RNAs extracelulares: un nuevo tipo de señal endocrina por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico numerario

Según el denominado dogma central de la Biología Molecular, el DNA se autorreplica y codifica el RNA que a su vez sirve para la síntesis de las proteínas que desempeñarán papeles muy variados en la célula. Poco a poco, se ha ido descubriendo que los RNAs son biomoléculas más versátiles de lo que se pensaba, pudiendo desempeñar papeles catalíticos, como sucede en la biosíntesis de proteínas en el ribosoma donde un RNA actúa como un enzima. Pues bien, hace tiempo que se había venido observando la presencia de pequeños RNAs en la sangre de mamíferos, pero hasta recientemente no se ha concluido que estos RNAs tienen un significado biológico, al ser producidos en unas células y servir de señal para otras. Estos RNAs extracelulares (exRNA)) se producen tras el procesamiento de precursores en el núcleo, procesándose finalmente en el citoplasma dando lugar a dúplex de RNA de 22 pares de bases que son los miRNAs (microRNAs). Cuando estos miRNAs salen al torrente circulatorio serán los exRNAs o RNAs extracelulares. Para evitar su digestión por RNAsas estos ácidos nucleicos deben viajar asociados a estructuras que los protejan, como son liproteínas (HDL), exosomas, cuerpos apoptóticos o microvesículas lipídicas. Se han obsevado hasta ahora comunicaciones intercelulares mediante estos exRNAs entre células cancerosas situadas en diferentes localizaciones e incluso podría ser este un camino de propagación del tumor o, al menos, una señal preparatoria para su expansión. También entre células endoteliales y células del músculo liso, y en estos casos el RNA extracelular puede regular la expresión génica de la célula diana. Muy curioso es que podrían darse incluso comunicaciones inter-especie por este camino. Se ha comprobado que exRNAs procedentes de arroz pueden modular los niveles de lipoproteínas en humanos y de la misma forma, exRNAs secretados por microorganismos pueden condicionar la expresión génica de células de tejidos distantes. Quedan muchas incógnitas por resolver sobre este interesante descubrimiento, tales como la forma en que se regula la producción de exRNAs, cómo se secretan y cómo consiguen penetrar en las células dianas. Pero ciertamente que merece la pena su estudio. Además, el hecho de que cambien sus niveles en sangre en función de estados funcionales diferentes o patologías diversas, hace pensar en que pueden ser nuevas moléculas que ayuden en el diagnóstico, Y es más, ¿por qué no pensar en administrarlos o bloquearlos como método terapéutico, una vez que hayamos descifrado sus funciones?