobre todo arroz. Parece pues que la ingesta continuada de alimentos con gluten favorece la manifestación de la celiaquía; todavía más, puede que la cantidad de pan en la dieta sea otro factor a considerar. Las personas diagnosticadas como potenciales celíacos suelen presentar fallos en uno o dos genes para las proteínas HLA-DQ. Los fallos afectan al 40% de la población mundial, los cuales tendrán propensión a la enfermedad. Pese a tan elevado porcentaje, lo cierto es que tan sólo un 1% de la población sufre celiaquía. Entonces ¿por qué ciertas personas susceptibles sufren la enfermedad y otras, también susceptibles, se libran de ella? Las proteínas HLA-DQ residen en la membrana de las células T presentadoras de antígenos. En la membrana, HLA-DQ actúa como un receptor que regula las actividades de las células T, entre ellas su capacidad para distinguir entre las proteínas propias y las ajenas al propio cuerpo. Si el fallo en HLA-DQ no implica celiaquía necesariamente ¿qué otro(s) factor(es) lo hacen? A la contribución de factores genéticos e inmunes hay que sumar los factores ambientales. Las propuestas son muchas y variadas, pero será otro día cuando les comente los beneficios de la lactancia materna en niños susceptibles al gluten y el papel que desempeña la flora intestinal en la prevención (o el desarrollo) de la celiaquía.