Quiralidad por el Prof. Dr. D. Manuel Hernández Córdoba, académico de número

Quiralidad: sonoro término que se refiere a la propiedad de un objeto de no ser superponible con su imagen reflejada en un espejo. Como otros vocablos que nos son más familiares, deriva del término griego con el que se denomina la mano, que proporciona un buen ejemplo ya que una mano es la imagen especular de la otra. Así, es bien conocido que la quiromancia es la adivinación a través de la lectura de las líneas de la mano o que quirófano es una sala para manipular estructuras anatómicas con fines médicos. El término se emplea en química para señalar que hay moléculas que parecen idénticas y que tan sólo se diferencian porque son imágenes especulares. Esas moléculas reciben el curioso nombre de enantiómeros, proveniente del griego con el significado de partes opuestas, o de isómeros ópticos ya que pese a ser iguales interaccionan de forma diferente con la luz visible. No hace falta estudiar química para predecir que esas moléculas “casi” idénticas, pueden reaccionar de muy diferente forma. Hace medio siglo se puso en evidencia dramáticamente este hecho pues un fármaco comercializado como sedante y para prevenir náuseas durante el embarazo contenía dos enantiómeros: uno de ellos originaba el beneficio indicado mientras que el otro causaba malformaciones en los fetos. Hoy en día los científicos consideran con detalle esta propiedad antes de lanzar un nuevo fármaco al mercado.

Se debe a Luis Pasteur el descubrimiento y primera explicación de la quiralidad molecular. Pasteur, introductor del procedimiento de conservación de alimentos conocido como pasteurización y por sus avances en el desarrollo de vacunas, entre otros muy notables logros, era químico de formación y en este ámbito hizo su primera contribución. En 1848 demostró su genio científico cuando al examinar los diminutos cristales de una sal del ácido tartárico obtenida en el laboratorio, que no interaccionaba con la luz visible, observó que no eran idénticos, sino que unos eran imagen especular de otros. Con ayuda de unas pinzas (algunos dicen que con una crin de caballo, algo dudoso pero de mayor repercusión mediática) fue separando pacientemente los cristales y demostró que, una vez disueltos, las disoluciones eran ópticamente activas pero su interacción con la luz era opuesta. Había nacido la estereoquímica. Luis Pasteur tenía tan sólo 25 años cuando hizo estos estudios y poco después recibió la Legión de Honor francesa, el primero de los muchos y merecidos reconocimientos a su inmensa labor científica.