Robótica y Medicina por el Prof. Dr. D. Juan López Coronado, académico honorario

Los nuevos sistemas de percepción, incorporados a recientes generaciones de robots, permiten predecir un incremento notable de la robótica en nuevos escenarios hasta ahora insospechados. Hasta hace poco la robótica se concentraba en aplicaciones industriales o farmacéuticas, caracterizadas por la repetitividad de las operaciones de manipulación y bajos niveles de inteligencia. Hay que destacar en este contexto la aplicación en masa de robots en la fabricación de automóviles. Los nuevos sistemas artificiales de percepción, entre los que destacan visión y tacto, incrementan la presencia de la robótica en campos muy diversos. Entre ellos destacan el hogar, la atención a las personas mayores o disminuidas y la cirugía médica. En robótica médica, área en plena expansión, el robot de manipulación se incluye en una estación de trabajo ampliamente informatizada, dotada de dispositivos de accionamiento avanzados y sistemas de asistencia en la toma y seguimiento de decisiones, basados en técnicas de adquisición y tratamiento de imágenes. Los sistemas de manipulación, controlados mediante dispositivos de accionamiento altamente ergonómicos (joysticks y palancas de teleoperación), gobiernan con precisión el posicionamiento del extremo del robot que soporta la herramienta quirúrgica. Actualmente, más de 800 robots tipo Da Vinci, instalados en diferentes hospitales, ayudan a insertar válvulas y extirpar tumores cancerosos. Otra prestación trascendental, adicional a la precisión en el posicionamiento, se encuentra en la necesidad de proporcionar al cirujano la sensación de tacto y grado de consistencia o dureza de la zona intervenida. Para resolver este problema en robótica se hace uso de las denominadas “técnicas de control por realimentación de fuerza”. Es un procedimiento económica y técnicamente costoso, pues requiere complejos programas de control o la utilización de sofisticados transductores de fuerza adecuadamente situados en la estructura del robot. Llevando estos conceptos al límite de las posibilidades tecnológicas actuales, un grupo de neurocirujanos e ingenieros canadienses, después de más de seis años de trabajo, han desarrollado, en colaboración con la Universidad de Calgary, un robot denominado “NeuroArm”, orientado hacia la microcirugía cerebral. Diseñado para ser controlado por un cirujano desde el ordenador de la estación de trabajo, “NeuroArm” utiliza técnicas de imagen basadas en resonancia magnética en tiempo real, proporcionando al cirujano un grado de detalle y control sin precedentes, permitiendo manipular con gran precisión herramientas a escala microscópica. La primera intervención con este robot tuvo lugar en mayo, du