OLFACCIÓN Y NARICES ELECTRÓNICAS por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico numerario

El noveno Simposio Internacional sobre Olfacción y Narices Electrónicas ha celebrado la  semana del  30 de Septiembre al 2 de Octubre una reunión en Roma donde, entre otras cosas, se ha pasado revista a la evolución de las narices electrónicas durante los últimos 20 años. Han tenido cabida desde la generación de imágenes por la técnica de barrido mediante pulsos de luz a matrices de sensores basados en capacidad, desde narices electrónicas colorimétricas a sistemas combinados de lenguas y narices electrónicas para análisis de líquidos o medidas de intensidad de olor mediante detectores de fotoionización. Una auténtica puesta al día en tecnología de medida y sensores, así como sistemas de detección miniaturizados y sensibles, aplicables en una amplia gama de propósitos.

Las narices electrónicas han suscitado mucho interés, a nivel mundial, en la última década, y en áreas muy dispares que comprenden desde las fragancias hasta el control del medio ambiente  o la tecnología de alimentos, destacando el papel que juegan en la diagnosis médica y el control y estudio de los bioprocesos. Una nariz electrónica es una máquina diseñada para detectar y discriminar olores complejos empleando una matriz de sensores. Una tal matriz consiste en una serie de sensores (generalmente no específicos) de gran margen de “sintonía”, que se tratan con una amplia variedad de materiales biológicos o químicos sensibles al olor. Un olor (estímulo) genera una “huella” o percepción en la matriz de sensores. Mediante patrones obtenidos a partir de olores identificados, se construyen bases de datos y sistemas de reconocimiento de patrones de forma que los olores incógnita se pueden identificar y clasificar. Vemos, pues, que las narices electrónicas constan de componentes “hardware” para captar y transportar los olores a las matrices de sensores y circuitería electrónica que digitaliza y almacena la respuesta de los sensores para que el componente “software” lleve a cabo el procesado y tratamiento de las señales.

En la Universidad de Murcia se ha desarrollado un prototipo de nariz electrónica que se ha presentado en el Symposio de Roma. Una red neuronal constituye el sistema de tratamiento de las señales recogidas por los 64 canales que conforman la matriz de sensores de propósito general encargados de percibir los componentes volátiles del medio. Sus aplicaciones abarcan desde el control de calidad en el procesado de alimentos hasta la incorporación a un robot móvil con funciones olfatorias artificiales en el que se trabaja en la actualidad.