Neuroprotección, ¿un concepto experimental? por el Prof. Dr. D. Manuel Vidal Sanz, académico de número

El término neuroprotección es adaptación del término inglés que conceptualmente deriva de observaciones experimentales en las que se demuestra que la muerte de células del sistema nervioso central, inducidas por lesión o enfermedad, se puede prevenir, aminorar o retrasar. Tomado de la ciencia básica, este concepto se quiere llevar al ámbito clínico (lo que hoy se conoce como investigación translacional). Su importancia, en el centenario de la concesión del Nobel a nuestro máximo exponente de la neurobiología, D. Santiago Ramón y Cajal, se explica porque en el mamífero, una vez concluído el desarrollo postnatal, en general y salvo determinadas excepciones (células madre y mucosa olfatoria), no se producen nuevas células nerviosas que puedan remplazar a otras que ya cumplen una función, por lo que cuando una neurona muere, su función no se ve relevada por otra nueva, como ocurre en otros tejidos de nuestro organismo. Esta incapacidad para remplazar grupos neuronales que degeneran hace que las enfermedades del sistema nervioso central tengan una repercusión funcional generalmente permanente e irreversible. Un mecanismo común de muerte celular durante el desarrollo del sistema nervioso central, responsable de la muerte de casi la mitad de las neuronas embrionarias, es la apoptosis. Es un tipo de muerte celular, regulado genéticamente, que implica la síntesis activa de proteínas y la rotura de nuestro material genético o ADN. Muchos estudios avalan la idea de que distintos tipos de lesión del sistema nervioso central (e.g., traumatismo, isquemia, toxicidad por calcio, excitotoxicidad por glutamato y estrés oxidativo, privación de factores tróficos, etc.) activan diferentes vías patogénicas que resultan en la apoptosis. Recientes observaciones han documentado que drogas con actividad antiapoptótica pueden prevenir, detener o enlentecer, la muerte neuronal tras le lesión. Así pues, la neuroprotección, como herramienta potencial para el tratamiento de enfermedades relacionadas con la degeneración neuronal, ha despertado un grandísimo interés. La posibilidad de alterar el curso de la muerte de grupos neuronales se acogió en la neurobiología con una grandísima expectación, y se pensó que podría tener una importante repercusión terapéutica en enfermedades neurodegenerativas crónicas muy incapacitantes, para las que no hay tratamiento, pues se desconocen los mecanismos causales y fisiopatológicos. Tras años de experimentación en laboratorio y múltiples ensayos clínicos y aunque aún estamos en los inicios de este nuevo tratamiento, se puede decir, que para algunas enfermedades y con algunos fármacos, la neuroprotección es una incipiente y prometedora realidad.