Residuos orgánicos: una oportunidad por el Prof. Dr. D. Carlos García Izquierdo, académico de número

La evolución de la sociedad ha llegado a un modelo de vida basado en un constante incremento del consumo, cuya consecuencia inmediata es hacer frente a una serie de residuos derivados de su propio comportamiento que ponen en entredicho la continuidad de dicho modelo. Los residuos constituyen un elemento básico de nuestra sociedad al que no podemos, por ahora, renunciar; y aunque no debemos ser conformistas y hemos de procurar su reducción en lo posible, siendo conscientes de que en la actualidad hay que convivir con ellos. Estamos pues obligados desde una perspectiva social y ambiental a darles la salida más adecuada posible, al ser un constituyente de nuestra propia actividad, asumiendo nuestra responsabilidad. El Programa de Acción de la Unión Europea “Hacia un Desarrollo Sostenible”, estableció la estrategia de gestión de residuos, señalando una jerarquía de opciones de acuerdo al siguiente orden de prioridad: Reducción – Reutilización – Recuperación de materiales – Valorización energética – Eliminación, cuando las anteriores no son posibles. De entre todos los tipos de residuos que hoy en día se generan, los de origen orgánico (de naturaleza urbana, agrícola o animal) son importantes por su cantidad. Además, se producen diariamente y de forma puntual, lo cual es una particularidad que les hace merecedores de un tratamiento especial entre todo el conjunto de residuos existentes. Su vertido incontrolado originaría un tipo de contaminación que difiere de la generada por emisiones gaseosas o líquidas. Por suerte, la ciencia, y la tecnología que la acompaña, trata de solucionar o mitigar problemas, y ha hecho que muchos de estos residuos sean “valorizables” una vez tratados de forma adecuada: 1) Como enmiendas orgánicas para suelos, constituyendo estrategias para evitar su degradación y desertificación; 2) Como fuente de energía, mediante su biometanización y conversión en metano; 3) Extrayendo de ellos productos con un claro valor añadido (aminoácidos a partir de residuos proteicos como los cárnicos, o antioxidantes a partir de residuos agrarios). La Unión europea, en su próximo programa de investigación dentro del Horizonte 2020, pone énfasis en la necesidad de generar los conocimientos necesarios para poder ofrecer a nuestros residuos orgánicos la solución ambiental, social y económicamente sostenible que necesitamos como sociedad, obteniendo además la posibilidad de crear riqueza. Pero todo ello de manera sostenible, sin perjudicar a nuestros propios recursos. La coherencia ante todo.