¿Qué puede aportar la Ecología a nuestro día a día? por el Prof. Dr. D. Ángel Pérez Ruzafa, académico de número

Definir la Ecología no es fácil ya que abarca numerosos aspectos relacionados con las interacciones entre los seres vivos y el medio ambiente. Más que un compartimento definible de la ciencia, es una forma holística, global, de abordar los aspectos de la naturaleza en los que aparecen implicados los seres vivos (incluido el Hombre). Es como decir que se ocupa de cualquier cosa que ocurra en nuestro planeta y supone trabajar con conocimientos de casi cualquier disciplina. Socialmente, la Ecología ha irrumpido en nuestras vidas hace menos de una generación y ahora forma parte de la etiqueta de cualquier detergente doméstico. Hoy en día todo presume de ser y queremos que sea ecológico. Muchos enunciados ecológicos son ya de uso común, sus argumentos se han convertido en arma política y bajo su bandera se venden productos de consumo o se boicotean marcas o gobiernos. Sus planteamientos han sido asumidos incluso por colectivos profesionales completamente ajenos a esta ciencia, sin que realmente conozcan sus fundamentos. Si hiciéramos una encuesta preguntando “¿qué es la Ecología para ti?” encontraríamos respuestas relacionadas con la contaminación, la calidad ambiental, el reciclado de basura, el cambio climático, quizás el problema de las medusas, la extinción de especies, nuestra propia supervivencia… pero probablemente nadie piense en utilizarla para planificar su empresa o en la educación de sus hijos para que sean autosuficientes el día de mañana, o que observando sus leyes habríamos podido evitar la crisis económica. Lo cierto es que los principios ecológicos son aplicables a todo esto y saber Ecología es saber más sobre nosotros mismos y sobre el funcionamiento de las estructuras que hemos creado, empresas, sociedades, países, imperios. La razón de ello es que la Ecología estudia las relaciones complejas que se establecen entre multitud de elementos independientes pero interconectados, que constituyen un sistema que crece, evoluciona, se defiende de las agresiones externas, se renueva y tiene vocación de existir indefinidamente. Esto es lo que en física se denomina un sistema complejo adaptativo. Desde la célula más sencilla hasta los ecosistemas o la biosfera, pasando por nosotros como individuos o nuestras sociedades, somos ejemplos de ello y funcionamos bajo las mismas leyes. No hay espacio en esta columna para desarrollar estos conceptos, o principios ecológicos como el de San Mateo, la Reina roja u otros que podemos aplicar a nuestro día a día, pero veremos la manera de ir haciéndolo en futuras aportaciones.