Orina, feromonas y neuronas por el Prof. Dr. D. José Antonio Lozano Teruel, académico numerario

Hace tiempo se describió en China la existencia de una «mariposa» que agitaba fuertemente sus alas pero nunca volaba y se trasladaba terrestremente. Años después se descubrió que no se trataba de una mariposa sino un gusano hembra que emitía sustancias químicas, sirviendo el aleteo para generar una corriente aérea dispersante de esas sustancias, que podían captarse, incluso a kilómetros de distancia, por las antenas situadas en las cabezas de los gusanos machos, que así se trasladan hacia donde está la hembra y se aparean con ella. Estas sustancias químicas o feromonas constituyen, pues, un mensaje para la reproducción. En mamíferos las feromonas también juegan su papel, siendo la orina el medio más utilizado para el envío de éstas. Es conocida la conducta de los machos de especies como los perros, siguiendo a una hembra hasta que se aparea con uno de ellos. Son las feromonas de la hembra las que desencadenan esta conducta en los perros. La especie más estudiada en el laboratorio es el ratón, que exhibe una conducta de micción característica para enviar feromonas. Los machos dominantes, con niveles de testosterona sanguínea más elevados, en su orina cuentan con feromonas más activas y diferentes de las de los machos subordinados, lo que puede modular la organización social del grupo, otorgándoles una ventaja reproductiva frente a los individuos más jóvenes. La orina de los machos dominantes libera feromonas que al llegar al sistema olfatorio de los jóvenes, desencadenan respuestas que frenan su desarrollo corporal cuando están entrando a la pubertad, retardando su vida reproductiva. De un modo parecido, en algunas especies de primates, las hembras dominantes emiten feromonas que al activar la vía olfatoria de las hembras subordinadas, producen cambios fisiológicos que evitan que éstas últimas ovulen y, por consiguiente, que se reproduzcan. Otro curioso efecto es el Bruce: un macho se encuentra con una hembra embarazada por otro macho y emite feromonas de tal intensidad que la hembra pierde el embarazo y recupera la capacidad de aparearse nuevamente. Los mecanismos moleculares de la acción de las feromonas son poco conocidos. Una investigación del grupo de Samuel Weiss de la University of Calgary en Canada, publicada en uno de los últimos números de la revista NATURE ha demostrado que los ratones hembra pueden fabricar hasta un 25% más de neuronas en dos regiones crebrales cuando detectan la orina de un macho dominantes. Respecto al papel de las feromonas humanas aun se conoce poco al respecto.