siRNA: SILENCIAMIENTO DE GENES AL ALCANCE DE MUCHOS por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico numerario

El estudio intensivo de los genomas realizado en los últimos años ha incrementado de forma muy significativa nuestra comprensión de las funciones de los genes pero aún queda mucho por avanzar en este terreno. Una forma de estudiar in vivo la función de un gen es su silenciamiento, es decir evitar que se exprese. Además si se trata de un gen asociado a una enfermedad, su silenciamiento puede ser beneficioso. Sin embargo el conseguir el silenciamiento ha sido hasta ahora un sueño debido a sus muy grandes dificultades técnicas, pero el sueño ha podido empezar a estar al alcance de cualquier laboratorio gracias a la observación reciente de que unas pequeñas moléculas de ácido ribonucleico (RNA), llamadas siRNA, de tan sólo 21 nucleótidos son capaces de inhibir la expresión de genes dianas.

Estos siRNA (small interference RNA) se originan naturalmente en la célula por degradación controlada de RNA de doble hebra en el que se basa un mecanismo natural de la célula para regular la expresión génica, por ejemplo para impedir la expresión de genes víricos, como se ha observado en ciertas especies vegetales y de invertebrados. Los siRNA se pueden preparar sintéticamente, de forma muy fácil y provocan el silenciamiento génico mediante su asociación con la correspondiente molécula de RNA mensajero, induciendo su degradación. La disponibilidad de esta herramienta revolucionaria ha permitido la puesta en marcha de toda una serie de proyectos entre los que podemos mencionar los estudios en células aisladas en cultivo, para averiguar las consecuencias del silenciamiento de un gen, y también diversas posibilidades terapéuticas. Entre estas últimas está el silenciar un gen alelo que exprese un mRNA mutado, sin afectar al otro alelo que expresa un mRNA normal, como se ha demostrado ya en estudios realizados con células procedentes de enfermos con atrofia muscular espinobulbular. Igualmente se han realizado silenciamientos de oncogenes como K-RAS V12, y con genes asociados al virus HIV-1, en células en cultivo.

Es evidente que habrá de darse un salto en investigación para poder aplicar esta tecnología para la terapéutica humana, así como perfeccionar nuestro conocimiento del mecanismo de acción de estos RNA, pero no cabe duda que se ha abierto un importante frente investigador que promete resultados revolucionarios en nuestra capacidad de entender y manejar los genes.