Sobre el arte de la navegación por el Prof. Dr. D. Carlos Ferrándiz Araujo, académico numerario

La celebración de la America’s Cup en las cercanas aguas levantinas, como culmen de la navegación a vela, constituye una buena ocasión para enmarcar los comienzos técnicos y científicos del “arte de navegar”, primer estadio de la moderna náutica, desechando retóricas absurdas sobre hazañas, temeridades y lances. En su devenir, el hombre ha intentado siempre dominar las aguas, surcarlas, pero no será hasta el Renacimiento cuando se establezcan los fundamentos científicos de la navegación, gracias, por un lado, a los saberes teóricos en matemáticas, astronomía, geografía, historia natural y filosofía natural; por otro, tanto a los saberes prácticos en arquitectura, ingeniería, arte militar, beneficio de minerales, albeitería, como a las ocupaciones pragmáticas, según el profesor López Piñero. Las aportaciones de portugueses y españoles fueron fundamentales en el inicio de la tecnología moderna sobre la navegación, que conllevaron además descubrimientos tanto de nuevas tierras, como de seguridad en las comunicaciones y tránsitos. Tras las primigenias obras de Martín Fernández de Enciso (1519), Francisco Falero (1535) y Alonso Chaves, surgieron las de Pedro de Medina (1545) y Martín Cortés (1551), que sobrepasaron los rudimentos científicos de aquéllos, siendo verdaderas aportaciones científicas, tanto por su concepción como por su extensión. Precisamente Pedro de Medina (1493-1567), entre otras obras, publicó “Libro de grandezas y cosas memorables de España” (1548), cuyo capítulo CXLII lo dedicó a Cartagena, intitulándolo “De la provincia y muy noble ciudad de Cartagena”, donde se lee “Este es el mejor puerto de mar de España y aún tengo que uno de los mejores del mundo que ahora se saben”. En otras ocasiones, Murcia y Cartagena estuvieron presentes en la historiografía de la navegación y en la aventura americana, baste recordar la estancia de Cristóbal Colón en Cartagena (1473-1476) enrolado en la flota de Renato de Anjou o la de los Reyes Católicos en Murcia (1488), que les proporcionará -más tarde- para la gesta del ultramar al intérprete Luís de Torres, al pintor Diego Pérez y a los pilotos Juan de Cartagena, Jerónimo Gálvez, Macián del Poyo. Y, especialmente, al nuevo descubridor de derroteros y tierras Juan Fernández (1536-1599), a quien se debe la mejor y más rápida comunicación entre Perú y Chile y el hallazgo del archipiélago de su nombre (1574). Actualmente, el puerto de Cartagena espera, seria y pacientemente, su relanzamiento como “verdadero parque científico náutico” del Mediterráneo, como señal inequívoca de futuro de la Región de Murcia.