OLIVINO. ALGO MAS QUE PIEDRA SEMIPRECIOSA por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico de número

Recientemente visité el volcán activo de la Palma, todavía sin bautizar, porque Cumbre Vieja es un parque natural, declarado como tal por el gobierno Canario en 1987, que no la denominación del volcán en activo. Al margen de estas consideraciones se superponen dos sentimientos encontrados en las cercanías del volcán: por un lado el desastre que supone y por otro la belleza de un fenómeno natural majestuoso en el que las fuerzas de la Naturaleza desbordan con toda su crudeza, haciendo patente la pequeñez de nuestra condición humana, cuando la Naturaleza se encabrita y no atiende a lamentos humanos. El Pueblo canario convive con una Naturaleza que amenaza de forma vital, pero a la que habla de tú. Explícitamente he escuchado cómo desprovista una persona de su casa y su plantación, espera paciente a que todo vuelva a su cauce, para llevar tierra de otra parte a su anterior emplazamiento y comenzar de nuevo el cultivo de la finca que, de esta misma forma, construyó su padre hace más de cincuenta años. No es esta, ni mucho menos, la imagen que nos trasladan los medios de comunicación, anclados en la faceta dramática del fenómeno, exclusivamente. No podemos olvidarlos, cuando dejen de ser noticia, cosa que ocurrirá.

Junto con el vómito de lava con el que paraliza las vecindades, recientemente se dio la noticia de que el Instituto Vulcanológico de Canarias revelaba la aparición de cristal de olivino en la lava del volcán de la Palma. Se anunciaba como una piedra semipreciosa, también denominada priodoto, de color verde claro, de uso en joyería. Lo peor del caso es que se le atribuía una capacidad de indicación de que el fin del volcán estaba cerca, siempre que se diera en cantidades muy elevadas, cosa que no se ha dado todavía. Aunque sin indicar el tamaño, se decía que los precios se situaban entre 40 y 300 euros, aunque eran frecuentes las falsificaciones. Ciertamente, este tipo de informaciones pone de relieve la frivolidad con la que se formulan comunicaciones que debieran ser mas rigurosas.

Una cuestión pasada por alto y de mucho mayor alcance que el precio de una pieza semipreciosas en el mundo de la joyería, es el proceso de transformación de minerales ferromagnéticos como el olivino, [(Mg,Fe)2Si2O4] en otro mineral denominado serpentina. En el proceso de formación se da, además, la generación de hidrógeno. Investigadores de la Universidad de Lyon han combinado óxido de aluminio, agua y olivino bajo temperaturas entre 200 ºC y 300ºC y a una presión de de 200 MPa, que se corresponderían con las de una fuente hidrotermal en el océano profundo, obteniendo serpentina. La cuestión es que lograron generan hidrógeno casi 5º veces por encima del proceso de serpentinización natural.

El hidróxido de aluminio, actúa de catalizador aumentando la solubilidad del olivino y favoreciendo la formación de serpentina. Las condiciones de operación son apropiadas para la producción industrial de hidrógeno. Una velocidad muy interesante y unos requerimientos viables económicamente.

Otra cosa es el escalado necesario para que el proceso sea viable para su aplicación de forma generalizada. Las pilas de combustible siguen siendo la mejor forma de explotación de recursos sostenibles y respetuosos con el Medio Ambiente y el hidrógeno es la mejor expresión de la acumulación de energía para estos menesteres. Erradicar el carbono del circuito energético exige muchos años de inducción, probablemente supere los 50, caso de comenzar en estos momentos. No obstante, la ayuda para sacar del mercado al carbono puede venir en esta dirección.

El hidrógeno no solamente es prometedor como combustible de vuelo y en pilas de combustible tano a nivel industrial como doméstico. Pronto será prometedor como sustituto de los combustibles fósiles. La producción industrial de hidrógeno, hoy, implica la conversión de metano, proceso que supone la producción de dióxido de carbono, que es precisamente, la forma más abundante de presentarse el carbono en la atmósfera y cuya erradicación es un objetivo a lograr a corto plazo. Aunque el H2 puede producirse mediante el proceso de reformado del gas natural, nafta, fuel pesado o carbón, la relación atómica H/C (hidrógeno/carbono) que presenta en la molécula CH4 es mucho mas elevada que la de otros combustibles, lo que hace que el gas natural, que en su mayoría es CH4, supone que es el precursor más apropiado para obtener hidrógeno.

El gas natural reacciona con vapor de agua en presencia de un catalizador de níquel colocado en el reformador primario, que actúa  a temperaturas de 1.200 ºK y bajo una presión total de 20-30 bar. El gas natural contiene impurezas de azufre, por lo que se hace preciso dedicar una etapa previa para eliminar este contaminante y evitar el deterioro de la actividad catalítica. El flujo de metano se introduce en un reactor y se incorpora un catalizador de níquel. El gas de salida es rico en hidrógeno, aunque contiene una cierta proporción de monóxido de carbono, que se transforma en hidrogeno en otro reactor, mediante una reacción con vapor de agua. El gas resultante ya tiene un contenido elevado de hidrógeno, además de dióxido de carbono y cantidades muy inferiores de metano no convertido y un remanente de un 1% en volumen de monóxido de carbono. Posteriormente el H2 se purifica mediante compresión/adsorción/ desorción obteniéndose un hidrógeno muy puro (99,999% volumen). De esta forma se disminuye de forma importante la producción de gases de efecto invernadero.

La ruta de Olivino para producir hidrógeno, a través del proceso de serpentinización logra eficacia y rapidez, al tiempo que soslayan la producción de gases de efecto invernadero. Se emplea la denominada célula de yunque de diamante, que permite comprimir un material a presiones que pueden llegar a superar los 300 megapascales. Una aportación prometedora. No sé, si una más.