QUÍMICA PARA SU ALTEZA por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico numerario

Hofmann fue un químico alemán, nacido en Giessen (Hesse), discípulo de Liebig, que en 1845 fue nombrado primer director del Royal College of Chemistry, permaneceindo durante dos años en excedencia de su puesto de profesor extraordinario en Bonn, donde volvió en 1864 y al año siguiente fue elegido como profesor de Química y director del laboratorio en la Universidad de Berlín. Sus primeros trabajos los desarrolló sobre el alquitrán de hulla y permitieron establecer la naturaleza de la anilina. Fue su primer amor, al que no abandonó el resto de su vida. Observó una proximidad entre ella y el amoniaco, en la que basó un trabajo sobre las aminas y las bases amónicas y los compuestos de fósforo. Preparó la rosanilina con la que inició los estudios sobre los colorantes, que le hicieron famoso.

En cierta ocasión se presentó de improviso en su laboratorio la princesita Victoria. Curiosa en extremo, le formuló muchas preguntas sobre lo que hacía, acabando por el interrogante básico ¿qué es la Química? Su alteza no aceptó de buen grado una contestación, quizás apropiada para niños, pero que no iba al fondo de la cuestión. Hofmann se tuvo que emplear a fondo y responder con seriedad que la Química se ocupa de los fenómenos de la Naturaleza que transforman la estructura de los cuerpos. En oposición a ella, también le aclaró, se encuentra la Física, que se ocupa de los fenómenos que no suponen ningún cambio en la estructura de los cuerpos. No eran conceptos fáciles de asimilar y Hofmann apeló a ejemplos concretos que hicieran visible el fondo de la cuestión. Tomó un pedazo de hierro y se lo mostró. Si lo caliento, comenzará a enrojecer. Se llegará a ablandar tanto, que se le puede moldear y darle cualquier forma. Pero cuando se le quite el fuego, se enfriará, su incandescencia se apagará y la masa tornará a ser, de nuevo, oscura y recuperará su dureza. El hierro, tras pasar por aparentar otra forma y distintas propiedades, vuelve a ser hierro de nuevo, como antes de calentarlo. Los cambios que han tenido lugar, solamente son transitorios. El calor le ha hecho pasar de sólido a “casi liquido” y después ha ocurrido lo contrario, al privarle del calor. Estos son los fenómenos de los que se ocupa la Física. Ahora, la princesita comprendió en toda su extensión. Todavía quedaba por mostrar algo concreto de la Química. Para ello, Hofmann introdujo un trozo de hierro en ácido sulfúrico y dejó que actuara durante un tiempo suficiente como para que acabara desapareciendo el hierro. Ahora, la cápsula en la que había depositado el hierro, solamente tenía un líquido de color azul oscuro. Si lo evaporaba, obtenía un cristal transparente de color verde azulado, como así ocurrió. El cristal se lo entregó a la princesita que, inevitablemente comparó con un trozo de hierro oscuro igual al que se había transformado en un brillante y magnífico cristal. Había tenido lugar un cambio de estructura. A partir de dos substancias había aparecido una nueva materia. El ácido había formado con el hierro una sal, denominada sulfato de hierro. Es de estos procesos de los que se ocupa la Química. Pudo parecer un milagro. En realidad, la Naturaleza está rebosante de milagros de este tipo. La Química pretende desentrañarlos.

 

Pero no se conforma la Química con conocer los cambios de estructura presentes de forma permanente en la Naturaleza. Las posibilidades de cambio son tan extraordinariamente numerosas que no agotan la imaginación. No todas las estructuras posibles de la materia se encuentran al alcance en la Naturaleza. Una vez conocidas las reglas de actuación, los principios motores y las vías eficaces, es posible abordar caminos propios que, no necesariamente ha explorado la propia Naturaleza. A diferencia con las demás Ciencias, la Química permite diseñar estructuras. De esta forma se generan los nuevos materiales. No todas las combinaciones de parámetros de temperatura, presión o disponibilidad de componentes se han dado a lo largo de la Historia de nuestro mundo. El ingenio ha permitido crear algo completamente nuevo, materiales con propiedades increíbles. La espuma de Titanio se logró mezclando espuma de poliuretano con polvo de titanio, obteniendo un material muy resistente y ligero. Podría ser idóneo para regenerar huesos. La Upsalita (por Uppsala, Universidad Sueca, donde se creó) es la substancia con mayor poder absorbente conocida. Cada gramo tiene una superficie de unos 800 metros cuadrados. Absorber residuos tóxicos en el mar o la conservación de dispositivos electrónicos, pueden ser campos de aplicación. Y así, varios miles de nuevos materiales. Comenzamos a vivir en una sobrenaturaleza. Colaborar con la Naturaleza es sensato.